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Monasterio reclama a la Asamblea de Madrid que anule su sanción de 15 días de sueldo por votar dos veces en el pleno

EL PAÍS accede al escrito de reconsideración de la portavoz del partido de extrema derecha, que pide que se archive el caso

Rocío Monasterio
Los portavoces en la Asamblea, Rocío Monasterio ( VOX ) (i), y Juan Lobato (PSOE) asisten al acto institucional de imposición de las Grandes Cruces de la Orden del Dos de Mayo que preside la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, este jueves en la Real Casa de Correos de Madrid.Mariscal (EFE)
Juan José Mateo

La portavoz de Vox en la Asamblea de Madrid, Rocío Monasterio, reclama que la Mesa del Parlamento regional desestime la propuesta de sanción de 15 días sin sueldo con la que castigó que votara dos veces en una misma iniciativa del pleno del 1 de febrero. Así consta en el escrito de reconsideración registrado por la líder del partido de extrema derecha, al que ha ha accedido EL PAÍS. Aunque Monasterio se enfrentaba a ser suspendida como diputada por un periodo de un mes, además de a perder el sueldo durante ese tiempo (cobra 4.244,85 euros mensuales), la instructora del expediente abierto contra ella, Mercedes Zarzalejo, abogó por aplicar el principio de proporcionalidad, ya que su voto no afectó al resultado de la iniciativa sometida a votación (la enmienda a la totalidad presentada por Más Madrid contra la ley de economía circular del Gobierno). Por ello, el partido de Manuela Bergerot votó en contra de esa propuesta de sanción, al considerar que Monasterio también debía ser castigada sin poder ejercer como diputada durante al menos dos semanas.

“No es proporcional imponer una sanción ante un hecho tan irrelevante a todos los efectos”, se sostiene en el escrito, de 40 páginas. “[Se solicita] la reconsideración del acuerdo adoptado el pasado 18 de abril de 2024, y [que] se desestime la propuesta de sanción recogida en la resolución del expediente sancionador, procediéndose a archivar sin ulterior trámite dicho expediente”, se lee. “Se solicita la suspensión de la ejecución de la sanción hasta la firmeza del presente procedimiento sancionador”, se añade. “Sin perjuicio de que, en caso de no ser reconsiderado el acuerdo de resolución del expediente sancionador, se solicita resolución fundamentada en Derecho [sic] que cumpla con el deber recogido en el artículo 49.1c) último párrafo, de motivar debidamente todos los escritos de índole parlamentaria que suponen una limitación de aquellos derechos y facultades que integran el estatuto constitucionalmente relevante de los representantes políticos”.

La solicitud de Monasterio será previsiblemente revisada el viernes por la Mesa del Parlamento, que regula el día a día de la Cámara. Lo esperable es que sea tomada en consideración, trasladada para su conocimiento a la Junta de Portavoces y, finalmente, debatida en la Mesa de la siguiente semana.

“La sanción no es definitiva hasta que se resuelve la reconsideración”, explica un portavoz del Parlamento. “Hay 15 días para contestar esa petición de reconsideración”. Estos son los pasos, acciones y fechas clave de la polémica.

25 de enero. José Luis Ruiz Bartolomé, mano derecha de Monasterio en la cámara, deja su escaño para volver a la actividad privada. Vox tiene una semana para reemplazarle antes del primer pleno del nuevo periodo de sesiones. Tampoco es que sea urgente: el PP tiene mayoría absoluta y su presencia no cambiará nada.

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31 de enero. Un día antes de la celebración del pleno, Pablo Gutiérrez de Cabiedes renuncia a ocupar el escaño, que le corresponde por ser el siguiente en la lista electoral. Su decisión agudiza la crisis de un partido que va de polémica en polémica en los últimos meses. Y así, Vox llega al pleno del día siguiente sin que su nuevo diputado, Javier Pérez, haya tomado posesión y, por lo tanto, con un voto menos y una silla vacía.

1 de febrero. Al final del pleno, el presidente de la Asamblea, Enrique Ossorio (PP), toma la palabra para hacer una advertencia antes de que arranquen las votaciones. “Antes de empezar a votar, les aclaro que un diputado, por error, ha apretado el botón de presencia en dos escaños distintos”, anuncia el exvicepresidente regional, que resta importancia a esa acción. La polémica, de hecho, estalla posteriormente, cuando los servicios técnicos de la Cámara detectan que se ha votado desde el escaño de Ruiz Bartolomé, que ya no es diputado y no ha sido sustituido por Vox. Es decir, que alguien ha votado dos veces.

5 de febrero. Ossorio decide abrir una investigación y todas las miradas se dirigen inmediatamente hacia Monasterio: el diputado Íñigo Henríquez de Luna admite en la junta de portavoces que él activó como presente dos lugares distintos, porque no quería que el asiento contiguo al de Monasterio quedara vacío, cosa poco estética ante las cámaras. Pero finalmente volvió a su escaño. La líder de Vox es quien viene a admitir haber votado varias veces, aunque tampoco lo expresa claramente.

“Son cosas de la tecnología”, se ríe Monasterio durante una rueda de prensa en la que se describe apretando y desapretando botones a toda prisa para intentar apagar el escaño. Pero nadie se toma el asunto a broma en el Parlamento. Y mucho menos el PP, que ve una oportunidad ideal para cobrarse cuentas pendientes con su antigua socia, o en la oposición de izquierdas, en la que Más Madrid registra un escrito solicitando que sea suspendida como diputada durante 30 días.

Nunca había pasado nada igual en la Asamblea de Madrid, según detalla un portavoz de la institución. Pero sí hay precedentes fuera de la región. Por ejemplo, en el País Vasco. Allí, en 2003, el Parlamento sancionó con un mes sin poder ejercer sus derechos a Carlos Iturgaiz por haber activado el indicador electrónico de presencia en la Cámara de su compañero Jaime Mayor Oreja.

8 de febrero. En plena sesión de control a su Gobierno, Ayuso apuesta por sancionar a Monasterio por su acción. “Si usted va por una carretera en la que tiene que circular a 80 [kilómetros por hora], y la pillan a 140, señora Monasterio, usted comprenderá que tendrá que ser multada”, asegura la presidenta regional. “Lo que no se ha visto en la vida es que vote por otro diputado que se ausenta”, denuncia. Monasterio responde asegurando que la líder conservadora persigue expulsarla de la Cámara a toda costa, y bromea, gesticulando, cuando llega el final de la sesión, toca votar, y hace movimientos grandilocuentes a cada paso.

9 de febrero. La Mesa de la Asamblea decide poner en marcha el proceso que previsiblemente acabará por sancionar a la portavoz del partido de extrema derecha.

4 de abril. EL PAÍS accede al contenido de la propuesta de sanción firmada por Zarzalejo, que ha confirmado la Mesa de la Asamblea el 10 de abril.

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Juan José Mateo
Es redactor de la sección de Madrid y está especializado en información política. Trabaja en el EL PAÍS desde 2005. Es licenciado en Historia por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Periodismo por la Escuela UAM / EL PAÍS.
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