Rusia, uno de los embajadores decanos en España

Yuri Korchagin lleva nueve años al frente de la legación, lo que le ha permitido conocer al detalle el país

Yuri Korchagin, embajador de Rusia en España, en la sede de legación en Madrid.
Yuri Korchagin, embajador de Rusia en España, en la sede de legación en Madrid.ADOLFO BARROSO

El embajador de Rusia en España es uno de los decanos de los representantes diplomáticos en España. Yuri Korchagin lleva nueve años en el mismo puesto, al que accedió tras haber pasado por las legaciones de importantes países latinoamericanos. Está al frente de un vistoso edificio de la calle de Velázquez que, coincidencias del destino, fue la última embajada construida por la URSS antes de su extinción. Obra de Ilya Glazunov, recoge la grandeza del imperio ruso con algunos toques de la arquitectura española.

Yuri Korchagin (Voronezh, 70 años) puede presumir de conocer con mucho detalle bastantes rincones de España, gracias a esos nueve años al frente de su puesto: “Tengo muchos amigos españoles y a veces reconocen que no han visitado sitios en los que yo he estado”. Antes de la pandemia, hacía un viaje al mes de media, además de dos visitas al año al país vecino de Andorra, del que también es embajador. “En todas las comunidades autónomas he recibido facilidades y siempre he gozado de una gran hospitalidad y un gran recibimiento”, añade. Toda esa actividad se paralizó durante la pandemia y el estado de alarma, pero espera que se pueda recuperar en breve. Durante el confinamiento, hubo 25 vuelos especiales con aeronaves de grandes dimensiones para repatriar a 3.500 personas. “Quiero dar las gracias al Gobierno español porque ha actuado de manera extraordinaria para solucionar todo con rapidez y eficacia”, destaca.

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Este tiempo también le ha permitido conocer al detalle la capital, en la que le encanta perderse por zonas como la Castellana o los barrios de La Latina, Malasaña y Las Letras. “Vivir en Madrid es un privilegio. La admiro mucho. Tiene concentrada toda la historia de España y no solo en arquitectura. Me sorprende que aún se conserven las casas de Cervantes o de Lope de Vega. Eso no ocurre en mi país, donde todo se hacía de madera y muchas cosas no se han conservado”, describe el diplomático. Apasionado de la cultura española, afirma que su predilección son las obras del Teatro Real –”un referente de fama internacional con unos montajes fantásticos”- y los grandes museos que acoge la ciudad: “Siempre que vas al Prado, por ejemplo, ves cosas nuevas, como ocurre ahora con la exposición de Tiziano”.

Korchagin lleva 44 años en la carrera diplomática. Ingresó en 1977, tras estudiar Relaciones Internacionales e Historia. Cuando terminó los dos años obligatorios del servicio militar, se presentó al concurso para acceder y lo aprobó. Esto le ha permitido estar en México, Perú y Argentina, mientras fue subiendo en el escalafón. Después fue el embajador en Colombia y también en Argentina, además de ser el Director de América Latina en el Ministerio ruso de Asuntos Exteriores hasta que recaló en España hace nueve años. “Ya por mi edad, quizás sea mi último destino”, confiesa.

Su trabajo comienza todas las mañanas leyendo la prensa y ver qué noticias hay de su país, de España y de Europa, tras lo cual se reúne con su equipo -formado por unos 23 diplomáticos- y planean el día y la semana. Después, suele tener varias reuniones. “Es muy difícil que me vaya a casa antes de las ocho de la noche”, afirma. Él vive fuera de la embajada, que a diferencia de otras sí tiene viviendas para los empleados.

Yuri Korchagin, embajador de Rusia en España, durante la entrevista.
Yuri Korchagin, embajador de Rusia en España, durante la entrevista.ADOLFO BARROSO

La colonia rusa está formada por unas 70.000 personas, que se asientan sobre todo en la costa mediterránea, en las comunidades autónomas Cataluña, Valencia y Andalucía. Muchos poseen segundas residencias a las que acuden buscando sol y tranquilidad. En Madrid, el número es bastante reducido. Las inversiones de esta colonia han llegado a los 7.000 millones de euros, según estimaciones del diplomático.

Uno de los principales problemas en las relaciones bilaterales es la reducción del comercio entre Rusia y España a causa de las restricciones impuestas por la Unión Europea. El embajador las califica de ilegales, porque ese tipo de medidas solo puede tomarlas, en su opinión, el Consejo de Seguridad de la ONU. Según sus cálculos, los intercambios comerciales hace seis o siete años alcanzaban los 12.000 millones de euros al año. Ahora no llegan a los 5.000 millones, lo que ha supuesto una pérdida de unos 40.000 puestos de trabajo en España. “Me llaman muchos productores agrícolas para pedir que se tomen medidas porque vender su fruta y su verdura a mi país es negocio rentable”, afirma Korchagin.

La pandemia ha supuesto que el número (1,35 millones) de visitantes rusos que optaban por España para pasar sus vacaciones haya sufrido una fuerte caída. De hecho, era el primer destino turístico europeo. “Hay que acabar ya con la pandemia y recuperar todo lo perdido. Antes del coronavirus, los viajes de los ministros de Asuntos Exteriores de ambos países eran frecuentes, pero ahora se ha paralizado todo”, analiza.

Uno de los momentos de más trabajo se vivió hace unas semanas cuando el Alto Representante para la Política Exterior de la Unión Europea, Josep Borrell, visitó Rusia. Los medios de comunicación difundieron la noticia de que el Ministro de Asuntos Exteriores, Sergey Lavrov, había acusado España de tener presos políticos. Korchagin lo niega. “Yo pedí las declaraciones y las traduje de inmediato. En realidad Lavrov pedía el mismo trato para la justicia rusa en el caso del opositor Alexey Navalni que tuvo la justicia española en el caso de los independentistas catalanes. Las mandé a Asuntos Exteriores y a mis colegas y no hubo ningún problema”, afirma.

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