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Detenidos 24 miembros de una banda de trata de mujeres que operaba en siete pisos de Madrid

El grupo criminal, procesado por cinco delitos, recaudó más de medio millón de euros en más de tres años de funcionamiento

Policía NacionalVídeo: Policía Nacional
Juan José Martínez

La Policía Nacional ha detenido a 24 personas que pertenecían a una banda criminal que había captado a una treintena de víctimas, todas ellas colombianas, que fueron engañadas con un trabajo mejor y a las que finalmente prostituían en siete pisos de Madrid, donde también se vendía droga. La organización, que operaba hace más de tres años y a la que se ha sustraído más de medio millón de euros, fue desarticulada a inicios de noviembre, tras más de 11 meses de investigación que comenzaron con la llamada de una de las víctimas, según han informado este martes miembros de la Policía Nacional en una rueda de prensa en la Jefatura Superior de Madrid. Las 24 personas detenidas ―entre ellas los dos cabecillas que ya se encuentran en prisión― deberán responder por trata de seres humanos, prostitución, blanqueo de capitales, pertenencia a organización criminal y delitos contra la salud pública.

Las víctimas tienen entre 19 y 30 años, captadas por dos mujeres en el país latinoamericano ―una de ellas aún buscada por la Policía―. Una vez llegaban a España, eran obligadas a ejercer la prostitución “en condiciones insalubres y sin poder salir durante los primeros 21 días del inmueble” para pagar una supuesta deuda adquirida con los traficantes por el billete de avión y los costes del viaje, ha precisado la Policía en una nota de prensa.

Las mujeres vivían hacinadas en habitaciones pequeñas y sucias, dormían en literas, e incluso llegaban a compartir un colchón entre tres, ha detallado Víctor de las Heras, inspector jefe de la sección de trata de la Policía Nacional. Las víctimas eran vigiladas todo el tiempo y trabajaban en turnos de hasta 15 horas, durante las cuales eran obligadas a acostarse con al menos cinco hombres diariamente, así como a “consumir y traficar con sustancias estupefacientes”, señala la nota de prensa.

El inspector Tomás Santamaría, jefe del grupo que ha desarticulado la organización, ha afirmado que los criminales “se aprovechaban de la vulnerabilidad de las víctimas”, en su mayoría con necesidades familiares o responsabilidades económicas insostenibles para ellas. Algunas “venían engañadas con una oportunidad laboral bien remunerada en Europa”, ha señalado. Otras que eran conscientes de que ejercerían la prostitución se encontraron con que “las condiciones no eran las que les habían prometido”, precisa.

La banda criminal operaba en siete pisos ubicados en municipios del sur de Madrid como Leganés, Getafe o Fuenlabrada, e incuso tenía un piso en el barrio Canillejas en el noreste de la capital. Los inmuebles, que tenían la doble función de explotación sexual y comercio de drogas, no paraban de funcionar en ningún momento del día. En cada sede trabajaban tres personas encargadas de vigilar a las mujeres, atender a los clientes y realizar las transacciones. Los investigadores se han declarado sorprendidos por las 2.300 transferencias de Bizum identificadas hasta el momento, un método tan novedoso como difícil de rastrear para las autoridades.

Las tarifas por servicios sexuales comenzaban en los 120 euros. “El cliente mandaba”, ha resumido Santamaría para referirse a los vejámenes a los que eran sometidas las víctimas y que han quedado en las grabaciones telefónicas de la pesquisa. Los traficantes cobraban una tarifa adicional por cada requerimiento del usuario. Incluso, uno de los pisos allanados tenía una sala de sadomasoquismo.

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Los criminales cambiaban diariamente de cuenta bancaria para dificultar la trazabilidad de los pagos. El dinero era blanqueado mediante la compra de joyas y otros objetos de valor, que eran posteriormente vendidos para justificar con esa factura los ingresos que en realidad recaudaban por la trata de mujeres y el narcotráfico. La Policía calcula en 600.000 euros las ganancias de esta organización, aunque sospecha que puede ser más dinero, “incluso más de un millón”, ya que la investigación aún se encuentra en curso.

Al grupo de los 24 detenidos se suman otras 12 detenciones, pero solo por infringir la Ley de Extranjería. Algunas de estas últimas personas son las propias víctimas que, en caso de declarar contra sus captores, podrían beneficiarse de las condiciones que indica la Ley para regular su situación administrativa en España.

La detención de esta mafia se ha conocido solo cuatro días después de otra, la de Pitufina y las mamis. La Policía y la Guardia Civil dio a conocer el pasado viernes que había desarticulado otro entramado de trata de mujeres, en ese caso las víctimas estaban hacinadas en el sótano de un chalet de la localidad madrileña de Fuentidueña de Tajo, donde una mujer y sus hijas controlaban un negocio de explotación sexual con víctimas inmigrantes, también engañadas con un buen trabajo en España.

El 70% de las víctimas de trata en España son captadas en Sudamérica, según fuentes de la Policía Nacional, “la mayoría por las redes sociales”, ha afirmado Santamaría. La Policía Nacional y la Guardia Civil liberaron en 2022 a 1.180 víctimas de redes de trata y de explotación sexual o laboral, entre ellas 26 menores, mientras que detuvieron a 693 personas y desarticularon 78 grupos criminales por este motivo.

En este caso puntual, las víctimas han sido derivadas a recursos asistenciales, mientras contribuyen a la investigación como testigos protegidos. La policía ha anunciado que derivará los casos a algunas ONG, donde esperan que aprendan una formación que les permita acceder a un trabajo.

Las víctimas de trata de personas o explotación sexual pueden denunciar su situación en el teléfono 900 10 50 90, en el correo electrónico trata@policia.es o en cualquier inspección de policía. También pueden usar el 091.

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