Una herencia sin paz para Maradona

Cinco hijos reconocidos y otros seis en proceso de filiación se disputan inmuebles, empresas, joyas, coches y marcas de valor incalculable del astro argentino fallecido en noviembre

Diego Armando Maradona, durante su etapa como seleccionador de Argentina, en un partido contra Escocia en Glasgow en noviembre de 2008.
Diego Armando Maradona, durante su etapa como seleccionador de Argentina, en un partido contra Escocia en Glasgow en noviembre de 2008.David Moir (Reuters)

Una vida como la de Diego Maradona no podía terminar en paz: el funeral del astro argentino fue un caos que puso en riesgo la integridad de la sede del Gobierno argentino; el cementerio privado donde está enterrado necesita custodia permanente; y el reparto de su herencia es un culebrón donde se cruzan hijos reconocidos y no tanto, exesposas, novias, exnovias, abogados, amigos y algún que otro pícaro que pretende pescar en río revuelto.

Maradona ha pasado de las páginas de deportes a las de la prensa rosa. Los representantes de sus descendientes pelean por un minuto de pantalla en los programas de la tarde, mientras se suceden denuncias cruzadas entre los herederos. La Justicia ha prohibido la cremación del fallecido, a la espera de nuevas demandas de filiación. El trabajo de jueces y abogados será arduo: nadie sabe con certeza a cuánto asciende la fortuna acumulada por Maradona. Tampoco saben entre cuánta gente habrá que repartirla. El jugador reconoció en vida a cinco hijos, pero hay dos trámites de filiación en los tribunales y otros cuatro posibles herederos de sangre en Cuba, nacidos durante los años en que el jugador vivió en la isla para recuperarse de sus adicciones.

La lista de herederos la encabezan Dalma Nerea y Gianinna Dinorah, nacidas en 1987 y 1989 del matrimonio de Maradona con Claudia Villafañe. Son las hijas “oficiales”, los dos nombres que el jugador llevaba tatuados en los antebrazos. Villafañe fue protectora de Diego durante años, cuidó de sus bienes y lo acompañó en los momentos más difíciles de su vida, cuando las adicciones lo tuvieron al borde de la muerte. Pero esa es historia pasada. Antes, durante y después de Claudia, Maradona tuvo varios hijos más. En 2016 reconoció a Diego Sinagra Maradona, más conocido como Diego Maradona Jr., nacido en Nápoles hace 32 años de una relación con la italiana Cristina Sinagra. En 2014, el jugador reconoció a Jana, nacida en 1996 también de una pareja italiana, Valeria Sabalain. En 2013, llegó Diego Fernando, hijo de Verónica Ojeda, a quien abandonó embarazada para formar una nueva pareja con Rocío Oliva, su última relación estable.

Diego Armando Mardona, junto a su hija Dalma y su entonces esposa, Claudia Villafañe, en Buenos Aires en 2010.
Diego Armando Mardona, junto a su hija Dalma y su entonces esposa, Claudia Villafañe, en Buenos Aires en 2010.© GPK / Enfoque Reportajes (GTRES)

A estos cinco hijos pueden sumarse varios más. Los cubanos Javielito, Lu, Johanna y Harold, hoy de entre 19 y 21 años, aseguran que Maradona es su padre. También Santiago Lara, de 19 años, y Magalí Gil, de 24. Los dos últimos han pedido pruebas de ADN y lograron impedir la cremación del cuerpo. Hace un tiempo, el abogado y amigo de Maradona, Matías Morla, aseguró que Diego estaba dispuesto a dar su apellido a todos los que confirmaran ser de su misma sangre. “Es muy respetuoso con el derecho a la identidad, con el tema de que sepan si es hijo o no. Creo que a esta altura tiene cerrada la secuencia de quiénes son sus hijos. Si la Justicia reconoce un nuevo hijo, habría que ver qué vínculo forma”, dijo.

Su muerte impedirá crear esos nuevos vínculos, como los que logró con todos aquellos a los que reconoció como propios. Durante sus últimos años, sin embargo, las relaciones no fueron buenas. En noviembre del año pasado, en el fragor de una de las tantas peleas intrafamiliares, Maradona amenazó con donar toda su fortuna. “Les digo a todos que no les voy a dejar nada, que voy a donarlo. Todo lo que corrí en mi vida lo voy a donar”, bramó entonces. La tensión luego cedió, pero ya no fue lo mismo. Maradona intentó sin éxito reunir a todos sus hijos para su 60º cumpleaños, el pasado 30 de octubre. Su entorno asegura que la frustración por ese encuentro fallido lo sumió en una dura depresión, de la que no pudo recuperarse.

