Reino Unido

Las polémicas vacaciones de lujo en Italia de la novia de Boris Johnson

Carrie Symonds viaja al lago de Como con su hijo y tres amigas mientras que el primer ministro británico endurece las restricciones sociales y se queja de su sueldo

Boris Johnson y Carrie Symonds, en un partido de rugby en Londres en marzo de 2020.
Boris Johnson y Carrie Symonds, en un partido de rugby en Londres en marzo de 2020.Toby Melville / Reuters

Reino Unido mira estos días con temor a la segunda ola del coronavirus. Al igual que en España, la situación se está complicando por días, con casos de contagios y de fallecimientos al alzo. Eso ha hecho que Boris Johnson, su primer ministro, se haya decidido a tomar medidas urgentes y advertir a la población de que la segunda oleada es real. Las reuniones se han limitado a un máximo de seis personas y se han endurecido las restricciones sociales, con menos reuniones, horarios de apertura de comercios y hostelería más estrictos y uso de mascarillas permanente en lugares cerrados, entre otras. A estas alturas, ya no se descarta otro confinamiento total.

En el caos de la mal gestionada pandemia y con la popularidad hundida, Johnson se enfrenta ahora a un pequeño escándalo personal. Su novia, Carrie Symonds, ha sido fotografiada en Italia, de vacaciones. La joven ha sido vista junto al hijo de cinco meses de la pareja, Wilfred, y tres amigas.

Symonds y su pandilla estaban en el área del lago de Como, una de las más turísticas y lujosas de Italia. La pareja del primer ministro se aloja en un hotel de cinco estrellas, el Grand Hotel Tremezzo, según han contado algunos británicos que la han visto por la zona al diario británico The Daily Mail. El lujoso establecimiento es un palacete clásico, con columnas de mármol, maderas nobles, spa, sauna, pistas de tenis y vistas al lago. Las habitaciones dobles más baratas cuestan alrededor de 700 euros la noche, mientras que las más caras, las suites de la azotea, rozan los 4.000.

En las imágenes que publica la prensa británica, se ve a Symonds paseando a orillas del lago, vestida de manera informal, con un vestido de cuadros y zapatillas negras de deporte, y con el pequeño Wilfred colgado de una mochila y vestido solo con un pijama rojo. También se la ha podido ver con sus tres amigas y el bebé en una excursión en barco privado (que cuesta unos 300 euros) en la que fueron a visitar algunas de las joyas arquitectónicas de la zona, como palacetes y villas.

Las tres amigas, según han constatado los turistas británicos, han estado varios días por la zona, paseando (con Wilfred en la mochila o en el carrito) y comiendo en lujosos restaurantes de la orilla del lago. En la mayoría de las ocasiones se las ha visto sin mascarilla.

Symonds y Johnson se conocen desde 2012, pero llevan un par de años de relación. 21 años menor que él, la joven es una experta en comunicación, feminista y ecologista. Sus padres son parte del equipo fundacional del diario The Independent y ella se formó en los mejores colegios, para después licenciarse en Teatro e Historia del Arte con honores en la Universidad de Warwick. Dicen también que ella ha sido quien ha asesorado a su pareja en cuanto a un cambio de imagen, modernizándole y ayudándole a perder peso.

El lujoso viaje de la prometida del primer ministro británico ha levantado ampollas entre la población británica, que se enfrenta al segundo y grave golpe de la pandemia y que para superarla debe someterse a unas estrictas restricciones. Symonds no está saltándose ninguna ley, pero su ritmo de vida en lo que se ve como indolencia y falta de concienciación no ha sentado nada bien entre un pueblo que ha sido prácticamente confinado y advertido de estar en un punto de no retorno, con restricciones de al menos seis meses de duración y un desplome del 20% del PIB.

Al parecer, Johnson está sufriendo por tener que llevar el timón de un país a la deriva por la covid, y quienes le conocen afirman que su personalidad jovial y socarrona ha desaparecido y que ahora tiene tendencia a pasar “largos períodos sombríos”. Según sus íntimos, vive con “la miseria grabada en su rostro”.

El viaje de Symonds llega precisamente después de que el diario The Times publicara el pasado fin de semana que Boris Johnson está preocupado por sus ingresos, menores desde que es primer ministro y ahora más cortos por la pandemia. Además de los problemas personales, políticos y laborales, se une la cuestión económica, puesto que tiene que hacerse cargo de cuatro de sus seis hijos, universitarios, y ha tenido que pagar un caro divorcio de su exesposa, Marina Wheeler, mientras ahora se enfrenta a un recorte salarial. Al parecer, Symonds y él comentan entre sus allegados que no saben si podrán permitirse pagar una niñera para cuidar del pequeño Wilfred. Johnson cobra un salario de 165.000 euros anuales.

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