Chloë Grace Moretz habla sobre cómo convertirse en meme paralizó su vida y causó dismorfia corporal: “Me volví una reclusa”

La actriz ha revelado en una entrevista con ‘Hunger’ la ansiedad que le produjo vivir rodeada de paparazis desde los 12 años, hasta que a los 18 se convirtió en una imagen viral de internet y cambió radicalmente su día a día

La actriz Chloë Grace Moretz en el desfile de la colección crucero de Louis Vuitton en mayo de 2022 en San Diego (California).
La actriz Chloë Grace Moretz en el desfile de la colección crucero de Louis Vuitton en mayo de 2022 en San Diego (California).Emma McIntyre (Getty Images)

Cuando tenía 18 años, Chloë Grace Moretz era uno de los rostros más prometedores del Hollywood que estaba por venir. Su nombre empezó a despuntar cuando la actriz, con tan solo 12 años, consiguió el papel de Hit Girl en la película de superhéroes Kick-Ass: Listo para machacar. Ese mismo año protagonizó la versión estadounidense del filme de terror romántico sueca Déjame entrar, que cuenta la historia de amor entre un niño inadaptado y una extraña niña, que resulta ser una vampiresa. Con dos taquillazos a sus espaldas, a Chloë Grace Moretz le llovían los proyectos: protagonizó el remake de la película de terror Carrie y participó en Sombras tenebrosas, dirigida por Tim Burton. Entre proyecto y proyecto, la intérprete pasó de niña a adolescente y su vida personal también empezó a recibir interés: la actriz salía por aquel entonces con Brooklyn Beckham, hijo de David y Victoria Beckham. Y los paparazis no dejaban de acosarla.

“Yo era tan solo una niña y la mayor parte del tiempo nadie me molestaba”, ha revelado ahora la actriz en una entrevista para Hunger, “pero después de Kick-Ass, vi a los paparazis por primera vez; eran 10 o 15 adultos rodeando a una niña de 12 años, empujaron a mi madre y ella terminó en el suelo, no se hizo daño, pero la situación fue realmente caótica. Es un asalto a todos los sentidos, con gritos y destellos. Cuando me subí al coche, me eché a llorar. Creo que ese momento fue para mí un antes y un después”.

Los fotógrafos y los medios de comunicación se volvieron más feroces con la actriz conforme cumplía años, y, aunque Moretz ya estaba acostumbrada a los paparazis, no estaba preparada para las críticas: “Recuerdo el día en que me di cuenta, y me golpeó como una tonelada de ladrillos. Tenía 18 años y estaba en una alfombra roja. Salí de allí y sentí mucho odio hacia mí misma. Estaba confundida acerca de mis propios sentimientos. Hubo un cambio completo y discordante en mi conciencia, cuestioné quién era yo. ‘¿Qué estoy haciendo? ¿Quién soy? ¿Por qué estoy haciendo esto?”, explica en la entrevista.

Y entonces llegó el meme: un día cualquiera de 2016, Chloë Grace Moretz fue fotografiada entrando en un hotel cargando dos cajas de pizza. Llevaba un conjunto compuesto por un top negro, pantalones cortos y tacones. La fotografía fue editada en internet, donde le alargaron las piernas y le redujeron el tamaño de su abdomen. La imagen retocada recordaba a una escena de la serie de animación Padre de familia, donde Peter Griffin presume de tener unas piernas muy largas. Lo que aparentemente era una broma de internet se convirtió en un tormento para la actriz: “Durante mucho tiempo pude ser la Chloë que la gente ve y la Chloë que soy en privado. De repente, esos dos mundos chocaron y me sentí muy vulnerable. Y luego vino la avalancha de horribles memes que me empezaron a enviar sobre mi cuerpo. De hecho, nunca he hablado de esto, pero hubo un meme que realmente me afectó”, explica la actriz, refiriéndose al de Padre de Familia. Moretz recuerda expresar su disgusto porque todo el mundo se estaba burlando públicamente de su cuerpo, y que la gente se tomaba sus quejas a risa: “Me decían: ‘¡Cállate! ¡Es graciosísimo!’. Solo recuerdo estar sentada y pensar: ‘Mi cuerpo se está usando como una broma y es algo que no puedo cambiar sobre quién soy, y se está publicando en todo Instagram’. A día de hoy, cuando veo ese meme, me sigue resultando difícil”.

Después de aquello, la actriz reconoce que se volvió una reclusa, dedicándose en exclusiva a su profesión y evitando por todos los medios a los paparazis. “Es triste, porque se llevó una parte de mí con la que solía disfrutar”, admite, refiriéndose a aquella parte que también entra en juego en su profesión de actriz, como es el arreglarse, vestirse y acudir a alfombras rojas. “Creo que la dismorfia corporal, con la que todos lidiamos en esta sociedad, se magnifica por culpa de la exposición en redes sociales”, sentencia ahora. Moretz empezó a vivir alejada de los focos, y sentía ansiedad cuando veía aparecer a algún paparazi a su alrededor: “Sentía palpitaciones e hiperventilaba”, reconoce.

La pandemia le dio un descanso. Las mascarillas, las gorras y las gafas de sol fueron grandes aliados de las celebridades, puesto que eran menos reconocibles a vista de paparazis. Sin embargo, ella perdió a su padre durante el confinamiento: “Para mí fue un tiempo de introspección. Hubo muchos cambios en un corto período de tiempo. Para mí fue algo transformador”.

Ahora, tiene nuevos proyectos sobre la mesa. Realmente, nunca ha dejado de tenerlos. Admite en la entrevista que actuar es para ella “una especie de terapia”. Sigue viviendo con un perfil bajo detrás de las cámaras, especialmente desde su ruptura con Brooklyn Beckham. Tras más de 20 años de carrera, ya sabe lo que es estar en el punto de mira, y no desea volver a estar ahí. “Decir que los últimos años han sido transformadores es quedarse corta. Soy una chica completamente diferente a la que era antes. Ahora siento que soy una mujer”. La actriz cumplió 25 años en 2022.

Normas

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS