ORIENTE PRÓXIMO

Israel suspende contactos con el enviado de la ONU por sus declaraciones sobre Yenín

El Ejército israelí concluye la 'Operación Muro' salvo en Ramala y Belén. -Nueva incursión en el campo de Kalandia

Ramala / Jerusalén - 20 abr 2002 - 22:00 UTC

El primer ministro israelí, Ariel Sharón, ha ordenado a todos sus ministros que suspendan los contactos con el enviado especial de la ONU, Terje Larsen, tras sus declaraciones sobre los hechos ocurridos en la invasión israelí del campo de refugiados de Jenín.

En la reunión semanal del Consejo de Ministros, el jefe del gobierno israelí ha afirmado que ha dado "instrucciones inequívocas" a todos los órganos del ejecutivo para que "no tengan ningún contacto" con Larsen, a quien también podrían declarar persona "non grata".

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La decisión de Sharón responde a unas declaraciones efectuadas por un asesor jurídico del Gobierno, Eliakim Haetzni, quien asegura que tras estudiar las declaraciones de Larsen sólo descubrió "mentiras".

Se refería a las declaraciones del enviado especial de la ONU durante una visita que efectuó el jueves al campo de Jenín, después de la retirada del Ejército israelí de esa ciudad.

Entre otras cosas Larsen calificó de "desastre humanitario" lo acontecido y de "moralmente repugnante" la prohibición del acceso a los equipos humanitarios al campo de refugiados, donde los palestinos aseguran que Israel llevó a cabo "una masacre".

Incitación

En la reunión del gabinete, varios ministros han criticado severamente a Larsen y lo acusaron de "incitación". Estas últimas palabras han sido las del ministro de Defensa, Benjamín Ben Eliezer, quien lanzó esta mañana un ataque sin precedentes contra el enviado especial, de quien dijo "ha adoptado la posición palestina".

Además, Israel ha solicitado a la ONU que Larsen no forme parte de la misión "esclarecedora" que investigará las acciones del Ejército israelí en el campo de refugiados.

En declaraciones a la radio pública israelí, esta mañana, Larsen ha destacado que no ha acusado a Israel de una "masacre", sino de impedir el acceso a las organizaciones humanitarias al campo de refugiados.

El único ministro israelí que se ha opuesto a las medidas sancionadoras de Sharón ha sido el de Exteriores, Simón Peres, quien se encuentra de visita en Washington. "Conozco a Larsen desde hace más de diez años, así como sus posturas, y es un amigo de Israel y todo el tiempo trata de mediar entre él y sus vecinos árabes", afirma Peres.

Repliegue

Tal y como prometió el primer ministro israelí, Ariel Sharon, acosado por la presión internacional, el Ejército ha completado hoy su repliegue de Cisjordania con la salida de los tanques de la ciudad de Ramala y de Nablús, donde las tropas han completado su retirada esta mañana. Sin embargo, los soldados han penetrado en el campo de refugiados de Kalandia y permanecen apostados en la Basílica de Belén y en el sector de Ramala donde se encuentra confinado Arafat.

Una vez terminada la evacuación de Nablús, la ciudad más populosa de Cisjordania con unos 180.000 habitantes, las tropas israelíes se han desplegado en sus inmediaciones para "rodearla", como ha sucedido ya en otras aldeas cisjordanas.

En esta ciudad, se han registrado incidentes con medio centenar de judíos ortodoxos, que han sido detenidos por la policía israelí por entrar ilegalmente en el sector de la Tumba de José.

El Ejército también ha finalizado el abandono de la ciudad de Ramala, con excepción del sector de la Mukata, donde se encuentran las oficinas del presidente palestino, Yasir Arafat, asediado por las tropas israelíes desde que comenzó la Operación Muro de Defensa en Cisjordania.

En este sentido, el ministro de Defensa, Benjamín Ben Eliezer, ha afirmado que el sitio impuesto a Arafat se mantendrá "hasta que entregue a los asesinos del ex ministro de Turismo Rejavam Zeevi, y a Fuad Shobaki", acusado por Israel de contrabando de 50 toneladas de armas y explosivos para la Autoridad Nacional Palestina (ANP).

Además, el Ejército israelí mantiene sus tropas en Belén, donde mantienen rodeada la Basílica de la Natividad. Allí permanecen asediados dos centenares de palestinos desde hace 21 días mientras el Gobierno israelí exige la entrega de unos 30 de ellos, a los que acusa de ser terroristas. En cuanto a este asedido, el ministro israelí ha indicado: "Es un episodio que espero concluya en los próximos días".

Incursión en el campo de Kalandia

En la otra cara de la moneda, los soldados israelíes han perpetrado esta misma mañana una nueva incursión en Cisjordania. Se trata del campo de refugiados de Kalandia, situado entre Ramal y Jerusalén, donde han detenido a unas 15 personas, según han indicado testigos palestinos.

Los soldados continúan registrando las casas del campamento, según las mismas fuentes, que no han precisado si las operaciones han causado heridos. El Ejército israelí ha entrado en varias ocasiones en este campo ubicado en zona C (bajo control total israelí) desde el inicio de su ofensiva militar.

En el día en el que Israel da por concluida su ofensiva sin precedentes, fuentes militares han informado de un total de 29 soldados muertos, 23 de ellos en el campo de refugiados de Yenín, que se convirtió en símbolo de la resistencia palestina en lucha por la independencia; además de otros 127 soldados heridos. Las bajas palestinas son, de momento, incuantificables.

De los más de 4.000 palestinos arrestados, 1.800 siguen detenidos hoy para ser interrogados. Según la prensa israelí, sólo un 10% de los 105 "terroristas más buscados" fueron apresados o murieron.

El presidente de Palestina Yasir Arafat izquierda acompaña al enviado especial de la ONU, Terje Larsen, en una imagen de 1996.
El presidente de Palestina Yasir Arafat izquierda acompaña al enviado especial de la ONU, Terje Larsen, en una imagen de 1996.REUTERS

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