LA CRISIS DEL CORONAVIRUS

Madrid acelera la desescalada pese a ser la comunidad que reporta el 37,4% de los casos de España

La región mantendrá las limitaciones en un 11,5% de las zonas básicas de salud y deja fuera 16 áreas con una incidencia superior a los 500 casos en los últimos 14 días

Clientes sin mascarilla en las terrazas de la plaza de Cascorro la tarde de este viernes.
Clientes sin mascarilla en las terrazas de la plaza de Cascorro la tarde de este viernes.Olmo Calvo

La tercera ola llegó rapidísimo para todas las comunidades y su descenso está siendo también más acelerado que el de las dos anteriores. Excepto para Madrid, donde la bajada de la curva, que comenzó a principios de febrero, presenta el ritmo más lento. Este viernes tiene una incidencia acumulada de 427 casos por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días, según ha cifrado Antonio Zapatero, viceconsejero de Sanidad, en la rueda de prensa habitual de la semana. Y es la región que más casos reporta, 1.493 hoy, el 37,4% de todos los notificados en las últimas 24 horas en España (3.986); el 20,5% de los diagnosticados en las dos semanas anteriores y el 22,9% de los últimos siete días. Aun así, la Comunidad acelera la desescalada y levantará restricciones a partir del lunes en 31 zonas básicas de salud y 11 localidades, mantiene las medidas vigentes —las más laxas de todo el territorio— y ha bajado el umbral a partir del cual se toman medidas a 500 de incidencia acumulada.

“Se consolida la tendencia descendente”, ha afirmado Zapatero: “2.685 pacientes en planta y 655 en UCI, es decir, 825 menos que los que hace una semana. Y los nuevos ingresos en descenso, 358 en dato intersemanal”. También la positividad de las pruebas está bajando, se sitúa, según datos recogidos desde atención primaria, en un 10%. La mejoría en los indicadores reflejan una tendencia favorable para terminar de aplanar la curva de la región, pero no son sinónimo de una buena situación.

La incidencia acumulada, aunque lejos de los 1.000 de hace apenas un mes, supone aún estar por encima de lo que el Ministerio de Sanidad marca como riesgo extremo: 250 casos por cada 100.000 habitantes. Las unidades de cuidados intensivos, que marcan la capacidad de los hospitales para seguir atendiendo a pacientes covid y de otras patologías, tienen 655 críticos en sus camas, es decir, trabajan al 139,9% de su capacidad estructural. Los fallecidos, el dato más negro que deja la pandemia, siguen superando las centenas: 370 en los últimos siete días.

Si el foco se pone en las medidas, las restricciones por zonas básicas de salud son un protocolo que no ha demostrado su eficacia, según los datos desde que se pusieron en marcha, en septiembre. Madrid, que cuenta con 286 de estas áreas, ha levantado este viernes las restricciones en 31 de las 55 que mantenía activas, además de en tres localidades. Es decir, habrá limitación en un 11,5% de esas áreas y más de 700.000 madrileños estarán a partir del lunes fuera de esta decisión que la Comunidad califica como “quirúrgica”, pero que epidemiólogos y especialistas en Salud Pública nunca han avalado.

Los expertos ya explicaron desde el primer momento que había dos errores de base en la concepción de esta restricción: que una zona a confinar ha de ser un espacio geográfico reconocido y reconocible por la población sobre la que se van a imponer los protocolos y que cuando se perimetra debe ser porque la incidencia sea visiblemente más alta que las contiguas. Esas dos cuestiones nunca han sucedido en Madrid, donde mayoritariamente las curvas de cada zona han subido y bajado sin atender a estas limitaciones.

Además, en esas áreas está prohibida la entrada y salida salvo para “desplazamientos adecuadamente justificados” mediante un documento [aquí puede descargarse el justificante para entrar o salir por cuestiones laborales o por cuidado de mayores o dependientes], pero la cantidad de excepciones que recoge hace que la movilidad sea factible. Además, han explicado de forma reiterada los especialistas, ese movimiento de la ciudadanía en el día a día se debe, sobre todo, al trabajo, habitualmente fuera de la zona donde se reside; tampoco hay forma de controlar los perímetros y la población, en general, no sabe dónde empieza y dónde acaba su ZBS.

Por otro lado, el umbral de incidencia acumulada del que hace uso la Consejería de Sanidad, fijado este viernes en 500 casos en los últimos 14 días, es solo uno de los valores que la Comunidad tiene en cuenta. Según insiste cada viernes la directora general de Salud Pública, a que a esa horquilla hay que sumar la tendencia que presente cada zona básica de salud y “si hay o no transmisión comunitaria”.

Con esos criterios, el próximo lunes se levantarán restricciones en nueve localidades y siete zonas que superan ese límite. Son los municipios de Camarma de Esteruelas (926), Los Molinos (706), Colmenar Viejo (510), Fuenlabrada (530), Alcalá de Henares (567), Cercedilla (612), Ciempozuelos (536), San Martín de la Vega (620) y Chinchón (600). Y las zonas de La Ribota (529), Doctor Trueta (751) y Ramón y Cajal (571), en Alcorcón; Las Ciudades (528), en Getafe; Rejas (832), en San Blas-Canillejas; Pozo del Tío Raimundo (944), en Vallecas; y General Moscardó (618), en Tetuán.

El viceconsejero de Salud Pública y Plan COVID-19 de la Comunidad de Madrid, Antonio Zapatero, comparece para anunciar las nuevas medidas.FOTO: O. CAÑAS / EUROPA PRESS | VÍDEO: EP

Zapatero: “Esto no es una competición”

Con este contexto, y a la pregunta sobre por qué Madrid mejora más lento que el resto, Zapatero ha contestado que “esto no es una competición”, y “la buena noticia” es que Madrid baja: “Si vemos las gráficas del resto, algunas subieron mucho y Madrid no llegó a esas cifras. Además, hay muchas cosas del virus que no conocemos, y es multifactorial, por la densidad de población, que es una comunidad uniprovincial, la movilidad... Y creo que el peso de la cepa británica, que no sé el resto de comunidades, pero en Madrid es del 30%”.

Mientras que la mayoría de comunidades impusieron medidas restrictivas cuando llegó la tercera ola casi de forma inmediata —como el horario muy limitado de bares y restaurantes en Andalucía o el cierre por completo en Castilla-La Mancha—, el Ejecutivo de Isabel Díaz Ayuso fue el que impuso restricciones más laxas. Este jueves ya flexibilizó el toque de queda y el horario de cierre de la hostelería: retrasó la movilidad nocturna de 22.00 a 23.00 y la restauración puede abrir hasta esa hora mientras no se admitan clientes a partir de las diez de la noche.

La semana pasada, el director del Centro de Control de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, apuntó a que eran las regiones con cierre de la hostelería las que estaban presentando una mejoría más rápida, algo que corrobora la estadística diaria del Ministerio de Sanidad. Madrid ha bajado de 625 a 427 en los últimos siete días. Castilla-La Mancha, por ejemplo, lo ha hecho de 504 a 239 hoy; Castilla y León, de 655 a 336; o la Comunidad Valenciana, la que lideraba esa curva el jueves 11 de febrero, con 879, está ahora en 295.


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