Trabajo vecinal para un Madrid que nunca fue

El Ayuntamiento retoma los presupuestos participativos tras un año de hiato. En agosto descartó de golpe 182 proyectos aprobados con ellos la legislatura anterior

Carlos Bernardo junto al paso de cebra que consiguió que se instalase en el Paseo de la Chopera de Madrid.
Carlos Bernardo junto al paso de cebra que consiguió que se instalase en el Paseo de la Chopera de Madrid.Víctor Sainz

Ni papeleras en el pinar de San José, ni un rocódromo en el parque de Juan Carlos I, ni juegos infantiles en la Gran Vía de Villaverde. Así rezaban algunos proyectos que, durante el mandato como alcaldesa de Madrid de Manuela Carmena, fueron votados y aprobados por los madrileños a través de los presupuestos participativos, una de las formas de colaboración ciudadana alojadas en la web Decide Madrid. Esta herramienta municipal echó a andar en 2015, nada más llegar la izquierda al Gobierno de la capital. En 2018, el espacio de deliberación fue condecorado por la ONU, ya que acercó la participación política al gran público.

Pero ninguna de las intervenciones del comienzo llegará a ocurrir. En agosto del año pasado, el Ayuntamiento descartó definitivamente 182 propuestas elegidas en el seno de los presupuestos participativos, a pesar de que cuenten con el apoyo ciudadano y con la aprobación del pleno durante la legislatura anterior. Curiosamente, solo un mes después y, tras un año sin convocar la iniciativa, el Consistorio decidió lanzarla de nuevo. Pero si en 2019 los últimos presupuestos participativos de Carmena abarcaron 100 millones de euros, la partida se ha reducido a la mitad para el ejercicio que ahora mismo se encuentra en marcha.

El cerrojazo llegó a golpe de boletín municipal. Por lo que este enumera, tampoco serán realidad espacios de coworking municipales, ni pequeños jardines en los alcorques, ni huertos forestales urbanos. Carlos Bernardo, desde Arganzuela, señala con orgullo el paso de peatones que logró colocar frente al Matadero, gracias a la propuesta que planteó y peleó en la plataforma. Su distrito fue, junto con Fuencarral-El Pardo y Hortaleza, uno de los más participativos durante la pasada legislatura. “Recuerdo bien la gala en la que anunciaron los proyectos ganadores. Los participantes fuimos invitados al Palacio de Cibeles y la misma alcaldesa nos felicitó por el trabajo”, apunta este vecino de 42 años e ingeniero informático de profesión. Junto a él, cerca de 45.000 madrileños intervinieron en los presupuestos participativos desde su primer ejercicio, en 2015. Esta cifra llegó a duplicarse en convocatorias posteriores.

Bernardo se enamoró, como él mismo cuenta, de la plataforma Decide Madrid. A lo largo de la pasada legislatura, llegó a presentar allí hasta 18 propuestas. La fuente para beber agua que hay en la plaza de Santa Ana, colocada allí tras una iniciativa suya, estuvo a punto de llevar esculpido su nombre. A última hora, el Ayuntamiento prefirió tallar placas más abstractas que no mencionaran a vecinos concretos, sino los presupuestos participativos a grandes rasgos.

El ingeniero informático también planteó alargar los carriles bici en la Ciudad de los Ángeles y enganchar así el barrio con la avenida de Andalucía. No sabía mucho de diseño, pero dibujó él mismo los mapas que ilustraban la propuesta. El procedimiento consiste en que, una vez recabado el apoyo de otros madrileños, que han de votar el proyecto durante varias rondas, este llega por fin al pleno municipal. Aunque ese tramo de carril bici salió victorioso en todos los frentes, fue declarado inviable el pasado agosto y sepultado entre los centenares de proyectos tachados de golpe.

El Ayuntamiento esgrime hasta 10 tipos de razones por las que propuestas como la suya se han descartado. Como anota el boletín, aquel carril bici resultó no figurar entre las competencias del Consistorio. Y el autobús no será gratis para los desempleados porque, siempre según el texto, el Gobierno no está seguro de poder llevarlo a cabo. Tampoco habrá monumento a los vallecanos perseguidos por el franquismo, ya que esto choca con los planes directores del Ayuntamiento.

