Para los locos, para los cuerdos

El traje está a punto de volver: este es el proyecto de la diseñadora de vestuario de ‘Mad Men’ para que todos empecemos a ser elegantes otra vez

Janie Bryant, la premiada creadora del estilo de ‘Mad Men’, se ha aliado con Taylor Draper (no, nada que ver con Don) para crear una colección que pretende recuperar el traje, “algo que a mi generación y a la siguiente nos arrebataron en los años setenta”

La diseñadora Janie Bryant posa entre el protagonista de 'Mad men', Jon Hamm, y la actriz Kiernan Shipka en la fiesta organizada con motivo del final de la serie en un hotel de Los Angeles en mayo de 2015.
La diseñadora Janie Bryant posa entre el protagonista de 'Mad men', Jon Hamm, y la actriz Kiernan Shipka en la fiesta organizada con motivo del final de la serie en un hotel de Los Angeles en mayo de 2015.Todd Williamson / Getty

Janie Bryant no es un nombre desconocido para los grandes popes de la moda mundial. Su estilo ha influenciado a Vera Wang, Marc Jacobs o Michael Kors y lo ha hecho desde un lugar seguramente inesperado: la televisión. Con un Emmy a sus espaldas y el sello de garantía del mismísimo Don Draper, probablemente el mayor icono de moda ficticio del siglo XXI, Bryant sentó las bases del nuevo dandismo desde las tripas de Mad men, una de esas series de sobrepasó con mucho la etiqueta ‘de culto’.

Bryant se ha unido ahora a otro referente, éste de la sastrería moderna de corte más clásico: Taylor Draper. Vistiendo ese apellido, no debe extrañar que la alianza fuera -más temprano que tarde- obvia. Juntos lanzan una de las colecciones más esperadas de 2021 (en realidad, la cosa lleva en marcha desde diciembre de 2020, pero, por razones obvias, este es el año en que debería tener un recorrido real): una colección para hombre, con destellos de Mad men, ecos del Hollywood clásico y las reglas del sastre que se las sabe todas. Para empezar, nada de fabricación industrial, todo made-to-order, con una gama de productos que incluye todo lo necesario para sentir que uno ha sido transportado a un tiempo mejor, en el que la elegancia no era un añadido, sino que se daba por supuesto.

Draper (Taylor, no Don) es otro de esos hombres que no necesita presentación. Su compañía, Inherent Clothier, está considerada lo que en el ámbito anglosajón se conoce como powerhouse. Una sastrería famosa por su excelencia, versátil y funcional, que además es célebre en el sector por colaborar estrechamente con organizaciones para la prevención del suicidio. Para Bryant, la colección ha aterrizado en el sitio justo: “Yo quería que te sintieras como si estuvieras envuelto en esos preciosos tejidos por eso lo de usar una paleta de colores muy masculina, mezclado con el azul. Siempre he pensado que el azul es el mejor color para cualquier tono de piel, en cualquier hombre. Es el mejor color para ellos”, explicaba en la revista The Hollywood reporter.

La diseñadora de vestuario no es nueva en esto de las colaboraciones, pero esta es su primera incursión en el mundo de la sastrería de altos vuelos. Antes había supervisado la colección de Banana Republic dedicada a Mad men, y trabajado con marcas tan icónicas como Brook Brothers, pero también con compañías del tamaño de Nike y Sony y un encargo que levantó polvareda mediática: la reinvención de los uniformes del legendario hotel Watergate en Washington DC. Bryant reconoce que no fue complicado trabajar con Inherente Clothier: “Taylor es un gran fan de Mad men y soy una gran fan de la moda masculina, así que es como un sueño hecho realidad para ambos”.

La colección se compone de una veintena de piezas (“por supuesto, y porque adoro el glamour, hay una gran inspiración de Hollywood”), entre las que destacan un esmoquin, un traje de tres piezas, diversas americanas, un cinturón “de piel española”, dos modelos de zapatos y una camisa de algodón que es probablemente la pieza más casual de un catálogo que recuerda a todos esos vestuarios clásicos que lucían Bogart, Grant o Stewart en la era dorada de Hollywood. También puede verse una fuerte influencia de las maisons europeas y especialmente de la escuela de la alta moda francesa, quizás porque Bryant se formó en París antes de volver a Nueva York y empezar su carrera en las grandes ligas del cine y la televisión estadounidense.

Sin embargo, cuando se le pregunta si la gran influencia de esta colección ha sido -obviamente- Mad Men, la diseñadora cita un referente sorprendente: “Mi amor por la moda masculina nació en realidad cuando empecé a trabajar en el vestuario de Deadwood. Aquel si era un show eminentemente masculino, con una gran influencia de los años treinta y cuarenta”, explica Bryant. Deadwood fue la serie de HBO que condujo a la neoyorquina al éxito; un formato con alma de drama, pero hechuras de western donde el vestuario era una pieza fundamental. “He querido diseñar una colección de ropa masculina desde 2008 y he hablado muchas veces con mis agentes de ello. A veces me decían: ‘Los hombres no quieren comprarse ropa’. Y yo les contestaba: ‘Por supuesto que quieren comprarse ropa y quieren estar elegantes. Algo tan sencillo como conseguir que sepan cuál es su talla es fundamental”.

Por otra parte, la diseñadora ha entrado a formar parte de Inherent Clothier, con lo que esta no va a ser una colaboración puntual. El fundador y propietario de la compañía, Taylor Draper, explica de modo diáfano el propósito último de su fichaje: “Es una pena, porque en los años setenta el traje desapareció del mapa. Nos lo quitaron. A mi generación y a la siguiente. A los millenials. Fue casi como una rebelión contra el sistema. Ahora, cuando ves a alguien de mi generación con traje, piensas que es él el que se está rebelando contra el sistema. Hay pocas sensaciones como ponerse algo que se ha hecho a medida para ti, y eso es lo que tratamos de recuperar” concluye.

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