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Elle Fanning fue rechazada de una gran franquicia de Hollywood por no tener suficientes seguidores en redes

La protagonista de ‘Maléfica’ y musa del cine independiente no es la primera intérprete en mencionar uno de los nuevos valores en alza dentro de la industria del cine: un Instagram con millones de fans

Elle Fanning en los Premios Anuales de Moda de Los Ángeles del Daily Front Row el 23 de abril de 2023 en Beverly Hills (California).
Elle Fanning en los Premios Anuales de Moda de Los Ángeles del Daily Front Row el 23 de abril de 2023 en Beverly Hills (California).Axelle/Bauer-Griffin (FilmMagic/Getty Images)

“Hice una audición para... no voy a decir qué era. Pero no conseguí el papel para algo verdaderamente grande porque, según me dijeron, y supongo que no era la única razón, pero lo que me transmitieron es que no tenía suficientes seguidores en Instagram por aquel entonces” ha explicado la actriz Elle Fanning en una conversación con el también actor Josh Horowitz en su podcast Happy Sad Confused. La actriz, de 25 años, y con seis millones de seguidores en su cuenta de esta red social, ha confirmado que la audición era para una gran franquicia. Léase Marvel, DC o Star Wars.

Fanning comenzó en el cine siendo todavía una niña, interpretando a una versión más pequeña de su hermana, la también actriz Dakota Fanning, en la película Yo soy Sam, del año 2001, protagonizada también por Sean Penn y Michelle Pfeiffer. Desde entonces, no ha parado de trabajar, combinando proyectos más comerciales como Maléfica (2014), junto a Angelina Jolie, la versión en carne y hueso del clásico La bella durmiente de Disney, que ofrece una visión más humana del malvado personaje, con películas de corte independiente como Somewhere (2010) o La seducción (2017), ambas de la directora Sofia Coppola, o The Neon Demon (2016), dirigida por el director de Drive, Nicolas Winding Refn.

Tal y como la propia actriz ha apuntado ahora en el podcast, no siente presión por unirse a una gran franquicia, aunque reconoce que en su carrera debe tener un equilibrio entre el cine más comercial y películas independientes: “Nunca diría que no a uno de esos proyectos, pero sí que tendría reuniones para hablar de verdad sobre lo que sería”, ha dicho Fanning. “Necesitas un equilibrio. Si quieres hacer cine indie, y sobre todo, producirlo, trabajar en una gran franquicia te ayuda a estar más tranquila”.

Elle Fanning no es la primera ni la última celebridad en mencionar una realidad incómoda dentro de la industria del cine y la televisión: que contar con un buen número de seguidores en redes sociales tiene tanto peso o más como hacer una buena audición. “Una de las cosas más deprimentes para mí es que me preguntan en las audiciones sobre Instagram y sobre cuántos seguidores tengo”, reveló la actriz inglesa Samantha Colley, que participó en la película de 2018 Han Solo: una historia de Star Wars, en una entrevista en The Post. “Se está volviendo algo borroso lo que la gente quiere que sea una actriz”, añadía. En el otro lado del mismo fenómeno encontramos a Sophie Turner, conocida por interpretar a Sansa Stark en la exitosa serie Juego de tronos, que reveló en una entrevista en The Telegraph haber conseguido un papel “frente a una actriz mejor” por tener “más seguidores”. Y, como ejemplo patrio, las declaraciones del actor Aitor Luna, quien ha participado en series como Los hombres de Paco, Gran Reserva o La catedral del mar. Él afirmó en una entrevista a Fotogramas: “Yo sé por amigos, incluso directores de casting, que eso es lo que piden. Para gente nueva, que mínimo tenga 20.000 seguidores. Si parpadean y respiran, mientras tengan seguidores... Me parece un retraso”.

En un artículo del New York Post del año 2018, titulado Los estudios buscan actores que sean Insta-famosos, varias personas de la industria confirmaron este hecho. “Las audiciones para películas y series ya vienen con una casilla de seguidores que rellenar...”, explicaba Amy Neben, representante en Select Management Group. La directora de casting Sarah Clark apuntó sobre las razones de la industria: “Los productores buscan una audiencia construida. Es difícil pelear con ellos cuando te vienen con eso de ‘Bueno, este chaval tiene cinco millones de seguidores, si promociona su proyecto, al menos 100.000 personas irán a verlo”. Los intérpretes se convierten así en herramientas de marketing de las propias películas en las que actúan, en las que hacen campañas de promoción que salen de los tradicionales junkets y posados en alfombras rojas para llevarlos a sus redes sociales.

Sin embargo, los datos no siempre parecen confirmar esta teoría, tal y como revelaba el periodista Carlos Megía en un artículo publicado en SModa titulado La ‘paradoja Corberó’: cuando tener millones de seguidores no es suficiente para vender entradas. Actores con millones de fans como Úrsula Corberó o Mario Casas confirmaban que ser una estrella en las redes no llena necesariamente las butacas: “El ejemplo más sangrante del cisma entre seguidores y espectadores existente en nuestro cine, quizá sea el de Úrsula Corberó”, escribía el periodista en 2018, “gracias a su personaje Tokio en la serie La casa de papel —todo un fenómeno internacional al ser emitida en Netflix—, la intérprete se convirtió en la artista nacional con más seguidores en Instagram, superando los seis millones. El pasado 31 de octubre se estrenó en los cines su último trabajo como protagonista, El árbol de la sangre”. ¿El resultado? “Poco más de 50.000 entradas despachadas según los datos ofrecidos por el Ministerio de Cultura”.

Sea traducible o no en venta de entradas, lo cierto es que esta práctica en la industria ya está establecida como algo normal. En un ciclo de conferencias organizadas por The Grill donde participaron varios de los directores de casting del mundo del cine y la televisión en Estados Unidos, afirmaron que las redes sociales se habían convertido en una variable más, como la interpretación o el físico de un actor, a la hora de conseguir un papel: “Si tengo dos actores para el mismo papel y estoy entre el actor A y el actor B, y el B tiene dos millones de seguidores, mientras que el A tiene 20 millones, pero están a la par en cuanto a actuación... o incluso aunque el actor B sea un poquitín mejor, voy a contratar al actor A”, afirmó Jason Newman, de la agencia de talentos Untitled Entertainment: “Quiero asegurarme un mayor retorno por la inversión. Y las redes sociales son un componente muy importante”. Luces, cámara... ¡y selfis!

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