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En este documento también aparecen 11 ideas que estuvieron a punto de perderse, ya que formaban parte del mismo expediente que borraría las demás, pero que fueron salvadas en el último momento: entre ellas, la restauración de la gruta de Felipe II en la Casa de Campo, la convocatoria de un mercadillo de arte en Carabanchel o la creación de un espacio musical en Valderribas. Esas sí seguirán adelante. En respuesta a las preguntas de este diario, el Ayuntamiento actual se compromete a ejecutar cerca de 250 proyectos presentes en los presupuestos participativos heredados del mandato anterior.

Los que ahora están en marcha, los primeros bajo el mandato de José Luis Martínez-Almeida, constan de más de 1.500 ideas. Entre ellas, no faltan peticiones reiteradas para reponer toda la vegetación que se llevó consigo la borrasca Filomena. Ahora mismo, el Ayuntamiento está estudiando cuáles de estas iniciativas han recibido más apoyos y si estos proyectos merecen pasar a una segunda ronda de votaciones. El Consistorio deberá dar a conocer las propuestas finalistas este mismo abril. De estas, las que de nuevo resulten más apoyadas se repartirán la esperada inversión de 50 millones de euros.

“Se ha recortado el presupuesto, la plataforma se ha dejado en barbecho durante un año y, además, se ha invertido el sentido de la participación ciudadana. No dan más poder a la gente, sino más gente al poder. ¿Para qué votar entre ideas que, según anuncia el mismo Ayuntamiento, siempre habrán de ser acordes a los planes del alcalde? Nosotros llegamos a inaugurar un proyecto de este tipo cada semana”, reflexiona Nacho Murgui. Él era concejal en el equipo de Gobierno cuando llegaron los primeros presupuestos participativos. Hoy, fiscaliza desde la oposición la comisión de Vicealcaldía: este es el mismo departamento que archivó centenares de iniciativas en agosto. El Ejecutivo municipal asegura haber acometido más de 550 proyectos de los 1.214 que se aprobaron en los presupuestos participativos durante la época de Carmena. Es más del doble, aseveran desde el Ayuntamiento, de lo que llegó a materializar la corporación anterior.

Entre los nuevos proyectos planteados por los ciudadanos desde septiembre, y que el Ayuntamiento está revisando, hay quienes sueñan con convertir el paseo de Santa María de la Cabeza en un bulevar donde no haya que recorrer un puente para cruzar la carretera. Como hiciera Bernardo en su día, varias peticiones reclaman más espacio para la bicicleta: en Chamberí, Arturo Soria o junto al río. Hoy, tras ver descartado el tramo de carril bici que había logrado sacar adelante, él prefiere no volver a participar en Decide Madrid. Y algunos vecinos trazan propuestas con señas muy concretas. Con solo un semáforo más en la calle de la Virgen de Lluc, quizá a la altura del número 16, los vecinos del barrio de Quintana podrían llegar al parque sin miedo a los coches.

¿Qué es Decide Madrid?

Decide Madrid es una plataforma web que aglutina varias herramientas diferentes de participación ciudadana. Los presupuestos participativos son solo una de ellas. Para realizar aportaciones en ellos hay que ajustarse a un calendario, que este año ha empezado en septiembre. Tras cerca de un mes recibiendo propuestas, el Consistorio estudia cuáles son las más populares y congruentes. Elaborada una primera selección, el Ayuntamiento presenta sus finalistas al público.

Entonces, los vecinos votan de nuevo qué proyectos prefieren. Los más apoyados van copando por orden la partida presupuestaria, que este ejercicio es de 50 millones de euros, hasta agotarla. Pero esta no es la única forma de participar en Decide Madrid. A través de otra pestaña diferente, los vecinos pueden plantear iniciativas en cualquier momento del año y fuera del seno de ninguna partida concreta.

En este segundo caso, los madrileños deberán recabar el apoyo de al menos el 1% del censo, o 28.500 residentes en Madrid, para que el Consistorio decida estudiarlo. Por último, el Ayuntamiento puede plantear él mismo sus propias consultas ciudadanas y pedir a los vecinos que escojan entre varios de sus planes. Fue así como se eligió qué forma tendría la actual plaza de España.

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