La paradoja y el estilo
Columna
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El desafío de la apnea

Charlene, la nadadora, quiso huir de ese matrimonio principesco, que fue una especie de apnea, por el que cada año de aguante cosechaba un millón de disgustos

Charlene de Mónaco, en un torneo de rugby celebrado en el principado el 7 de mayo de 2022.
Charlene de Mónaco, en un torneo de rugby celebrado en el principado el 7 de mayo de 2022.Pascal Le Segretain (Getty)

Tengo un problema y no tiene que ver con el espionaje. Esta semana me toca hacer la prueba de apnea en El desafío. Es la prueba estrella del programa y Juan Diego, nuestro atractivo entrenador, invita a todos los que la practicamos a elaborar una lista mental de temas con los cuales poder evadirnos y ganar segundos bajo el agua sin respirar. Él sugiere canciones, recetas, momentos felices. Pero yo prefiero pensar en Charlene y el supuesto acuerdo de separación que acaba de conseguir de su marido, Alberto de Mónaco. Bajo el agua o en la tierra nada evade más que pensar en Mónaco. Charlene recibiría 12 millones de euros anuales para “gastos personales” y una residencia en Suiza, según el acuerdo que la casa real monegasca no ha desmentido. No está claro si puede enamorarse otra vez pero sabemos que su hermano ha conseguido por fin la residencia monegasca y estará cerca. Si con todo eso en mi cabeza no supero tres minutos bajo el agua, es que no valgo para ningún desafío.

Charlene, la nadadora, quiso huir de ese matrimonio principesco, que fue una especie de apnea, por el que cada año de aguante cosechaba un millón de disgustos. En los términos medievales en los que pareciera sustentarse ese matrimonio podemos concluir que Charlene hizo bien su apnea. Dio dos hijos, dos soles, herederos absolutos de Alberto (que tiene otros dos hijos de dos diferentes relaciones) y ahora, paralelamente a esa separación millonaria, se despeja el camino a Carolina, hermana mayor de Alberto, para ser la auténtica reina del diminuto principado. Será estupendo ver a Carolina en acción otra vez y a Charlene sonreír con su independencia. Sin embargo, cuando amplías el primer plano oficial que Mónaco ofrece de ella, puedes comprobar que en sus arrugas hay esfuerzo, dolor... Charlene ha peleado por sus millones y su libertad. No ha sido fácil. Una apnea se lucha segundo a segundo, por eso si supero mi límite bajo el agua, se la dedicaré a Charlene.

Parte del entrenamiento de Juan Diego, Juan Di para sus entrenados, consiste en proponer narraciones que garanticen una evasión consciente. Por si Charlene no fuera suficiente en mi lista para la evasión también figura la polémica sorda acerca de la cantante Chanel y Eurovisión. Unos dicen desear su victoria y otros que no supere el quinto puesto en la final. Pero todos prefieren silenciar lo que piensan del vestido que le ha diseñado Palomo Spain. “Que la representante española vaya de torero, no puedes decir que sea lo más original del mundo”, afirmó durante una cena promocional una ejecutiva de la industria del perfume. “Y llenarlo de swarovskis, un poco más de lo mismo” recalcó, sorprendente, el anfitrión. Pensando en la apnea, asumo que con este tema puedo alargarla diez segundos importantísimos.

En una apnea, el esfuerzo y el escapismo se juntan como burbujas de aire, de ilusión, de éxito. Sin pensarlo vuelvo a Marilyn, porque su retrato hecho por Warhol ha superado esta semana el récord pagado por una pintura del siglo XX. Así, Marilyn vuelve a ocupar espacio en las noticias y las conversaciones. La semana pasada, renació para una nueva generación cuando Kim Kardashian vistió su mítico traje de lentejuelas durante la gala del MET. En la misma cena de los perfumes, se afeó esa decisión de la Kardashian, esta vez ya señalando al traje mismo como un despropósito. Yo no puedo dejar de verlo como una metáfora de valentía, o de atrevimiento, de la actriz. En cambio otros lo ven como una muestra de su inestabilidad y explotación. Ahora me acompaña en mi apnea pensar en Marilyn como esa sirena que regresa del fondo del mar cubierta de leves escamas... burbujas y lentejuelas.

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