Tras la sangre, las canciones: el legado cultural del Domingo Sangriento, 50 años después

Uno de los sucesos más comentados del conflicto de Irlanda del Norte, en el que fallecieron 14 personas, inspiró a Paul McCartney, John Lennon, U2, Black Sabbath o el cineasta Paul Greengrass para convertir la música y las imágenes en un catalizador de paz

Dos personas caminan frente a un cartel en una fachada donde se puede leer "Estás entrando en la Derry libre" en el año 2010.
Dos personas caminan frente a un cartel en una fachada donde se puede leer "Estás entrando en la Derry libre" en el año 2010.Peter Macdiarmid (Getty Images)

“No me puedo creer las noticias de hoy/ No puedo cerrar los ojos y hacerlas desaparecer/ ¿Durante cuánto tiempo tendremos que cantar esta canción?/ Botellas rotas bajo los pies de niños/ Cuerpos esparcidos en un callejón sin salida/ Pero no voy a atender la llamada de las armas/ Me ponen entre la espada y la pared/ Domingo, sangriento domingo”.

Así comienza Sunday Bloody Sunday, de U2, una canción incluida en su álbum War de 1983, que fue la que catapultó a la banda de Dublín desde el underground hacia el olimpo del rock de estadios. Su interpretación más icónica es la reflejada en su disco y vídeo en directo Under A Blood Red Sky, con Bono enarbolando una bandera blanca entre la bruma e incitando al público a que gritara “¡Nunca más!”.

La canción se convirtió rápidamente en el gran bastión de U2 como adalides de la épica pacifista en el rock de los años ochenta. Fue compuesta por su guitarrista, The Edge, inspirado por los sucesos del Domingo Sangriento, pero intentando darle un alcance universal e intemporal. A ellos les apelaba como irlandeses: durante toda su carrera, han sido persuadidos a tomar partido, pero la banda siempre ha recalcado que, aunque acontecimientos como aquel llamasen visceralmente a la venganza, su posición ha sido siempre la de apostar por la no violencia.

Ha habido más de veinte sucesos bautizados con el nombre de Domingo Sangriento en el mundo a lo largo de la historia, pero el acaecido en la ciudad norirlandesa de Derry el 30 de enero de 1972 es el más conocido y comentado. Primero, por la gravedad de los hechos: durante una manifestación pacífica por los derechos civiles de los presos republicanos que abogaban por la reunificación de Irlanda, el ejército británico disparó a 26 personas desarmadas. 14 de ellas murieron en la que fue la mayor matanza perpetrada durante el conflicto y también marcó un punto de inflexión en el mismo. Disparó tanto la hostilidad hacia el Reino Unido como el apoyo hacia el IRA, llevando la situación hacia una espiral de violencia aún más intensa.

‘Exbeatles’ contra Inglaterra

El primer artista en reaccionar fue Paul McCartney. Solo dos días después del Domingo Sangriento, el 1 de febrero, compuso y grabó junto a Linda McCartney la canción Give Ireland Back To The Irish (Devolved Irlanda a los irlandeses) con la intención de que, además, fuese el primer single de su nueva banda tras la disolución de los Beatles, Wings. Su compañía, EMI, no quiso publicarlo al principio, aunque terminó cediendo ante la insistencia de McCartney.

El tema fue automáticamente censurado por la BBC pero también por Radio Luxemburgo y varias emisoras estadounidenses. Cuando vio la luz, el 25 de febrero, la crítica británica se le echó encima por considerar que la canción era provocadora y simplista y que el ex Beatle lo había hecho para llamar la atención o promocionarse como un artista incómodo. Incluso un reportero de The Guardian sugirió que la gira que la banda inició entonces (con conciertos sin anunciar por universidades) era una iniciativa para recaudar fondos para el IRA. Solo el mítico locutor John Peel salió en defensa del de Liverpool, arremetiendo contra la cadena pública para la que él trabajaba. La canción, sin embargo, llegó al número 1 en dos países: Irlanda (como era de esperar) y… ¡España!, donde estuvo en lo alto de las listas durante la semana del 13 de mayo. Según biografías como Man on the Run, McCartney declaró en una entrevista a la cadena BBC que esto se debía a que la canción “le encantaba a los separatistas vascos”.

