Cómo Virgil Abloh cambió la moda masculina para siempre

Tanto desde la división masculina de Louis Vuitton como desde su propia firma, Off–White, y sus proyectos junto a Kanye West, el diseñador estadounidense trató de cambiar los códigos de la masculinidad contemporánea para hacerla más diversa, empática y plural

El diseñador Virgil Abloh fotografiado en París el pasado julio.
El diseñador Virgil Abloh fotografiado en París el pasado julio.Edward Berthelot (Getty Images)

Virgil Abloh, fallecido este domingo a los 41 años, siempre tuvo claro que la moda masculina era algo que iba más allá de la etiqueta (y de las etiquetas). También que su papel como diseñador, gurú cultural y una de las personas más influyentes en la moda de la última década le otorgaba un poder de interlocución clave en los debates sobre la masculinidad de los últimos años.

Su colección de moda masculina primavera/verano 2022 para Louis Vuitton, la última que presentó en vida, era casi una sesión de psicoanálisis que empleaba la contraposición entre el traje de oficina y el chándal para hablar de los conflictos de raza, clase y género en torno a los que giró su labor como director artístico de la moda masculina de la maison francesa. No en vano Abloh solía repetir que era la primera persona negra al frente de una casa histórica parisina: de la importancia que concedía a dicha responsabilidad dan fe sus cuidadas notas de prensa, que siempre adoptaban la forma de glosarios con definiciones, conceptos y categorías.

Un detalle de la colección otoño/invierno 2021 de Virgil Abloh para Louis Vuitton, que se inspiraba en distintas tipologías masculinas procedentes del barrio donde creció el diseñador.
Un detalle de la colección otoño/invierno 2021 de Virgil Abloh para Louis Vuitton, que se inspiraba en distintas tipologías masculinas procedentes del barrio donde creció el diseñador. Ludwig BONNET-JAVA (Louis Vuitton)

En la de la colección mencionada, a lo largo de 91 páginas, Abloh desplegaba toda una teoría sobre el significado social del sampling aplicado a la moda, y sobre el modo en que la cultura –y el estilo– se construyen a partir de la cita, la remezcla y la inspiración. Posiblemente ahí se encuentre uno de sus principales legados a la moda masculina del futuro: la fluidez conceptual. O, dicho de otro modo, la insistencia en que lo formal y lo relajado, lo urbano y lo rural, lo subcultural y lo clásico son códigos que se pueden descomponer y recomponer.

Lo cierto es que, antes de revolucionar el lujo hegemónico con sus colecciones para Louis Vuitton, Abloh ya llevaba años marcando el paso al streetwear y la moda urbana. Formado como arquitecto y con una amplia experiencia en el sector de la música, dio sus primeros pasos de la mano del rapero Kanye West, con quien coincidió en 2009 y empezó a colaborar poco después. Desde 2010 fue director creativo de la agencia creativa del rapero, DONDA, y se encargó de la imagen y del concepto de Watch The Throne, el álbum de West y Jay-Z. Ya entonces fundó su primera firma, Pyrex Vision, una marca que recomponía y etiquetaba viejas prendas procedentes de los saldos de firmas de prestigio. En aquellos años en que las firmas de lujo vivían inmersas en una cierta crisis de identidad, la vía que apuntaba Abloh era una alternativa emocionante: reivindicar el magnetismo los logos, subrayar su misterio y comercializarlos de manera limitada, promoviendo una expectación directamente proporcional a su escasez.

Las Nike Air Jordan I Off White fueron uno de los modelos más destacados de la colección The Ten, lanzada en 2017 y reeditada posteriormente.
Las Nike Air Jordan I Off White fueron uno de los modelos más destacados de la colección The Ten, lanzada en 2017 y reeditada posteriormente.
Un hombre luciendo en 2018 una bufanda Off–White con su característica imagen gráfica.
Un hombre luciendo en 2018 una bufanda Off–White con su característica imagen gráfica.Jeremy Moeller (Getty Images)

De hecho, su proyecto de madurez, Off—White, no era tanto una firma al uso como un laboratorio de ideas que, a la larga, acabarían por dinamitar las viejas categorías del lujo. “Off–White es como mi currículum, y es mi laboratorio para experimentar con distintas ideas y ver cuáles son válidas”, declaró en 2016 a WWD. Aunque se lanzó en 2013 con una colección femenina, su verdadera explosión vino dada por una serie de productos tradicionalmente masculinos y que la industria siempre había considerado marginales: las zapatillas y los complementos.

