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Los lujos del nuevo avión privado de los reyes de Holanda

Los soberanos estrenan un aeroplano valorado en 90 millones de euros, con ducha y sillones de piel, que podrá pilotar el propio rey Guillermo y que también usarán los ministros neerlandeses

Guillermo y Maxima de Holanda, el 7 de mayo en un concierto en Ámsterdam.
Guillermo y Maxima de Holanda, el 7 de mayo en un concierto en Ámsterdam. CORDON PRESS

Guillermo y Máxima de Holanda aún no han estrenado el nuevo avión privado que también podrán usar los ministros de su país, pero los medios holandeses ya han publicado todo tipo de detalles sobre las prestaciones que incorpora el aparato que entrará en servicio el próximo mes de agosto. La nave es un Boing 737 Business Jet valorado en 90 millones de euros y la aerolínea responsable de él será KLM, la de bandera neerlandesa. Así, el rey Guillermo podrá pilotarlo él mismo porque es la compañía que le autoriza a operar como piloto.

La nueva nave, similar a la que posee y pilota el actor John Travolta, también ha sido dotada con tanques adicionales de combustible que le permiten hacer vuelos transoceánicos. Además, incorpora comodidades dignas de estrellas de Hollywood como un lujoso baño con ducha incorporada, cuyo tamaño se compara al de una pequeña habitación de hotel, reducción de ruido en cabina, grandes pantallas planas de televisión —que se podrán utilizar igual para preparar actos oficiales como para ver películas a bordo—, sistemas de audio y vídeo a la carta, altavoces integrados no visibles y por supuesto cómodos sillones que se reclinan totalmente para poder descansar cómodamente en los viajes largos. En la decoración predomina la piel, la madera de nogal y cojines con motivos holandeses como los canales, los molinos de viento y los tulipanes

En mayo de 2017 se conoció que el monarca holandés llevaba 21 años pilotando vuelos comerciales de la compañía KLM de incógnito. Guillermo de Orange tiene licencia oficial y, según se dijo entonces, dos veces al mes se suele poner a los mandos de un Fokker 70 como copiloto. Una forma de hacer realidad un sueño de juventud que solo puede cumplir a medias debido a las funciones que ha asumido por nacimiento. Se estrenó en el aire como príncipe heredero y ha seguido volando desde 2013 ya como rey. "Es una afición en la que debo concentrarme por completo. Son los mandos del avión, la tripulación y los pasajeros, una gran responsabilidad. Tus problemas no caben en la cabina. Toda tu atención está en el vuelo, y eso para mí es lo más relajante", aseguró al periódico holandés De Telegraaf

Si se pondrá a los mandos de este avión que se destinará a vuelos de los miembros de la casa real y del Gobierno holandés se da casi por seguro. Ya en 2017 estaba prevista la compra de este nuevo modelo, que además de las características que le convertirían en el capricho de cualquier millonario ha buscado ser más sostenible y que se trate de un modelo que reduce las emisiones de CO2.

Pese a que su adquisicióne estaba anunciada desde hace dos años, el aeroplano engrosa así la lista de polémicos gastos de la familia real holandesa. Los reyes y sus tres hijas —Amalia, Alexia y Ariane— son tremendamente populares entre la población del país, y lo único que lastra su éxito es el coste de la casa real. Cada año el rey recibe 5,8 millones anuales, la reina un millón, y la retirada reina (ahora princesa) Beatriz, 1,6 millones. 

Su principal polémica llegó en 2009, cuando la pareja de entonces príncipes herederos tuvo que vender una propiedad en Mozambique, criticados por la distancia, los costes de seguridad y el precio de la misma. La sustituyeron por una casa en Grecia en 2012, que les costó 4,5 millones de euros en un momento de recesión y con la que también tuvieron problemas al crear una playa privada que les protegiera de miradas (y fotógrafos) indiscretas. El pasado mes de enero, varios partidos holandeses pidieron explicaciones al Gobierno por un supuesto delito fiscal que habría cometido la reina Máxima en su Argentina natal. 

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