A pesar de ello, ni el País Vasco ni el resto del estado español formaron parte de la hoja de ruta de su gira en el verano del 72. El célebre Wings Over Europe Tour, pensado para promocionar aquel single, llevó a su banda por once países del continente a bordo de un autobús de dos pisos cubierto de pintadas psicodélicas. El vehículo, por cierto, ha tenido una apasionante historia propia, pues después fue recayendo en distintas manos hasta terminar abandonado en el jardín trasero de una casa en Tenerife.

El caso de Give Ireland Back To The Irish fue tan llamativo porque McCartney no era precisamente un artista con un perfil tan político. “Realmente no estaba en ese mundo de la canción protesta, ese era el territorio de John [Lennon], pero en este caso sentía que tenía que escribir algo, utilizar mi arte para mostrar la indignación que sentía”, declararía el músico. ¿Qué hizo John, a todo esto? Componer dos temas. Su Sunday Bloody Sunday apareció en mayo de aquel año dentro del álbum Sometime In New York City y lo escribió precisamente desde la ciudad estadounidense cuando sucedió la tragedia.

Lennon sí se había mostrado a favor de la causa republicana previamente y había participado en varias manifestaciones. La letra de la canción muestra su ira de un modo que también despertó bastantes críticas por, digamos, dejar que el odio se impusiera al rigor y el trazo fino. “Vosotros, cerdos anglos y escoceses a los que os envían a colonizar el Norte” eran sus primeras palabras y, más adelante, cantaba: “Dejad irlanda a los irlandeses y arrojad a los ingleses al mar”, además de una referencia a presuntos campos de concentración.

Todo ello entre un caos sonoro propiciado por un despampanante trío de productores: Phil Spector, Yoko Ono y el propio Lennon, que donó al movimiento irlandés por los derechos civiles los beneficios obtenidos por esta canción y por The Luck Of The Irish, incluida en el mismo álbum. Esta mostraba una visión más general, pero igualmente criticada por lo poco sutil de su letra, sobre el conflicto anglo-irlandés.

Del rock duro al folk

En diciembre de 1973, fue culturaquien sorprendió con Sabbath Bloody Sabbath, primer single y tema de apertura del álbum del mismo título. La oscurísima letra (“¿A dónde puedes huir?/ ¿Qué más puedes hacer?/ Ya no hay mañana/ La vida te está matando/ Los sueños se vuelven pesadillas/ El cielo se vuelve infierno”) fue escrita por el bajista Geezer Butler, que tenía orígenes irlandeses, y en ella intentó comparar lo que estaba sucediendo en el Ulster con la propia situación de la banda en aquel momento, plagada de conflictos internos. Se convirtió en uno de los grandes clásicos de la banda liderada por Ozzy Osbourne, y versionada por grupos tan dispares como Anthrax y The Cardigans.

Es también reseñable la canción All Ireland de la leyenda inglesa del folk Roy Harper. Al igual que el tema de McCartney, el músico de Manchester la grabó en los estudios Abbey Road y la compuso poco después del Domingo Sangriento, aunque no vio la luz hasta febrero de 1973, en su álbum Lifemask. “Adiós, Irlanda libre/ Vuelve a intentarlo pronto” eran las líneas iniciales de un tema que se lamentaba por el absurdo enfrentamiento entre unos y otros y llamaba a la reconciliación. “No hay necesidad de morir por el eslogan nacionalista ni por la mentira religiosa”, cantaba en la parte final. Desde el folk irlandés también ha habido canciones inspiradas por este tema a lo largo de este medio siglo. La más reseñable puede que sea Minds Locked Shut, publicada por Christy Moore en 1996, una canción protesta de escuela clásica en la que citaba los nombres de todas las víctimas civiles de la matanza.

