Países Bajos

La polémica Carroza Dorada de los Orange señalada por racismo, fuera de la circulación

El Museo Histórico de Ámsterdam expondrá de forma temporal la berlina, decorada con unas escenas coloniales, que este año no llevará a los reyes Guillermo y Máxima a la apertura anual del Parlamento

La reina Beatriz de Holanda, en la Carroza Dorada durante la ceremonia de apertura del Parlamento, en septiembre de 2006.
La reina Beatriz de Holanda, en la Carroza Dorada durante la ceremonia de apertura del Parlamento, en septiembre de 2006.action press / ROYAL PRESS EUROPE / ©KORPA

La Carroza Dorada de la Casa de Orange, uno de los símbolos más reconocibles de la monarquía de los Países Bajos, tiene los días contados. Original de 1898, su difícil mantenimiento (ya que está realizada en madera de teca cubierta de panes de oro) y el debate sobre parte de las pinturas que la decoran han allanado su retirada provisional a un museo. Como las labores de restauración, iniciadas en 2016, se prolongarán hasta el próximo año, el Museo Histórico de Ámsterdam la expondrá temporalmente, según ha anunciado el servicio de información de la Casa Real. Los reyes, Guillermo y Máxima, no acudirán con ella a la apertura del Parlamento, prevista para el 15 de septiembre.

Tituladas Tributo de las colonias, las polémicas imágenes muestran a unos hombres negros semidesnudos y a algunas mujeres entregando los frutos de las colonias —las actuales Indonesia y Surinam— a la denominada Doncella Neerlandesa, sentada en un trono. La joven personifica a la nación y es usada desde el siglo XVI en cuadros y estatuas. La escena ha sido considerada bien una afrenta por mostrar la sumisión de los esclavos a la metrópoli, bien la expresión de la vocación moral del país hacia los pobladores de las colonias, por lo que el futuro de esta berlina de gala está en el aire desde hace meses.

El discutido panel está situado en el lado izquierdo, y la escena de un varón negro hincando la rodilla en el suelo en representación de la colonia no se consideraba inadecuada en el siglo XIX, pero ahora produce rechazo y disgusto. Firmado por Nicolaas van der Waay, acuarelista y litógrafo, el artista ganó asimismo fama con una serie de cuadros sobre las chicas del orfelinato de Ámsterdam.

Guillermo y Máxima de Holanda, en la Carroza Dorada en el día de su boda, en Ámsterdam en febrero de 2002.
Guillermo y Máxima de Holanda, en la Carroza Dorada en el día de su boda, en Ámsterdam en febrero de 2002.PB / PP / JJS / ©KORPA

Para la retirada, aunque sea provisional, hay otro argumento: la restauración cuesta cerca de dos millones de euros, y si alguien quisiera dañar la carroza habría que empezar de nuevo. En 2010, cuando todavía reinaba Beatriz, un hombre lanzó una pequeña palmatoria contra el vehículo causando gran revuelo. Fue condenado a un año de reclusión porque el juez rechazó su alegato en favor de la libertad de expresión. La sentencia decía que ese gesto “no contribuye al debate público”.

La reina Guillermina recibió la carroza en 1898 con motivo de su coronación como un presente de la ciudad de Ámsterdam. Lo aceptó al día siguiente y prefirió estrenarla en su boda, celebrada en 1901. Ha acompañado a los actuales reyes, Guillermo y Máxima, en la suya, en el año 2002, y antes lo hizo en las nupcias de las reinas Beatriz y Juliana, madre y abuela, respectivamente, del soberano. Juliana la utilizó en 1948, para su entronización, y luego en el bautizo de la propia Beatriz.

El carruaje es usado el día de la apertura anual del Parlamento, celebrado cada septiembre, para llevar a la pareja reinante por las calles de La Haya hasta la Sala de los Caballeros. Allí, Guillermo lee el Discurso de la Corona. Es uno de los pocos momentos de pompa y circunstancia de una monarquía que trata de presentarse cercana a la ciudadanía, y el pasado julio el rey aprovechó el tradicional posado veraniego para recordar que “la Constitución prohíbe la discriminación, y no vamos a reescribir la historia durante la restauración [de la carroza]; forma parte de nuestro patrimonio cultural”. De todos modos, él no interviene en el debate. El Museo Histórico de Ámsterdam tiene previsto dedicar varias salas a explicar el contexto y pormenores del carruaje y lo instalará dentro de una urna acristalada especial.

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