Para comprender la ansiedad que en Instagram, en las tiendas y en la calle despertaban los códigos gráficos de la casa –franjas diagonales, tipografía Helvética y comillas que enunciaban, como cartelas de una obra de Duchamp o de Magritte, la naturaleza del objeto o prenda sobre el que estaban impresas– hay que acudir a una lógica del deseo, la exclusividad y el misterio que la moda parecía haber olvidado. Lo llevaban las celebridades, pero también las nuevas generaciones de consumidores de moda, con los que supo conectar de inmediato: cuando el treintañero Abloh decía que diseñaba para su yo de 17 años, no era solo nostalgia ni idealización de la adolescencia, sino conexión real. Cuando en 2017 decidió colaborar con Nike para lanzar una serie de sneakers de edición limitada, la fórmula cuajó de inmediato. Los diez modelos se agotaron de inmediato y ayudaron a apuntalar todo un nuevo sistema de consumo basado en la exclusividad, las ediciones limitadas, los tiempos de vértigo y una pasión coleccionista alimentada por el negocio paralelo de la reventa. En ese sentido, el auge de Abloh y de Off–White convivió con el de otro grupo de firmas –Vetements, Gosha Rubchinskiy, Hood by Air o una nueva edad de oro de la casa skater Supreme– que reivindicaban una nueva forma de estatus a través de lo deportivo, y que sustituían los códigos algo apolillados de las grandes casas europeas por el culto a los paraísos perdidos de la generación millennial: la moda urbana y deportiva que reinaba en el extrarradio de las grandes ciudades de Europa y Estados Unidos en los años noventa.

Sin embargo, cuando Abloh llegó a Louis Vuitton, su propuesta para la casa parisina poco tenía que ver con reeditar su fórmula magistral de logos, ventas efímeras y fetichismo callejero. Al final de su primer desfile en París, un emocionado Kanye West se abrazó a él, ambos llorando sobre una pasarela que, en degradado multicolor, evocaba la diversidad y la fluidez que Abloh quería promover en su nuevo puesto. En la casa francesa, la firma de lujo más importante e influyente del mundo, el estadounidense no se limitó a rediseñar un monograma. Su primera colección se inspiraba en la tradición viajera de la casa para crear nuevas tipologías de prendas que se convertían en bolsos y accesorios de viaje de formas nunca vistas. El famoso arnés con el que Timothée Chalamet acudió a la alfombra roja de los Globos de Oro en 2019 –el hombre del momento, la prenda del momento– es un ejemplo que ya forma parte de la historia de la moda, pero también las mochilas o las prendas con bolsillos en suaves tonos degradados.

Intentar trascender el modelo occidental y blanco de la industria de la moda fue uno de los objetivos de Abloh, que en sus desfiles explicitaba la procedencia de cada uno de sus modelos y que en sus colecciones incluía mensajes políticos a través de prendas como esta falda con banderas en 'patchwork'.
Intentar trascender el modelo occidental y blanco de la industria de la moda fue uno de los objetivos de Abloh, que en sus desfiles explicitaba la procedencia de cada uno de sus modelos y que en sus colecciones incluía mensajes políticos a través de prendas como esta falda con banderas en 'patchwork'.Louis Vuitton
Timothée Chalamet en la gala de los Globos de Oro de 2019 con el célebre arnés diseñado por Virgil Abloh para Louis Vuitton que se convirtió en uno de los estilismos más comentados de aquella noche.
Timothée Chalamet en la gala de los Globos de Oro de 2019 con el célebre arnés diseñado por Virgil Abloh para Louis Vuitton que se convirtió en uno de los estilismos más comentados de aquella noche.David Crotty (Patrick McMullan via Getty Image)

Desde entonces, sus colecciones caminaron decididas por un sendero conceptual basado en la redefinición de la masculinidad. Y lo hizo con una metodología doble. Por un lado, rescatando elementos iconográficos que iban desde El mago de Oz hasta el activismo humanitario de Michael Jackson, sus raíces africanas –sus padres son inmigrantes ghaneses– o el hip hop de los ochenta. Por otro, refinando su pasión por la ropa deportiva y urbana y mezclándola con una sabia lectura de la sastrería clásica. El resultado, curiosamente, no fue un patchwork de trajes de raya diplomática con sneakers –ese Rubicón la moda lo había cruzado tiempo atrás–, sino prendas cada vez más sofisticadas e híbridas, que incorporaban materiales tecnológicos casi futuristas. En su última colección cápsula de moda técnica 2054, lanzada este otoño, incluso hay tejidos que cambian de color en función de la temperatura corporal y, con el tiempo, adquieren un tono exacto, único e irrepetible para cada persona. Sin duda, una imagen muy eficaz para encapsular la búsqueda de un hombre que creyó en el poder de la moda para traducir la identidad y para armonizar y visibilizar las contradicciones, las heridas y las costuras de la masculinidad del siglo XXI.

Un fotograma de 'El mago de Oz' (Victor Fleming, 1939) tricotado en un jersey de la colección de Virgil Abloh para la temporada primavera-verano 2019 de Louis Vuitton.
Un fotograma de 'El mago de Oz' (Victor Fleming, 1939) tricotado en un jersey de la colección de Virgil Abloh para la temporada primavera-verano 2019 de Louis Vuitton.Charles Platiau (REUTERS)

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