Más Madrid, PSOE y Vox presionan a Almeida por el carril bici de Castellana, que no estará antes de 2022

La decisión del gobierno de convertir en definitivos 12,5 kilómetros de vías ciclistas que hoy son provisionales no convence ni a la derecha ni a la izquierda

Activistas de la plataforma Carril bici Castellana despliegan una gran pancarta en la fiesta de la bicicleta de Madrid en 2019
Activistas de la plataforma Carril bici Castellana despliegan una gran pancarta en la fiesta de la bicicleta de Madrid en 2019EL PAÍS

El gobierno de José Luis Martínez-Almeida sigue recibiendo presiones desde la derecha y desde la izquierda para que mejore las infraestructuras ciclistas de la ciudad. La principal reforma que se atisba en el horizonte es la del carril que transcurrirá por el eje que conforman el paseo de la Castellana, el del Prado y el de Recoletos. Fue aprobado en el Pleno hace más de un año, pero los trabajos no comenzarán hasta finales de este año, ha informado el delegado de Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, en la comisión del ramo de este lunes. De esta forma, la primera parte de ese carril, con una partida de 400.000 euros en los presupuestos de 2021, no estará disponible antes del año que viene.

Las obras comenzarán por el primero de los cinco tramos que transcurrirá entre la plaza de Castilla y el cruce con Raimundo Fernández Villaverde. Seguidamente, en fases sucesivas, deberá abordarse hasta la plaza de San Juan de la Cruz el segundo tramo, hasta la glorieta de Emilio Castelar el tercero, hasta la plaza de Colón el cuarto y hasta Atocha el último. Este carril, según Carabante, ha de ser el que vertebre la infraestructura ciclista de la capital y conecte, por ejemplo, con el carril que se llevará a cabo en las reformas de Joaquín Costa.

Más Madrid, PSOE y Vox piden un compromiso más firme al gobierno de coalición de Partido Popular y Ciudadanos con el sector ciclista y que consulten con las asociaciones proyectos como el de Castellana antes de ejecutarlos. Piden, además, que el vehículo privado a de sacrificarse de alguna manera para que las bicicletas ganen espacio.

El responsable del área de Medio Ambiente y Movilidad ha tratado de zafarse de las críticas anunciando que los 12,5 kilómetros de carriles provisionales inaugurados durante la pandemia van a quedarse como definitivos por la aceptación que han tenido. Así, en las próximas semanas el color amarillo de la pintar con la que fueron señalados pasará a ser blanco. El resto de formaciones entienden que es una solución insegura, pues lo que es necesario es que haya carriles segregados. Esos algo más de 12 kilómetros ya llegaron con polémica el verano pasado a la sombra de los Acuerdos de la Villa.

En este sentido, Más Madrid, los socialistas y Vox, que es quien ha llevado el carril a la comisión, han sembrado dudas sobre cuál será el proyecto final que se desarrolle en el eje Castellana-Prado-Recoletos. Temen que pueda acabar en una vía marcada simplemente sobre el asfalto sin protección alguna para los ciclistas. El gobierno municipal trabaja en un anteproyecto con tres pilares, ha explicado Carabante: que no suponga una congestión añadida al tráfico de 107.000 vehículos al día de la Castellana, que no afecte a los vecinos y a su número actual de plazas de aparcamiento y, tercero, que no restrinja la movilidad peatonal.

La concejal de Más Madrid Esther Gómez ha pedido a Carabante que se aleje del “lobby cochista” con el que se reúne cuatro veces al mes, mucho menos que con las asociaciones ciclistas. El socialista Ignacio de Benito lamenta no ver “voluntad política” de PP y Ciudadanos para apostar por el carril bici de Castellana. Fernando Martínez Vidal, de Vox, ha arropado algo a Carabante frente a las críticas al incidir en que en el mandato anterior con la izquierda en el Ayuntamiento el tan aireado plan ciclista no salió bien parado.

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Ruido en Ponzano

Por otro lado, el responsable de Medio Ambiente ha reconocido en la comisión que las más de 16.000 horas de mediciones llevadas a cabo en una veintena de puntos del distrito de Chamberí arrojan el resultado de un ruido excesivo pese a que Madrid vive con la actividad reducida por el estado de alarma. Esa “superación” de los límites abre la puerta a una nueva Zona de Protección Acústica Especial (ZPAE) en el entorno de la calle de Ponzano. Allí se sitúan un importante número de terrazas y locales de hostelería por cuya actividad llevan meses de quejas los vecinos. La decisión la tomarán finalmente los técnicos, ha señalado Carabante en respuesta a una pregunta de Ignacio de Benito, del PSOE.

Sobre la firma

Luis de Vega

Ha trabajado como periodista y fotógrafo en más de 30 países durante 25 años. Llegó a la sección de Internacional de EL PAÍS tras reportear año y medio por Madrid y sus alrededores. Antes trabajó durante 22 años en el diario Abc, de los que ocho fue corresponsal en el norte de África. Ha sido dos veces finalista del Premio Cirilo Rodríguez.

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