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“Al final, lo que hacemos es activismo de salón”

Enrique Aparicio y Beatriz Cepeda, creadores del podcast ‘¿Puedo hablar!’, grabarán este domingo un episodio en directo en el Teatro Reina Victoria

Beatriz Cepeda y Enrique Aparicio posan en el piso de él en Madrid, desde donde graban el podcast '¡Puedo Hablar?'.
Beatriz Cepeda y Enrique Aparicio posan en el piso de él en Madrid, desde donde graban el podcast '¡Puedo Hablar?'.Andrea Comas

La primera vez que Enrique Aparicio -@esnorquel en el mundo de las redes sociales- se montó a un escenario fue cuando tenía cinco años, para imitar a Chiquito de la Calzada en su pueblo de Albacete. Ahora, 26 años más tarde, lo recuerda como el inicio del camino que lo ha llevado al Teatro Reina Victoria este domingo a presentar ¿Puedo hablar! XXL, un espectáculo en el que grabará en directo el podcast que hace con Beatriz Cepeda, también conocida como @perradesatan, desde el verano de 2019; y alguna sorpresa más.

En el año y medio en que han subido medio centenar de episodios han acumulado cientos de miles de escuchas y decenas de miles de seguidores fieles. El pico de su éxito vino durante el confinamiento, cuando llegaron a estar entre los tres podcasts más escuchados en Spotify en España, codeándose con grandes producciones. Para esta pareja de millennials que graba sus episodios en casa y edita con un software gratuito, el secreto de su conexión con sus oyentes es que son la voz de una generación y de un colectivo, el LGTBI+, que tantas veces ha sido silenciado. “Al final, lo que hacemos es activismo de salón; tal cual, estamos en un salón hablando de nuestras movidas, pero eso puede ser importante conectar con la gente”, dice Aparicio.

Pero el proyecto nació en una cocina, no en un salón. Era el único espacio común en el anterior piso de Aparicio. Él le propuso la idea a Cepeda, pensando que sus personalidades podían generar conversaciones valiosas, tanto para ellas como para sus futuros oyentes. En aquel momento ni siquiera eran muy cercanas, tenían una amiga en común, La Caneli, compañera de piso de Cepeda que también tenía un podcast en el que había colaborado Aparicio. “Nos hemos ido conociendo después de hablar prácticamente todas las semanas largo y tendido, al igual que nuestros oyentes. Nos dicen que sienten que también somos sus amigas. Eso realmente me alegra muchísimo”, asegura Cepeda.

“Un día, cuando tenía unos 16 años, en ese pueblo donde yo estaba completamente aislado, sabiendo que ese no era mi lugar, llegó Internet a mi vida y en esa habitación manchega se hizo de día”
Enrique Aparicio

A pesar de ser independiente y de que el formato del podcast, en el que hablan con naturalidad de sus experiencias, sentimientos y de feminismo, es una simple conversación, hay un bagaje profesional que se nota en el cuidado al detalle y el valor de producción. Cepeda, zamorana de 34 años, ha trabajado en comunicación siempre: ha sido bloguera, “tweetstar”, editora creativa de una web, productora, entre bastante otras cosas. Aparicio, por su parte, se formó en Periodismo y estudios cinematográficos, trabaja como periodista freelance y es parte del dúo musical Monterrosa. Ha hecho todo lo que Internet le ha dejado, pues ese es su hábitat natural desde que el mundo se abrió a través de una pantalla de ordenador. “Hubo un día, cuando tenía unos 16 años, en el que a ese pueblo donde yo estaba completamente aislado, sabiendo que ese no era mi lugar, llegó Internet a mi vida y en esa habitación manchega se hizo de día”.

Descubrir que había más personas como él en el mundo fue liberador, pero su manera de expresarse ya estaba marcada desde antes. “Yo era el niño gordo, maricón y gracioso. Aprendí que si hacía reir a mis compañeros del colegio las otras dos pasaban más desapercibidas y ellos no me pegaban”, cuenta sin rodeos Aparicio. Cepeda también tiene una relación muy similar con el humor. Para ambos fue un mecanismo de defensa, y admiten que había un riesgo de quedarse atrapados en él, pensando que su único valor era ser gracioso, si no hubiese sido por terapia. Ahora, usan el humor a su antojo en el programa. “Al final el humor es un estilo, como el puntillismo si fuéramos pintores, es una forma de expresión, no es el contenido si no cómo dices ese mensaje”, apunta Cepeda.

“Que nosotras vayamos a hablar en frente de 400 personas en un teatro del centro de Madrid es un acto político”

Sin embargo, detrás de la catalogación del podcast como “Humor y Entretenimiento”, se esconden debates acerca de temas “serios”, aclara Cepeda. “Cada uno de nuestros episodios tiene un mensaje muy concreto, y todo tiene un trasfondo político. Si hablas de salud mental, es imposible no hacer política, porque en España la salud mental es un privilegio; si hablas de ser maricón, cómo no vas a hablar de política, si es que solo se pueden casar desde hace 10 años”. El dúo es consciente de esa otra dimensión de su discurso y lo lleva a cabo de una manera desenfadada. “No es solo ir con el puño en alto y hablar de la violencia que has sufrido. Hablamos de eso, pero además bajamos las banderas y te permitimos que te rías de ellas”, añade Aparicio. “Que nosotras vayamos a hablar en frente de 400 personas en un teatro del centro de Madrid es un acto político”.

A partir del cariño que recibieron de sus oyentes desde el inicio, empezaron a pensar en maneras en las que podían llevar la experiencia del podcast directamente al público. El resultado fue un show en vivo, en el que grabarían un episodio, además de otro contenido hecho especialmente para el escenario. El primer espectáculo iba a ser el 1 de abril de 2020, pero la pandemia cambió sus planes; primero para mal, pero después para bien. “Pasamos de idear el año pasado un evento pequenillo de 80 personas, a hacer uno ahora con cinco veces más de público. El confinamiento nos dio muchísima visibilidad. Yo creo que hay personas que nos han escuchado más en 2020 que nuestras propias familias”, comenta Cepeda. Al ver que tenían oyentes muy fieles, se atrevieron a soñar y le propusieron al Reina Victoria el espectáculo.

Desde que les dijeron que sí, todo lo han hecho por su cuenta. “Somos de la generación de los tutoriales y la precariedad; todo lo tenemos que hacer nosotras, no hay excusas”, explica Aparicio. El domingo 10 de enero era la fecha prevista para salir al escenario pero, a falta de confinamiento, Filomena llegó para poner en duda la realización. Tras horas en la cuerda floja por la nevada, se decidió posponer otra semana más la presentación, hasta este domingo 17 de enero. Por fortuna, nada ni nadie les niega la palabra a la pareja detrás de ¿Puedo hablar!

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