Bad Bunny, el primer hombre en estrenar la versión digital de ‘Playboy’

La mítica revista, que en marzo se despidió de su publicación en papel, elige al reguetonero para protagonizar su portada, la segunda masculina en sus casi siete décadas de historia

Bad Bunny, en una actuación en Los Ángeles el pasado enero.
Bad Bunny, en una actuación en Los Ángeles el pasado enero.Taylor Hill / Getty Images

A sus 26 años, Bad Bunny puede presumir de tener el mundo bajo sus pies. Ha hecho del sonido latino la nueva hegemonía de la música popular, es considerado el gran poeta de la generación millennial y sabe crear el golpe de efecto perfecto en cualquier escenario. Por eso no resulta extraño que Benito Antonio Martínez Ocasio, su verdadero nombre, (Puerto Rico, 1994) haya hecho historia convirtiéndose en el protagonista de la primera portada de la versión digital de la revista Playboy, que el pasado marzo anunciaba el cierre de la publicación en papel después de casi siete décadas de historia.

Pero Bunny no solo ha estrenado la nueva dirección de la mítica publicación, sino que en los 66 años de trayectoria de la revista, se trata del segundo hombre en solitario retratado en la primera página. Su predecesor fue el creador y fundador de Playboy, Hugh Hefner, a quien la publicación le dedicó su portada de noviembre/diciembre de 2017 como homenaje póstumo tras fallecer en septiembre de ese mismo año a los 91 años. Antes que ellos, otros diez hombres han aparecido en la portada de la revista, pero siempre acompañados por alguna modelo femenina.

El reguetonero puertorriqueño que en tres años pasó de ser reponedor en un supermercado a la gran estrella del trap (una corriente más oscura y cruda del rap) latinoamericano llega a la revista para difundir su mensaje de amor libre, pues habla sin tapujos de la importancia de amar a quien cada uno quiera amar. “En este momento, estoy en una posición en la que me siento completamente libre”. “Creo que el sexo es un mundo gigante y todo el mundo es libre de verlo como quiera y hacerlo con quien quiera, con infinitas posibilidades. Al final somos seres humanos. Todo el mundo siente que se enamora de quien sea que le corresponda”, dice Bunny, quien se siente orgulloso de ejercer de altavoz para este tipo de causas. “No hay nada peor que estar en algún lugar y sentir que no perteneces a este. He estado tratando de asegurarme de que todos se sientan parte de la cultura del reguetón. Quiero asegurarme de que sientan que tienen a alguien allí, ese amigo que puede defenderlos”, añade.

Conocido por desafiar al machismo tóxico arraigado en la cultura reguetonera, Bad Bunny acostumbra a denunciar la homofobia en sus discursos y sus plataformas. Defiende los colectivos minoritarios, incluye relaciones de todo tipo y género en sus canciones y en su último éxito, Yo perreo sola —que acumula más de 300 millones de reproducciones solo en YouTube—, ha sido muy aplaudida su transformación en una mujer para el videoclip. “La industria de la música y la sociedad en general [tratan a las mujeres] como si no lo fueran. Las mujeres son seres humanos y merecen respeto y el mismo trato que cualquier otra persona”, dice a Playboy.

Intenta plasmar su conciencia en sus pegadizas letras, y por ello Bunny fue de los primeros artistas que el pasado verano se posicionó en contra del gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló, tras la filtración de unas conversaciones en las que el gobernador y algunos de sus más cercanos colaboradores hacían comentarios machistas y homófobos. Bad Bunny y Residente, líder de Calle 13, publicaron Bellacoso, una canción que celebra la dimisión de Rosselló y cuyo videoclip contiene, además, referencias contra el acoso machista y elementos de reivindicaciones feministas, como una chica con las axilas sin depilar, hombres perreando y un grupo de mujeres con sobrepeso bailando reguetón. “Creo que, como cantante de reguetón, tengo una base de fans que creo que necesita ese mensaje o ese tipo de educación”, dijo en una ocasión el puertorriqueño a ET Canadá sobre lo necesario que es hablar de cuestiones que afectan a colectivos minoritarios, como la comunidad LGTBQ.

El que fue el quinto artista más escuchado el mundo en Spotify en 2019 va por libre y, de momento parece que funciona. El pasado mes de mayo publicó el que sería su cuarto disco en menos de dos años y solo 70 días después de haber sacado YHLQMDLG (Yo Hago Lo Que Me Da La Gana), que en pocas horas se colocó en lo más vendido y escuchado en todo el mundo. Lo hizo sin contar con nadie, dejándolo entero en las plataformas de Internet. No es la primera vez que lo hacía. Su primer álbum apareció sin previo aviso durante la Nochebuena de 2018 y arrasó con la clasificación de los mejores discos latinos de Billboard. Pero su música ya había sonado durante todo el año gracias a sus colaboraciones con grandes nombres del reguetón como Ozuna o Nicky Jam —con quienes sigue trabajando—, y consiguió otros dos números uno en el Billboard global: uno con la neoryoquina Cardi B y otros en el que logró que el canadiense Drake rapeara en español. Bad Bunny arrasa en cada concierto, cada festival y, ahora, parece que las revistas también quieren disputarse por encumbrar a esta joven estrella mundial a sus reputadas portadas.

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