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Wet Leg: “No se te ocurra sonreir a nadie por la calle en Londres, pensarán que estás loco”

El dúo británico de dos amigas que conquistan YouTube y han llegado a a las páginas de Vogue crecen tanto sin darse importancia que no parecen creerse que son la revelación de 2022

Mariano Ahijado
Hester Chambers y Rhian Teasdale de la banda Wet Leg.
Hester Chambers y Rhian Teasdale de la banda Wet Leg.Sharon Lopez

Las procaces e ingeniosas Wet Leg, una banda de pospunk formada por dos mujeres de la Isla de Wight (Inglaterra), se disfrutan tanto en una sala de conciertos dando saltitos como en casa, sentado con la aplicación Urban Dictionary. Su gran éxito, el reciente Chaise Longue, arranca con la batería lejana y una línea de bajo sencilla que atrapa y se compone de frases de doble sentido sexual en torno a un viejo sofá que hay en la casa de Hester Chambers, la introvertida y dulce bajista: es donde duerme cuando está de visita Rhian Teasdale, la expansiva y simpática cantante.

Estas amigas desde el instituto están aún sorprendidas por su alcance, convertidas de repente en la gran promesa británica de 2022. “En realidad estábamos contentas con nuestros trabajos”, dice Teasdale, que ejercía de ayudante de vestuario en Londres. Chambers fabricaba joyas en su casa de Wight. El presente continuo de estas dos inglesas que rozan la treintena se traduce en los casi cinco millones de visualizaciones en YouTube y casi 17 millones reproducciones en Spotify de su celebrado sencillo.

El presente perfecto se ejemplifica en la publicación de su álbum debut Wet Leg (Domino) el 8 de abril. El futuro se ubica en el cartel del Primavera Sound y en un tour por su país. Y el primer condicional, el que plantea escenarios cuya realización es probable, apunta a ser candidatas al Mercury Prize, el más prestigioso premio de Reino Unido. “Nuestra idea como banda es justo lo contrario a lo que supone ser una estrella de rock. Formamos el grupo para entrar gratis a los festivales”, dice Teasdale.

Se encuentran en una fase en la que les hace ilusión tocar en Milwaukee o Tucson porque lo normal es que no conozcan a nadie de Wisconsin o Arizona. “Todavía no ganamos dinero, pero cogemos aviones a sitios que molan y nos han regalado alguna guitarra”. Han llegado a las páginas de la edición estadounidense de Vogue.

El mito fundacional de Wet Leg se sitúa en un festival en 2019. Subidas a la noria, tras haber gozado con el concierto de Idles, decidieron poner fin a sus escarceos folk y probar con algo despreocupado como última opción antes de abandonar la música. Dos años más tarde estaban teloneando a Idles en Londres. Entre medias, dos vídeos creados por ellas mismas de sus primeros sencillos, Chaise Longue y Wet Dream: en este último se mofan de un exnovio en un campo recién segado. Divertido no significa alegre.

Van a actuar en junio en casa, en el Isle of Wight Festival. Desde 2002 se celebra en Newport, la ciudad más importante de esta isla separada seis kilómetros de la costa sur de Inglaterra. El cartel se nutre de bandas que triunfaron en los 2000 y otras que sorprende que sigan en activo. “La isla es tranquila el resto del año. Los jóvenes se mudan a Londres y los mayores hacen el camino contrario. No hay muchas oportunidades de trabajo”, explica. “La gente es más amable porque es un lugar pequeño. Los vecinos se saludan cuando se cruzan”, cuenta. “No se te ocurra hacer eso en Londres. No sonrías a nadie por la calle, pensarán que estás loco”. Ellas no necesitan sonreír para reírse de todo en sus canciones.

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