ELECCIONES EN FRANCIA

La izquierda francesa hace frente común con Chirac para frenar a Le Pen

El presidente del ultraderechista Frente Nacional, Jean Marie Le Pen, cree que Francia ha expresado su hartazgo por una clase política corrupta y decadente

Madrid / París - 21 abr 2002 - 22:00 UTC

Después de la conmoción llega el momento para reflexionar. Líderes franceses de todas las tendencias, con excepción de la extrema derecha, han hecho hoy frente común para apoyar al candidato neogaullista, Jacques Chirac en la segunda vuelta de las presidenciales francesas e impedir el triunfo del candidato de extrema derecha, Jean-Marie Le Pen.

El segundo puesto del líder del Frente Nacional -con dos puntos y medio menos que el actual jefe de Estado -, fue calificado de "seísmo" y "cataclismo" por personalidades de todo el espectro político.

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Su histórico resultado forzó además la dimisión anoche mismo del gran derrotado, el candidato socialista Lionel Jospin que, según el último recuento que esta misma tarde incluía ya los votos de los territorios de Ultramar, ha quedado fuera por menos de 200.000 sufragios. Según estas últimas cifras, Chirac ha obtenido el 19,88% de los votos, frente al 16,86% de Le Pen y el 16,18% de Jospin, esto es, 194.000 votos menos que el candidato ultraderechista.

Ante este panorama, Chirac ha asumido hoy el papel de salvador de la República y ha recordado a los votantes: "Francia está en vuestras manos".

"Haremos lo que debemos hacer porque somos republicanos y demócratas", le ha respondido el secretario general de los socialistas franceses, Francois Hollande. Hollande, como el ministro de Hacienda, el también socialista Laurent Fabius, ha pedido ya el voto para Chirac en la segunda vuelta.

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Otros pesos pesados del Partido Socialista también han prometido su voto a Chirac. El director de campaña de Jospin y ex ministro de Agricultura, Jean Glavany, ha dicho que hará "un voto de deber" el próximo día 5 porque "para mí, lo primero es la República".

En la misma línea, la ex ministra de Empleo del Gobierno de Jospin y alcaldesa de Lille (norte), Martine Aubry, ha dicho a una emisora de radio que "sin complejos" votará por Chirac porque "hay que hacerlo todo" para parar a la extrema derecha.

Más a la izquierda, la secretaria general del Partido Comunista, Marie-George Buffet, cuya formación ha entrado en una nueva crisis tras quedarse en el 3,4% de los votos, también ha pedido una barrera "antiextrema derecha" contra Le Pen.

Al histórico fracaso de Jospin -es sólo la segunda vez que la izquierda es eliminada de una lid presidencial en la V República-, se une el paso sin precedentes de un candidato de la ultraderecha al duelo final por el Elíseo. Un duelo que, según sondeos divulgados anoche, Chirac ganaría con un arrollador 80%.

Francia "expresa su deseo de cambio"

Esta tarde, Le Pen, en conferencia de prensa, ha analizado los resultados de las elecciones de ayer y ha comenzado por felicitar a los "demócratas" que han expresado en las urnas su deseo de cambio. A juicio de Le Pen, "estamos ante el final de ciclo de un sistema político "corrompido y decadente", con una élite desacreditada y corrupta, por lo que el pueblo ha buscado la salida otorgando su voto "a un patriota", un voto que "ha limpiado el país de los viejos políticos". A su entender, Francia se encuentra ahora "ante una gran alternativa que devolverá a Francia su grandeza".

El candidato ultraderechista se ha felicitado especialmente de la caída del Partido Comunista, que "se extingue lenta pero inexorablemente", aunque ha arremetido por igual contra Jospin y contra Chirac. Según Le Pen, la segunda vuelta será "la lucha entre David y Goliat", en la que él, el más debil, saldrá triunfador.

Pesadilla

Mientras estallaban las primeras manifestaciones espontáneas contra Le Pen en las calles de París y otras ciudades de Francia, el candidato socialista Lionel Jospin, en su cuartel general que no acababa de salir de la pesadilla, asumió anoche "plenamente la responsabilidad de este fracaso" y anunció que se retirará de la vida política después de la segunda vuelta. Hasta entonces seguirá ejerciendo su función.

Al calificar de "trueno" el avance de la extrema derecha, "signo muy inquietante para Francia y nuestra democracia", Jospin afirmó que "estos resultados son profundamente decepcionantes para mí y para quienes me han acompañado" en el Gobierno. Con gesto grave, se mostró "orgulloso del trabajo realizado" y responsabilizó de la subida de Le Pen a "la demagogia de la derecha y a la dispersión de la izquierda".

Los socialistas, unánimes en la necesidad de parar a Le Pen, vieron en el fracaso, "cruel e injusto", de su candidato y en el batacazo general a la "izquierda plural" las consecuencias de una campaña "centrada íntegramente en la seguridad" y de "la evidente dispersión de los votos de izquierda".

Defensa de la democracia

Jacques Chirac, por su parte, con expresión grave y sin comentar su propio resultado, llamaba a todos los franceses a unirse en defensa de la democracia y la República. "Francia os necesita, yo os necesito", dijo Chirac, de 69 años, y recalcó que el 5 de mayo están en juego "el futuro" y "la vida" del país, su "tradición humanista" y vocación europea.

Muy distinto era el gesto de un exhuberante Le Pen, que a sus 73 años libra su cuarta contienda presidencial. El líder ultra afirmó que los resultados eran una "derrota de los dos líderes del sistema" y lanzó un llamamiento a los franceses a que conviertan en realidad esta "oportunidad histórica".

El auge de la ultraderecha -Le Pen y su ex rival Bruno Mégret igualan prácticamente, entre los dos, la cota de Chirac- ha suscitado una gran inquietud entre los partidos tradicionales de izquierda y derecha. El énfasis en la inseguridad que puso Chirac en la campaña contribuyó, sin lugar a dudas, a la subida de Le Pen, quien se había felicitado hace unas semanas de la "lepenización de los espíritus".

La abstención récord -superó el 26%-, la atomización del voto, y el hundimiento del Partido Comunista, desplazado por la ultraizquierda, han sido otros hechos destacados de estos comicios, en los que unos 40 millones de franceses estaban llamados a las urnas para elegir a los dos finalistas del duelo definitivo del 5 de mayo.

Otra sorpresa de esta primera vuelta fue el buen resultado del centroliberal Francois Bayrou, que consiguió auparse al cuarto lugar, tras haber partido entre los candidatos de cola.

AP
EL PAIS
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