Miguel Edjang Angué, de economista “autodidacta” a embajador de Guinea

El diplomático ha desarrollado su carrera profesional en el ámbito financiero antes de hacerse frente de la legación madrileña

Miguel Edjang Angue, embajador de la República de Guinea Ecuatorial en España, en la sede de legación diplomática en Madrid.
Miguel Edjang Angue, embajador de la República de Guinea Ecuatorial en España, en la sede de legación diplomática en Madrid.ADOLFO BARROSO

El embajador de Guinea Ecuatorial aterrizó en Madrid el 26 de junio del año pasado. Nada más entrar en el aeropuerto de Barajas, notó que la ciudad no era la que él había conocido en las otras ocasiones que la había visitado. Los pasillos de las terminales estaban casi vacíos y no había apenas movimiento de pasajeros, a causa del coronavirus. Y ello pese a que la parte más fuerte de la primera ola ya había pasado. Encontrar un hotel tampoco le resultó fácil porque muchos negocios estaban cerrados. Las calles además no reflejaban el movimiento y la vitalidad de otras épocas.

Así lo recuerda Miguel Edjang (Nkimi, 66 años), que estuvo varios meses en su país desde que fue nombrado embajador en España hasta que pudo tomar posesión del cargo. “Ese tiempo lo aproveché estudiar y analizar cómo eran las relaciones entre los dos países. Vengo con el mandato de mejorar los intercambios comerciales de forma que los empresarios españoles vean que es seguro invertir en Guinea”, afirma en un perfecto castellano.

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Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales en la sede de Malabo de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), reconoce que gran parte de su formación es “autodidacta”. Ha cursado diferentes formaciones de instituciones financieras como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Africano de Desarrollo o el Instituto Superior de Estudios Bancarios de Francia, además del Instituto de Cooperación Iberoamericana o Instituto de Crédito Agrícola españoles. En su país, ha trabajado en el Ministerio de Hacienda y Finanzas, donde ha llegado a ser viceministro en dos ocasiones, además de ser congresista en la Cámara de Diputados.

Miguel Edjang Angue, durante la entrevista.
Miguel Edjang Angue, durante la entrevista.ADOLFO BARROSO

Su nombramiento como embajador fue su primera y hasta ahora única incursión en el mundo diplomático. Eso sí, reconoce que le han dado la joya de la corona, ya que la legación española es la más importante para su país. “El que me designaran puede ser debido a todo el trabajo desarrollado a nivel de intercambios comerciales y relaciones económicas desarrolladas en Banco Africano de Desarrollo, ante el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, entre otras instituciones”, añade Edjang.

Las relaciones diplomáticas están muy bien definidas en el Convenio de la Haya, que recoge que se busca el mejoramiento de las relaciones entre dos estados y la protección de los intereses de cada país, además de privilegiar las vías de negociación”, describe gráficamente el embajador. Y recuerda que Guinea y España “comparten mucha historia y un gran acervo cultural”.

La apuesta del Gobierno del presidente Teodoro Obiang Nguema es el incremento de las inversiones españolas en su país. De hecho, España es ahora mismo el gran suministrador de alimentos y, en menor medida, de mobiliario. Lo que se busca ahora es que el capital se destine a la explotación minera y petrolífera en el país africano. “Guinea tiene unos 28.000 kilómetros cuadrados y más de 300.000 de zona de exclusión costera y gran parte de ello está sin explorar”, describe Edjang. Para facilitar todos los trámites, el diplomático tiene previsto crear la Cámara de Comercio de Guinea en España.

Otro gran proyecto del diplomático es la fundación de la Casa de Guinea para fomentar los intercambios culturales entre ambos países. La colonia de su país está formada por unas 15.000 personas, de las que el 40% (unas 6.000) residen en la Comunidad de Madrid. El resto se reparte por Valencia, Barcelona, Alicante y Zaragoza, entre otras zonas. “Gran parte de ellos vienen a estudiar. Otros lo hacen para mejorar sus condiciones de vida en Europa y nada mejor que en España, ya que saben el idioma”, afirma el embajador. Entre esos estudiantes, se encuentran dos de sus seis hijos. “El penúltimo está estudiando Agronomía. Pensó que siempre se va a tener que alimentar a la gente”, bromea Edjang.

El día a día de este embajador es “muy variado”, según reconoce. Las jornadas transcurren entre atenciones a “los conciudadanos”, ya que cada uno tiene “necesidades diferentes”. La agenda también se llena de reuniones y contactos con los responsables del Ministerio de Asuntos Exteriores y con otros embajadores, además de los directivos de otros organismos españoles.

La capital no es una ciudad nueva para el embajador. La ha visitado a menudo por sus cursos de formación y para ver a sus hijos cuando estudiaban aquí. “Madrid es como mi segunda residencia. Es donde estoy si no me encuentro en Guinea. Me encanta la gastronomía mediterránea que se puede disfrutar en ella, sus terrazas y la gentileza de los madrileños. Si algo caracteriza, es su condición de cosmopolita. Esperemos que pase pronto la pandemia y que se pueda retomar toda su actividad”, añade el diplomático.

Fe de errores

En una primera versión de este texto se decía que el presidente de ese país es Alpha Condé (presidente de Guinea-Conakry) cuando, en realidad, es Teodoro Obiang Nguema.

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