Golf

Jon Rahm, el golfista español que sorprende al mundo desde el Masters de Augusta

Tiene 26 años y ya es el número dos mundial. Nació en Barrika, Bizkaia, y fue su padre el que le hizo enamorarse del golf y de Seve Ballesteros, que continúa siendo su ídolo

Jon Rahm, celebrando su hoyo en el Masters de Augusta el 10 de noviembre de 2020.
Jon Rahm, celebrando su hoyo en el Masters de Augusta el 10 de noviembre de 2020.Rob Carr / AFP

“Juego para ganar, ser tercero no me vale”, afirmó contundente Jon Rahm Rodríguez en julio de 2019 mientras participaba en el Open Británico, uno de los grandes torneos mundiales de los circuitos de golf. Entonces ya eran muchos los que estaban pendientes de cada uno de los golpes de este vasco que nació en la localidad pesquera de Barrika, Bizkaia, hace 26 años. Pero desde esa fecha hasta ahora Rahm ha conseguido dejar a muchos con la boca abierta por los increíbles golpes que ha conseguido encajar en ese juego cuyo objetivo final acaba en un hoyo que se ve diminuto desde la distancia. La última vez que ha asombrado al público de medio mundo fue este miércoles durante uno de los entrenamientos previos al inicio del Masters de Augusta que ha comenzado este jueves y tendrá un ganador el domingo.

En un día lluvioso Rahm lanzó la bola, pareció levitar sobre el agua, llegó al césped, hizo una curva increíble ya en el green y entró directa al hoyo situado a más de 20 metros. Magia, destreza o pura suerte, pero el vídeo ha dado la vuelta al mundo y también lo ha hecho el rostro de su autor de quien algunos ya dicen que está diseñado para ganar el torneo y convertirse en el digno heredero de su ídolo: Seve Ballesteros.

Si el apellido no les suena muy vasco se debe a un antepasado paterno que llegó procedente de suiza en la década de los años 20 del siglo XIX. Jon tiene raíces suficientes para sentirse del terruño: su abuelo Sabin, que falleció en 2018, fue delegado del Athletic Club de Bilbao durante 33 años; su padre, Edorta Rahm, es un empresario vasco conocido en el sector de la distribución de carburantes y su madre, Ángela, es una comadrona de origen madrileño que trabaja en el hospital de Cruces, en Barakaldo.

Jon, el pequeño de la familia, tiene otro hermano, Eriz, que trabaja en el Palacio de Euskalduna y con él jugaba al fútbol en su pueblo de agrestes acantilados mientras soñaba ser uno de los grandes en los campos del mundo, aunque nunca imaginó que finalmente los campos que le convertirían en estrella serían los del golf. No hay antecedentes de este deporte en su familia pero sí se puede decir que la afición le llegó a Jon por vía paterna, porque fue su padre quien se emocionó al ver ganar a Seve Ballesteros en la Copa Ryder de Valderrama, fue él quien comenzó a probar suerte con los palos y quien convenció a sus hijos para que probaran este deporte.

A Jon se le dio bien desde el principio y sus biógrafos cuentan que a los seis años ya dio muestras de despuntar en este deporte. No tardó mucho en decir que quería llegar a ser el número uno. Tampoco en ingresar en la Real Federación Española de Golf. En la misma línea avanzó cuando decidió estudiar Comunicación en Estados Unidos, donde destacar en un deporte lo hace todo más fácil y terminó en la Universidad de Arizona State donde, no precisamente por casualidad, está una de las academias de golf con más prestigio del país. Ellos fueron quienes le ofrecieron una beca en 2012 sin siquiera haberle visto jugar. Allí le resultó más sencillo demostrar lo que valía al golf que enfrentarse a estudiar en inglés, un idioma que se le hacía cuesta arriba y que tardó algunos meses en controlar.

Terminó su carrera como amateur como el número 1 del mundo y se ganó a fuerza de victorias el sobrenombre de Rahmbo. Su última competición en las categorías no profesionales fue en 2016 y justo después de graduarse se convirtió en profesional y tardó un mes en conseguir la tarjeta del PGA Tour. Desde entonces su carrera va como un meteoro y sus ídolos, Seve Ballesteros y Tiger Woods, parecen empujar sus triunfos. Llegó a número 1 del mundo en julio de 2020 y ocupa la segunda posición desde agosto, pero este vasco con antepasados suizos y residencia en Estados Unidos por razones profesionales parece imparable.

Desde hace cuatro años comparte vida con una deportista, Kelley Cahill, con quien se casó el 13 de diciembre de 2019 en la basílica de Begoña de Bilbao. Y les debió ir tan bien que repitieron boda en San Diego, California, para todos los familiares estadounidenses que no pudieron asistir a la primera. Se conocieron en un baile organizado por la universidad en la que los dos estudiaban y aunque ella se graduó en Biología también es una aficionada al deporte, del tenis, al boxeo pasando por el atletismo o el lanzamiento de jabalina.

Nacida en Portland, Oregón, dicen que de su familia vasca Cahill ha aprendido a saborear el jamón ibérico, el txakolí y los partidos del Athletic de Bilbao. La pareja vive en Scottdale, una ciudad mediana de Arizona. Pero al lado del golfista, aunque en la distancia, continúa su familia vasca, a la que se ha sumado recientemente un sobrino, al que solo conoce por videoconferencia porque aún no ha podido viajar para verlo en persona, y también Joseba del Carmen, un antiguo ertzaina que ejerce ahora como su coach y le ha ayudado a atemperar su genio. Ese que no le hace conformarse y que le empuja a aspirar al trono absoluto de un deporte que hacía tiempo no tenía un español tan contundente entre sus filas.

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