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La política que soñaba con que fuésemos iguales

La tradición cosmopolita defendía una dignidad humana total, independiente del origen, el estatus o el género de cada cual. Martha C. Nussbaum analiza aquel ideal noble nacido con Diógenes

Martha C. Nussbaum
Alejandro Magno y Diógenes el Cínico.
Alejandro Magno y Diógenes el Cínico.Print Collector/Getty Images

Una vez preguntaron a Diógenes el Cínico de dónde venía y él respondió con una sola palabra: kosmopolitês, “ciudadano del mundo”. Podría decirse que aquel momento, ficticio o no, fue el acto fundacional de la larga tradición del pensamiento político cosmopolita en la herencia occidental. Un varón griego rechaza la invitación a definirse por su estirpe, su ciudad, su clase social, su condición de hombre libre o incluso su género. Insiste en definirse atendiendo a una característica que compart...

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