La familia Sayn-Wittgenstein-Sayn borra de su historia a Corinna Larsen

La amiga del rey emérito ha usado durante años el apellido y el título de princesa que obtuvo por su matrimonio. Ahora la saga alemana reniega de ella

El príncipe Casimir Zu Sayn-Wittgenstein-Sayn y su entonces esposa, Corinna, en 2002.
El príncipe Casimir Zu Sayn-Wittgenstein-Sayn y su entonces esposa, Corinna, en 2002.Barry Batchelor - PA Images (EL PAÍS)

La familia Sayn-Wittgenstein-Sayn es una de las más antiguas de la alta nobleza alemana y, según la web de la casa, la primera mención a los condes de Sayn data del siglo X. Con respecto al príncipe Alexander, la página oficial de la casa revela que el príncipe y su esposa Gabriella están comprometidos con la preservación de la región del Rin y el parque cultural Sayn, una zona rica en tesoros culturales famosa en Alemania.

“El príncipe Alexander fue presidente de la Asociación de Castillos Alemanes durante más de 25 años“, señala la página web. “El príncipe es vicepresidente de Europa Nostra y presidente de Europa Nostra Alemania, así como vicepresidente de la Asociación de Palacios y Jardines de Alemania. La princesa Gabriela fue miembro del consejo de la ciudad durante varios años”.

Una biografía poco atrayente para uno de los descendientes de una saga cuyos orígenes tienen ya casi 1.000 años de antigüedad, aunque la rama actual procede de una partición del condado de Sayn-Wittgenstein en 1607 que dio origen a los Sayn-Wittgenstein-Berbelurg, encabezados hasta 2017 por el príncipe Ricardo, el marido ya fallecido de Benedicta de Dinamarca.

Con respecto a su familia, el exsuegro de Corinna Larsen es metódico y no se esmera en destacar las habilidades de sus hijos, ni tampoco las de sus nueras. El príncipe heredero Heinrich, de 49 años, vive en Milán junto a su esposa Dona Priscilla y dirige, según una información oficial, “una pequeña institución financiera”.

Con respecto a Casimir, el exesposo de Corinna, la información oficial es aún más rígida. “El príncipe Casimir, el segundo hijo mayor de la pareja real, es el propietario de una institución financiera que desarrolla y gestiona proyectos agrícolas en América del Sur”, se puede leer en la web, donde también se menciona la existencia de su actual esposa, Alana Bunte. En una tardía venganza contra Corinna, el jefe de la casa ordenó que se borrara el nombre de la madre del hijo de Casimir. “El hijo, Alexander Kyrill, vive en Inglaterra, y proviene de un matrimonio civil anterior”, se lee en la breve biografía dedicada a Casimir.

Casimir zu Sayn-Wittgenstein y Alana Bunte en 2017.
Casimir zu Sayn-Wittgenstein y Alana Bunte en 2017.Gisela Schober (EL PAÍS)

De hecho, la vida del príncipe es poco conocida en Alemania. Su nombre saltó a las páginas de la prensa del corazón germana cuando se casó con la modelo estadounidense Alana Bunte en junio de 2019. Lo poco que se puede leer en la prensa germana sobre el exesposo de Corinna revela que sus amigos le llaman Cassi y que estudió Administración y Marketing en la universidad de Middlesex (Inglaterra) y cofundó luego Scimitar Oryx Partners, una empresa con sede en Londres dedicada a la compra y gestión de fincas agrícolas en Latinoamérica, Asia y África.

Bunte nació en California en 1990, de padre norteamericano y madre colombiana, y se licenció en Arte y Diseño en la escuela Central Saint Martins de Londres en 2012. Aunque nunca jugó en la liga de las top models, entre 2013 y 2015 estuvo muy cerca de convertirse en lo que en la industria llaman “la chica del momento”. Bunte hizo de su androginia —caracterizada por su corte de pelo a lo garçon, su estilo masculino al vestir y su cuerpo atlético— su seña de identidad, y llegó a protagonizar editoriales de moda en revistas como LOVE, i-D, Interview, Muse y varias ediciones internacionales de Vogue, Elle o Harper’s Bazaar. También desfiló para firmas como Louis Vuitton, Alexander Wang, Carolina Herrera, Giles o Jason Wu y, en menor medida, apareció en alguna campaña de publicidad, entre ellas, una para la línea de ropa deportiva de Oysho, del grupo Inditex, en 2015. Aunque sigue en activo (según la web models.com está representada por cinco agencias en todo el mundo), es evidente que ha bajado el ritmo y su último editorial de moda se remonta a junio de 2017.

La figura más destacada y conocida de la familia es Marianne, Manni, zu Sayn-Wittgenstein-Sayn, la madre del actual jefe de la casa y abuela de Casimiro, que cumplió 100 años en diciembre y que es conocida como la Mamarazza, un apodo que le regaló Carolina de Mónaco al referirse a la pasión que ha marcado la vida de la princesa centenaria: la fotografía.

“Manni no sabe nada de fotografía, pero siempre pulsa el obturador en el momento preciso”, solía decir su amigo el empresario y playboy Günter Sachs al referirse a las habilidades como fotógrafa de la princesa. De hecho, Manni aún guarda un archivo de más de 300.000 fotos que ha hecho a lo largo de su longeva vida y que muestran, desde la óptica de una aristócrata, el mundo de la realeza europea, pero también toca otras facetas, como el deporte.

Poco antes de cumplir los cien años y en el marco de una exposición que mostraba sus fotos, un periodista le preguntó a quién le gustaría fotografiar. “A Sebastian Vettel”, respondió la princesa, que nunca ocultó su pasión por las carreras de fórmula 1 y que guarda en su archivo personal las fotos de 15 campeones mundiales, incluido Michael Schumacher.

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