El arte desde la visión de los testigos

Más allá de las canciones, la onda expansiva del Bloody Sunday ha alcanzado a todas las demás artes. Uno de los más laureados poetas irlandeses, el Premio Nobel Seamus Heaney, referenció los hechos en su poema Casualty, dedicado a un amigo fallecido. El artista conceptual William Doherty (dos veces nominado al Turner Prize) también fue testigo de la masacre. Nacido en Derry, tenía 13 años cuando aquello sucedió, y gran parte de su obra utiliza fotografías e imágenes de la época para reflexionar sobre la representación que el suceso ha tenido en los medios. En 1973, el dramaturgo Brian Friel (que fue uno de los manifestantes que sobrevivieron al tiroteo) escribió la obra teatral The Freedom Of The City, basada también en ello. Más recientemente, en 2005, el también dramaturgo y veterano periodista de investigación de The Guardian Richard Norton-Taylor, obtuvo un gran reconocimiento de la crítica por Bloody Sunday: Scenes For The Saville Inquiry, que dramatizaba con todo lujo de detalles el juicio acaecido en 1998, y que estableció la versión definitiva de aquellos hechos.

Misa funeral por las víctimas del Domingo Sangriento de Derry celebrada el 2 de febrero de 1972.
Misa funeral por las víctimas del Domingo Sangriento de Derry celebrada el 2 de febrero de 1972.Bettmann (Bettmann Archive)

Esa versión, en la pequeña y la gran pantalla, quedará fijada para siempre en la imprescindible película Bloody Sunday de Paul Greengrass, que, a su vez, se basó en el libro Eyewitness Bloody Sunday de Don Mullan (1997). Este escritor, natural de Derry, tenía 15 años aquel domingo del 72 y fue otro de los supervivientes. Su libro fue fundamental para que Tony Blair decidiese abrir la Consulta Saville, rompiendo cinco lustros de blanqueo judicial a los militares británicos. Inicialmente pensado como un telefilme de Granada TV, el Bloody Sunday de Greengrass fue también estrenado en cines con gran aclamación. La precisión y el rigor al estilo cinéma vérité con que el periodista y cineasta inglés intentó reproducir los hechos (hasta ofreció papeles como actores a personas que habían estado allí) le valieron el Oso de Oro en el Festival de Berlín en 2002, e iniciaron una aclamada carrera que continuaría posteriormente con United 93 y tres de los títulos de la saga de Jason Bourne. Sunday, también estrenada en 2002 y dirigida por Charles McDougall para Channel 4, no destacó tanto, ensombrecida por el éxito del filme de Greengrass. Por último, es interesante hablar de Hunger. El largometraje de debut en 2008 del luego aclamado Steve McQueen y protagonizado por un entonces desconocido Michael Fassbender no se basó directamente en los sucesos de Derry, sino en la huelga de hambre en prisión que llevó a la muerte a Bobby Sands, un militante del IRA, en 1981.

Es relevante para nuestra historia si tenemos en cuenta que un año después del fallecimiento de Sands, U2 tenía previsto aparecer en el desfile del día de San Patricio en Nueva York, pero el rumor de que este iba a ser dedicado al mártir del IRA les disuadió. La banda consideró que la intención de todo aquello era alargar el conflicto armado en lugar de buscar una solución pacífica. La decisión no fue muy bien recibida por los organizadores de la marcha, y aquello indignó y espoleó definitivamente a U2 para grabar su Sunday Bloody Sunday. Respondiendo a la pregunta que ellos mismos se hacían en la letra (“¿durante cuánto tiempo tendremos que cantar esta canción?”), hoy día siguen interpretándola en vivo.

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