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Los VTC doblan a los taxis en accidentes de tráfico en Madrid

Los conductores de Uber, Cabify o Bolt no tienen un horario de trabajo limitado y solo necesitan tener el carnet de conducir

La pegatina de la licencia VTC de la Comunidad de Madrid en el cristal de un coche siendo rebasado por un taxi en el aeropuerto de Adolfo Suárez-Barajas, el 30 de septiembre de 2019.
La pegatina de la licencia VTC de la Comunidad de Madrid en el cristal de un coche siendo rebasado por un taxi en el aeropuerto de Adolfo Suárez-Barajas, el 30 de septiembre de 2019.Victor Sainz

Natalia para el coche frente a una acera para recoger a una pasajera a las dos de la madrugada. Lleva trabajando desde las 18.00 y aún le quedan cuatro horas de jornada laboral. Conduce 12 horas al día por la Comunidad de Madrid, a veces por la noche y otras de día, según cómo se turne con su compañero de coche, al que le tiene que entregar el vehículo con el depósito cargado de gasolina al acabar sus horas. Y solo descansa un día. Es conductora de un VTC (Vehículo de transporte con Conductor) de la multinacional Uber, líder del sector en España desde sus primeros pasos en el país. “Son demasiadas horas”, reconoce. Pero si Natalia no llega a un mínimo de beneficios no cobra. Muchas más de las que suelen hacer los taxistas, que tienen limitado el uso del coche a 16 horas al día y se suelen dividir los turnos entre dos conductores. Esta es una de las razones por las que los coches VTC se ven implicados en más del doble de accidentes de tráfico que los taxis en Madrid, según los datos de la Policía Municipal.

Los datos de 2023 indican que los taxis han sufrido de enero a junio 457 accidentes en la capital, frente a los 588 registrados de los VTC. Hay que poner estos datos en contexto, ya que en Madrid hay 15.777 taxis y 8.300 VTC, aunque estos últimos recorren toda la Comunidad de Madrid. Los accidentes de los VTC han pasado de 46 en 2019 a 958 en 2022. Si siguen el ritmo de este año es probable que superen esta cifra en 2023. Sin embargo, la evolución de los taxis también ha sido ascendente, pero más regular: de 656 en 2019 a 766 en 2022.

El número de VTC que hay en Madrid se ha mantenido relativamente estable desde 2019, ya que las empresas entraron fuerte en la capital y concentran desde 2018 casi la mitad de las licencias que tienen en España. Las razones por las que hay más accidentes se encuentran en los escasos requisitos que ponen Uber, Cabify y Bolt para ser conductor. Solo se necesita el carnet de conducir —incluso llevando la L— una declaración jurada y en el caso de ser el titular, la licencia VTC. Los trabajadores reciben cierta formación para manejar el navegador de la empresa como única guía para recorrerse la ciudad. Y a conducir.

En la Comunidad de Madrid aún no está regulado ni un régimen sancionador ni un control para que los conductores tengan cierta formación y seguridad al volante. Una portavoz de la Consejería de Transportes, Infraestructuras y Vivienda, de la que dependen las licencias VTC, afirma que se está trabajando en una normativa que establecerá que “las empresas, vehículos y conductores tendrán que cumplir una serie de requisitos para el ejercicio de la actividad”. Parte de esos requisitos será un examen, del que aún no se conocen los detalles ni cuándo entrará en vigor, que tendrán que pasar todos los titulares de las licencias VTC y los chóferes asociados.

El caso de los taxis es diferente. Julio Sanz, presidente de la Federación de Profesionales del Taxi de Madrid, la agrupación con más representación dentro del sector, explica que, además de que ellos tienen que tener un año de carnet previamente, a los taxistas se les da una formación inicial antes de que salgan a la carretera: “Tenemos un centro de formación reconocido por el Ayuntamiento de Madrid para obtener la cartilla de conducción de autotaxis”. Es un curso de entre 20 días y un mes en el que les enseñan la normativa a la que se someten los taxistas, las tarifas de los precios y les dan un conocimiento básico de Madrid. “Cuando sales a la ciudad tienes que saber dónde están los sitios importantes: los hospitales, las estaciones o las puertas de urgencias”. Estas clases se pueden reforzar con un curso online aparte.

Sanz se encuentra a diario con coches VTC cometiendo las infracciones más básicas al conducir: “Nos los encontramos circulando por calles en dirección contraria”. Conocerse la ciudad es importante. Aunque no es exclusivo de los VTC, mirar continuamente el navegador en vez de la carretera hace que se puedan saltar la salida indicada y cometer temeridades para no perder el tiempo dando la vuelta. Todo son carreras. Su salario depende de ello. Los sueldos fijos rondan los 1.300 euros, pero deben alcanzar cifras entre 3.500 y 4.000 euros de beneficio al mes para obtener el 35% de lo que ganen a partir de ese objetivo.

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Los titulares de la licencia VTC están obligados a aportar su propia póliza de seguro. Esto, según Sanz, causa problemas a diario a la hora de dilucidar de quién es la responsabilidad: “Tú contratas a través de Uber o Cabify y ellos derivan el seguro al titular del VTC, pero cuando el accidente lo tiene el conductor asociado y no el titular de la licencia se crean líos”. De hecho, la alta tasa de siniestralidad de los VTC causa que las aseguradoras encarezcan los precios de las pólizas. Los taxis de Madrid, según Sanz, están cubiertos por grandes grupos como “Pelayo, Mapfre, Mutua Madrileña y Reale Seguros, que no suelen asegurar a los VTC porque no les sale rentable”.

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