Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Guillermo y Máxima invierten en Grecia e irritan a los holandeses

Los herederos al trono de Holanda compran una villa de lujo en el Peloponeso que ha costado 4,5 millones - Serán vecinos de Putin y Sean Connery

Ampliar foto
Los príncipes Guillermo y Máxima de Holanda, el año pasado, durante sus vacaciones en Tavarnelle, cerca de Florencia (Italia). GTRESONLINE

Guillermo y Máxima de Orange se han comprado una villa de lujo en Kranidi, en el Peloponeso griego. La mansión ha costado 4,5 millones de euros, según el periódico holandés De Volkskrant. El enclave, al sur del país, es muy popular entre famosos de diversa índole. Dos de los asiduos son el presidente ruso, Vladimir Putin, y el actor escocés Sean Connery, que encarnó al primer James Bond del cine.

Compuesta de tres viviendas, una superficie de 4.000 metros cuadrados y piscina, playa y puerto privados, para los príncipes herederos de Holanda el lugar cumple con sus deseos de privacidad. Guillermo buscaba un lugar fijo para ir de vacaciones. Por razones de seguridad, le parece más adecuado no cambiar cada verano de destino, y se enamoró de la región durante la boda del príncipe Nicolás de Grecia y Tatiana Blatnik. Al enlace, celebrado en 2010 en la vecina isla de Spetses, acudieron asimismo los príncipes de Asturias.

El antiguo dueño de la villa griega es el fotógrafo alemán Manfred Rieker, que la diseñó en su día. Alabada por su luz, también figura en algunos de sus anuncios para la firma de automóviles Mercedes. El Gobierno holandés no ha querido pronunciarse por considerar la compra “un asunto privado”. Esta vez, la transacción ha sido anunciada después de que Guillermo y Máxima hubieran cerrado el trato. Los hijos de la reina Beatriz no han podido olvidar las críticas desatadas en 2009, en su tierra, cuando se supo que habían adquirido una casa en Mozambique.

Las dudas sobre el lugar escogido entonces, en la lejana playa de Machangulo, frente al Océano Indico, y los arreglos financieros de los socios principescos forzaron al final su venta. En especial, al desvelarse que Guillermo y Máxima habían pagado una parte de la propiedad (la suma total no trascendió) a una inmobiliaria radicada en la isla de Jersey, paraíso fiscal en el Canal de la Mancha.

La operación africana fue realizada en plena crisis financiera y resultó indefendible. Tanto políticos como ciudadanos lamentaron que la futura pareja reinante gastara dinero alegremente, cuando el país entero se apretaba el cinturón. En enero de 2012, la traspasaron a la misma inmobiliaria mozambiqueña por una cantidad simbólica para acallar la polémica.

La elección de la villa griega tampoco llega en un buen momento económico. Holanda lleva dos años en recesión, y el Gabinete de centroderecha aún no ha cuadrado sus cifras para un recorte que puede sumar hasta 16.000 millones de euros. Una realidad que contrasta con algunos de los nuevos vecinos de Guillermo y Máxima, que se apellidan Niarchos y Mavroleon. Dos de las familias de armadores más conocidas y poderosas de Grecia.

La aventura griega puede convertirse en la primera controversia en torno a la Casa de Orange desde que el pasado febrero sufriera un gravísimo accidente de esquí el príncipe Friso, segundo hijo de la soberana. Sepultado por un alud de nieve mientras esquiaba en las pistas de Lech (Austria), sigue en coma profundo e internado en el hospital londinense de Wellington. Uno de los más reconocidos del mundo en la rehabilitación neurológica, el centro ha sido elegido porque Londres es la residencia oficial del príncipe, su esposa, Mabel Wisse Smit, y sus dos hijas