Guillermo y Máxima de los Países Bajos piden perdón en público

Los reyes se ven obligados a comparecer tras su viaje a Grecia en tiempos de pandemia, una polémica que se une a sus casas lujosas y gastos desorbitados

Guillermo y Máxima de los Países Bajos, el pasado mes de julio.
Guillermo y Máxima de los Países Bajos, el pasado mes de julio.Utrecht Robin/ABACA / GTRES

El mensaje más personal enviado hasta la fecha a sus compatriotas por parte del rey Guillermo y la reina Máxima de los Países Bajos ha sido una disculpa en toda regla. Un descanso en Grecia, mal planeado en pleno confinamiento parcial decretado por el Gobierno para contener la pandemia, ha provocado una sacudida cuyas repercusiones están por evaluar. Con el Congreso criticando el viaje y el primer ministro, Mark Rutte, admitiendo que calculó mal el efecto que producía el ocio viajero de la familia real, cuando se pedía mesura, Guillermo dijo en una alocución televisiva: “Nos duele haber traicionado la confianza depositada en nosotros. Estamos implicados [en la lucha contra el coronavirus], pero no somos infalibles”. La pareja salió el viernes pasado y regresó a casa al día siguiente con Ariane, la hija menor. Sin embargo, sus hermanas, Amalia y Alexia lo hicieron el martes, algo que se ha sabido ahora.

Octubre es el mes de las vacaciones escolares de otoño, y los soberanos y las tres princesas pusieron rumbo a su villa de Kranidi, en la península del Peloponeso, para pasar la semana. Cuando aterrizaron, el Congreso ya se había revuelto contra su aparente falta de tacto, de visión o, tal vez, de buenos asesores. El mismo primer ministro, Mark Rutte, que poco antes había pedido a la ciudadanía evitar desplazamientos innecesarios, no tuvo reparos en que los soberanos y las princesas marcharan camino de lo que se ha convertido en la peor imprudencia de un reinado iniciado en 2013. “Tomamos la decisión de regresar cuando nos dimos cuenta de que nunca debimos haber salido. Hemos cumplido las normas de seguridad [porque Grecia estaba en código amarillo y se permitían viajes turísticos]”, explicó la pareja real en su mensaje institucional televisado. Y añadió: “Desde el principio de la crisis del coronavirus hemos hecho todo lo posible, dentro de los límites de la Corona, por encontrar espacio y acompañar en lo posible a los que buscan apoyo en estos momentos de incertidumbre. Es un tiempo de carencias, limitaciones y preocupaciones y estamos con vosotros y con todos los afectados”. Unas palabras de apoyo y consuelo que tratan de parar la pérdida de imagen de unos soberanos muy populares, según las encuestas, que tropiezan siempre con lo mismo: el ocio y sus finanzas.

A la ola de críticas se ha sumado por primera vez un segundo apartado que afecta a las princesas de Orange. Según la versión oficial proporcionada por la Casa Real, los reyes y su hija pequeña tomaron el pasado sábado el primer vuelo de regreso abierto desde Grecia. Que las dos mayores, Amalia y Alexia, les siguieran solo el martes, se debe a que no había asientos libres para toda la familia junta, para el mismo día. El primer ministro dice que la vuelta de los padres era “de interés público” porque son los reyes y califica el caso de las princesas de “un asunto privado”. Pero que además, hubo que recurrir a vuelos comerciales porque el avión oficial, con el que aterrizaron en Grecia, ya estaba de nuevo en los Países Bajos.

Si bien la explicación oficial está dada, incluir a Amalia, la heredera, de 16 años, en el ámbito privado no convence del todo. Sobre todo ahora, que el Gobierno le da la oportunidad a todas las jóvenes de 17 años de alistarse en el Ejército si lo desean porque solo hay un 10% de mujeres soldado. Aunque el servicio militar no es obligatorio, persiste el deber de alistarse en caso de necesidad, y el ministerio de Defensa ha equiparado así a hombres y mujeres, ya que ellos reciben la llamada a los 17 años. Si bien los reyes y reinas neerlandeses son el Jefe del Estado, no ejercen la función de Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas. Y Amalia recibirá la carta de Defensa de oficio, en diciembre, cuando cumpla 17 años.

De modo que el truncado viaje griego ha salpicado a su vez a la futura reina, y es un problema añadido a los ya recurrentes traspiés de sus progenitores a cuenta del coste de sus vacaciones. El eco del fiasco de su casa de Machangulo, en Mozambique, aún no se ha extinguido. Querían disponer allí de una villa de veraneo, que tuvieron que vender por un precio simbólico en 2009 cuando el coste del vuelo y la seguridad que necesitaban resultó imposible de justificar durante la crisis financiera.

La casa de Grecia, desde donde han tenido que regresar ahora corriendo, tenía en 2012 un precio de venta de 4,5 millones de euros, según la prensa neerlandesa. Hubo que cerrar una playa privada para su disfrute y las críticas se multiplicaron, también en Grecia. Queda la asignación anual de los reyes, discutida de forma periódica, y para la que el Congreso pide una y otra vez transparencia al Gobierno. En 2021, se adjudicarán a Guillermo 998.000 euros en concepto de salario, y unos cinco millones más para cubrir sus gastos de personal, equipo y cobertura oficial. Máxima recibirá 396.000, y la hoy princesa Beatriz 564.000 euros. A partir de los 18 años, Amalia dispondrá de un total de 1,6 millones de euros para todo lo que conlleve su labor. De ahí saldrán unos 300.000 euros para sus gastos, y dado que el sueldo del primer ministro ronda los 200.000 euros, Rutte suele responder que él puede buscar un empleo, pero los reyes y la heredera no. El mandatario es, además, un defensor seguro del soberano, que depende directamente de su departamento.

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