Empresarios

John McAfee, el creador del famoso antivirus que convirtió su vida en una odisea de drogas, armas y corrupción

El empresario, detenido en Barcelona cuando iba a embarcar hacia Estambul, tiene un largo historial de adicciones y paranoias sobre la seguridad

John McAfee, creador del antivirus del mismo nombre, en una conferencia en Pekín (China) en agosto de 2016.
John McAfee, creador del antivirus del mismo nombre, en una conferencia en Pekín (China) en agosto de 2016.FRED DUFOUR / AFP

Manejar un ordenador y que en algún momento aparezca McAfee en nuestras vidas es casi irremediable. Se trata del rey de los antivirus y su nombre coincide con el apellido de su creador, John McAfee, el excéntrico millonario que el pasado sábado fue detenido por la policía en el aeropuerto de El Prat de Barcelona cuando iba a embarcar en un avión con destino a Estambul. Contra él existía una orden de detención internacional emitida por Estados Unidos por varios delitos, entre otros evadir millones de dólares en impuestos por las ganancias obtenidas supuestamente con actividades como el comercio de criptomonedas. McAfee estaba incluido desde el pasado 24 de julio en la lista de personas más buscadas de Interpol con código rojo y desde entonces la Policía Nacional había iniciado una investigación que terminó por dar con su paradero rastreando publicaciones en sus redes sociales.

Según la justicia estadounidense, John McAfee, de 75 años, que en 2010 vendió su empresa a Intel por casi 6.000 millones de euros, ha ocultado al fisco de su país millones de dólares procedentes de la promoción de criptomonedas y de la venta de los derechos para la publicación de su biografía. Escondió ingresos entre 2014 y 2018 a nombre de otras personas y adquirió bienes a nombres de terceros para eludir pagar impuestos. Este es el último episodio de una vida cargada de momentos dudosos y extravagantes donde no han faltado las drogas, las armas, las mujeres, .las sospechas de corrupción, la promesa de un antibiótico milagroso, un laboratorio secreto, una redada del Gobierno, un asesinato, persecuciones y buenas dosis de paranoia. Aunque esta última característica, su propio miedo a que siempre haya alguien dispuesto a atacar, han sido la fuente de parte de su éxito. En los ochenta fueron los virus informáticos, después los antibióticos y en los últimos años los sistemas de vigilancia del Gobierno de su país. Las revelaciones y posterior huida de Edward Snowden, el exempleado de la Agencia de Seguridad Nacional de EE UU que mostró los programas de vigilancia masiva de su país al mundo, solo reforzaron sus afirmaciones: “Hace años que sé que nos vigilan a todos, pero ahora todos lo saben”, dijo tras anunciar que crearía redes inalámbricas locales cifradas para que los usuarios pudieran intercambiar archivos y mensajes de forma segura y anónima.

Él mismo ha explicado en distintas ocasiones a medios estadounidenses que después de estudiar Matemáticas en la universidad y dedicarse a la tecnología se aficionó a las drogas. Una noche inhaló tal cantidad de una sustancia desconocida que durante varios días tuvo alucinaciones y no se pudo levantar del sofá. “Básicamente me había vuelto completamente loco”, dijo, “eso ocurrió hace 40 años y mi cerebro todavía no está del todo bien... Algo falta y no estoy seguro de qué es”. Tardó meses en recuperarse de aquel episodio pero “reconstruyó” su mundo, trabajó en Nueva York, Londres, Los Ángeles y Cincinnati. Pasó un año en México recorriendo el país en una camioneta con la que hizo vida de hippie y vendió joyas y drogas. Recaló en Silicon Valley para trabajar en empresas tecnológicas de vanguardia en un momento en el que, según su versión, las sustancias más variadas las inundaban y lo que él ha bautizado como “la tragedia de Silicon Valley”, le envolvió hasta que las drogas le hicieron volver a tocar fondo.

En las entrevistas que dio en 2013 para vender la historia de su vida, contó que consiguió huir del aburrimiento de Salem, Virginia, construyendo junto a sus amigos su propio mundo de libertad en el bosque que rodeaba la localidad. “Fue genial, tenemos que escapar del mundo real y crear el nuestro”, manifestó. McAfee desde entonces no parece haber renunciado a seguir haciéndolo pese a quien pese. Arremetió en un vídeo contra su propio programa de antivirus y esa fue una solo de sus acciones exóticas. Porque el que se ha declarado programador de la NASA y gurú de la tecnología con el mismo orgullo que traficante de drogas es para otros un paranoico que bordea la locura. El 12 de noviembre de 2012 su vecino en Belice —donde McAfee vivía rodeado de perros, guardias armados y mujeres jóvenes— murió tras recibir un disparo en la cabeza. La policía quería interrogar al fundador de la empresa de antivirus pero él huyó porque afirmó que las autoridades le incriminarían o incluso lo matarían si lo atrapaban.

Había llegado a Belice en 2008 pensando en retirarse, bucear y navegar y vivía en una zona de carreteras casi intransitables donde el principal medio de transporte era el servicio de ferry. En 2011 comenzó a decir que existía un complot del Gobierno para matarlo; en mayo de ese año afirmó que su residencia había sido asaltada por soldados paramilitares que dispararon a su perro y le arrestaron con cargos que luego fueron retirados. Cuando asesinaron a su vecino McAfee dijo que creía que él era el objetivo y que sus asesinos entraron en la casa equivocada. Su huida acabó en Guatemala, donde fue arrestado y deportado a Estados Unidos en diciembre de 2012.

En 2018 volvió a explicar que se escondía del Gobierno de Estados Unidos y que temía por su vida y que había pasado a la clandestinidad debido a problemas con la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos. “Estamos en una caravana de cinco vehículos, todos conducidos por fuerzas especiales y repletos de personal de seguridad fuertemente armados”, detalló a The Independent. En 2019 fue detenido en República Dominicana cuando su barco atracó en el país y encontraron en él armas, municiones y dinero en efectivo. Su abogado dijo entonces que McAfee había sido liberado tras comprobar que no existían casos activos o solicitudes de extradición, y que las armas fueron que encontraron en su barco fueron incautadas antes de tener la oportunidad de declararlas.

Ahora, su nueva detención es España está pendiente de resolución pero muchos apuntan a que su errática forma de vida ya ha conseguido que haya dilapidado gran parte de su fortuna, por mucho que a finales de 2018 volviera a ser noticias en los periódicos al afirmar que se comería su propio pene si el Bitcoin no llegaba al millón de dólares en 2020. Una historia de película para la que incluso han corrido rumores sobre quien sería el actor protagonista: Johnny Depp.

Lo más visto en...

Top 50