Ayuso y la Comunidad homenajean a Aguirre con un retrato de 16.498,90 euros

La antigua líder, investigada en la Púnica, suma su cuadro a la galería de expresidentes: “La gente que me quiere ver colgada estará agradecida”

Esperanza Aguirre e Isabel Díaz Ayuso, ante el retrato de la expresidenta. Vídeo: EUROPA PRESS

Esperanza Aguirre no puede evitarlo. Su primer pensamiento tras ver el retrato que la homenajea como expresidenta de la Comunidad de Madrid (2003-2012) es para su viejo rival interno, Alberto Ruiz-Gallardón. “El de Alberto es más grande”, dice sobre su cuadro, encargado a Rafael Cidoncha por 16.498,90 euros. Y todos sus acompañantes se ríen. Ocurre este lunes en la Real Casa de Correos, sede del gobierno de la Comunidad de Madrid. Allí, Isabel Díaz Ayuso homenajea de palabra y obra a la expresidenta. Da igual que Aguirre presidiera la región en la época en la que anidaron el caso Gürtel y la trama Púnica, por la que está siendo investigada. No importa que algunos de sus principales colaboradores, como Ignacio González o Francisco Granados, protagonizaran esas redes de corrupción. O que estas últimas semanas se haya escuchado a Aguirre negociar con el excomisario Villarejo para no acabar en el banquillo por una infracción de tráfico. Díaz Ayuso presenta a la antigua líder como un referente absoluto para el PP y para ella misma.

“Es una de las figuras mas extraordinarias que ha dado la política de nuestro país en los últimos años”, dice Díaz Ayuso en un coqueto salón de la Real Casa de Correos. “Lo que hoy es la Comunidad de Madrid se debe en gran parte a Aguirre”, recalca. “Sus mandatos abrieron nuevos caminos que luego han recorrido los madrileños hasta alcanzar logros sin los cuales no se entendería la Comunidad: 12 hospitales públicos, decenas de kilómetros de metro, el sistema de enseñanza bilingüe, sin olvidar la FP dual...”, enumera. “Su gestión puede resumirse en una palabra: confianza”, asegura. Y remata: “Su legado trasciende con mucho los nueve años en que Esperanza ocupo la presidencia. Su lucidez, sus políticas innovadoras, y su capacidad de representar a todos los madrileños son ya patrimonio de las instituciones madrileñas. Resulta obligado reconocerlo así, al menos si queremos decir la verdad en estos tiempos de desmemoria”.

Aguirre, que es fan declarada de Díaz Ayuso, escucha con una sonrisa esa intervención. Apenas una semana después de que la actual presidenta reivindique la figura de su predecesora en el congreso del PP de Madrid, la expresidenta ve culminada su reinstauración como una figura de referencia en el partido. Un estatus que pudo perder en la época de Cristina Cifuentes, cuando se acumulaban los casos de corrupción gestados en su época en el poder, y que la propia Díaz Ayuso amenazó con desterrar en 2019, cuando llegó a la candidatura a la presidencia regional siendo una desconocida.

Mi nexo con ellas [Cifuentes y Aguirre] es exactamente el mismo que el de cualquier militante o afiliado del PP durante las épocas en las que ellas han sido presidentas”, dijo la baronesa hace tres años. Aquellas frías palabras para distanciarse de las mujeres que le abrieron las puertas de la primera línea política (Aguirre, que la fichó para su gabinete y la hizo diputada regional) y de la primera línea de gestión (Cifuentes, que la nombró viceconsejera) no fueron casuales. Al contrario. Hay otros ejemplos.

“Somos dos personas distintas, de dos etapas distintas”, profundizó sobre Aguirre en una entrevista con EL PAÍS en la que reivindicaba el balance de los gobiernos populares precedentes sin arremangarse para defender a sus gestores. “Yo no tengo mochilas. Yo soy renovación. Y renovación es renovación”, insistió. “Quien tenga que pedir perdón por lo que haya hecho mal, por supuesto que tiene que pedir perdón”.

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Nada queda de eso durante el acto de este lunes. Los gestos de complicidad y cariño entre las dos políticas son constantes. Para deleite de Díaz Ayuso, Aguirre recupera en público la dedicatoria que le hizo de su último libro: “A la mejor presidenta que ha tenido la Comunidad de Madrid en toda su historia”. Se suceden los besos, los abrazos y las fotos. Es el reencuentro de dos mujeres que se conocen desde hace más de un decenio, y que comparten una forma de hacer política basada en una actividad mediática frenética, la confrontación constante con el Gobierno central, y la concentración del poder orgánico e institucional.

Para cuando la ceremonia está terminando, y por si hace falta, Aguirre recuerda con una frase que quien tuvo retuvo, y que por algo su nombre copaba siempre todas las portadas.

“Hay muchos que le estarán agradecidos [a Díaz Ayuso por su retrato]. Gentes que quieren verme colgada debe haber muchos”, ironiza la expresidenta tras observar su retrato, que se mostrará junto a los de Ruiz-Gallardón y Joaquín Leguina. Y entonces, se gira para mirar a los periodistas: “Seguramente, alguno está en esta sala”.

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Sobre la firma

Juan José Mateo

Es redactor de la sección de Madrid y está especializado en información política. Trabaja en el EL PAÍS desde 2005. Es licenciado en Historia por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Periodismo por la Escuela UAM / EL PAÍS.

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