En ese ambiente de batallas soterradas, los herederos pelearán por la fortuna del padre fallecido. No será fácil para los jueces determinar cuánto hay para repartir. Maradona ganó mucho, pero también gastó mucho. Cuando murió, tenía una causa contra Claudia Villafañe, a la que denunció por evasión tributaria, estafa procesal y apropiación indebida de 458 objetos que fueron parte de sus pertenencias en su pasado como futbolista. Diego siempre sostuvo que Villafañe se había quedado con dinero que no le pertenecía. Pero, ¿cuánto dejó Maradona?

La ley argentina asegura para los hijos dos tercios de los bienes del fallecido, cualquiera haya sido su deseo. El tercio restante puede ser repartido mediante testamento o donado en vida. Eso hizo Maradona. Mauricio D’Alessandro, abogado de Matías Morla, dio pistas de la complejidad de la tarea que espera a los peritos judiciales. “No hay propiedades en el acervo sucesorio de Diego Armando Maradona. Hay donaciones por anticipo de herencia y donaciones porque se le antojó a Diego, respecto de algunos bienes que en principio estarían dentro de un tercio del patrimonio. Les ha donado propiedades a parientes en línea ascendiente y descendiente y a hermanos. Ha cubierto a muchos de los herederos forzosos y algunos de los no forzosos. También a exparejas. No hay nadie que haya pasado por el entorno de Maradona, teniendo alguna cercanía íntima, que no se haya llevado algún bien”, explicó.

Diego Maradona besa a su esposa, Claudia Villafañe, en la celebración de su boda en el estadio Luna Park de Buenos Aires, Argentina, el 7 de noviembre de 1989.
Diego Maradona besa a su esposa, Claudia Villafañe, en la celebración de su boda en el estadio Luna Park de Buenos Aires, Argentina, el 7 de noviembre de 1989.El Grafico (Getty Images)

El resto ya es más complejo de determinar. Hay cuatro cuentas en el exterior a nombre del jugador y acciones por el 0,5% del club Dinamo Brest de Bielorrusia, institución que nombró al argentino como su presidente honorario en 2018. “No tiene valoración concreta por ninguna empresa internacional. Pero si los herederos se ponen todos juntos y hablan con el titular del club, es probable que obtengan una cifra varias veces millonaria”, dijo D’Alessandro. Y reveló una inversión poco habitual: “Hay una empresa que tiene máquinas tragaperras con la cara de Maradona. La empresa era de Estados Unidos y ahora alemana. Tiene 100.000 tragaperras repartidas por Europa. Eso paga una regalía del 5%”.

A estos negocios hay que sumar inversiones en Venezuela, a través de una empresa que negociaba la compra y venta de cereales que Caracas pagaba con petróleo. Maradona también cobraba regalías de dos compañías de ropa en Estados Unidos y una en el Reino Unido. Una cuarta empresa, en sociedad con Morla, controla las marcas Diego Maradona, Diego y El Diez. Estando en Dubái, el jugador dejó por escrito que esas marcas debían mantener de por vida a sus hermanas.

Mucho se ha hablado además de los coches de alta gama que Maradona tenía repartidos por todo el mundo, como un Rolls Royce en Dubái y un vehículo anfibio que recibió como regalo en Bielorrusia. En Argentina, en tanto, Maradona dejó tres BMW y una camioneta de alta gama que sumarán a su valor de mercado el haber pertenecido a Maradona. La prensa argentina difundió durante la semana el hallazgo de un contenedor que se desconoce qué tiene en su interior. El abogado D’Alessandro dijo que dentro hay unos 200 objetos “de mucho valor sentimental para los herederos”. “Está el traje que se hizo para el casamiento de Dalma, que no llegó a usar. Tiene ese tipo de cuestiones que pueden ser valiosas para la familia”, explicó. Repartir la memoria de Maradona será un proceso largo, que incluirá pruebas de ADN, peleas y, sobre todo, mucho ruido mediático. Imposible resistirse a semejante historia.

Sobre la firma

Federico Rivas Molina

Es corresponsal de EL PAÍS en Argentina desde 2016. Fue editor de la edición América. Es licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Buenos Aires y máster en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona.

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