HOMICIDIOS

El Supremo confirma la condena de 20 años de cárcel a una auxiliar de hospital por matar a una anciana

La mujer deberá indemnizar con 40.000 euros a un hermano que se ocupaba de ella y otros 3.000 a otro familiar por el crimen ocurrido en Alcalá de Henares

Beatriz López Doncel, durante el primer día del juicio en la Audiencia Provincial en junio de 2019
Beatriz López Doncel, durante el primer día del juicio en la Audiencia Provincial en junio de 2019EP
Agencias

La sala II del Tribunal Supremo ha confirmado este lunes la condena de 20 años de prisión a Beatriz López Doncel, una auxiliar de clínica del Hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares (Madrid) por el asesinato en agosto de 2017 de una anciana a la que inyectó gas en las venas. Además, por el daño moral causado, deberá indemnizar con 40.000 euros a un hermano de la víctima, que se ocupaba de ella y con quien mantenía una estrecha relación, y con 3.000 euros a otro hermano, de quien estaba alejada y que ni siquiera acudió a las exequias.

La acusación particular y la popular, ejercida por la asociación El Defensor del Paciente, pidieron condenar a la auxiliar a prisión permanente revisable. Sin embargo, el Tribunal ha optado por la pena que solicitaba la Fiscalía y le prohíbe, además, trabajar como auxiliar en cualquier centro médico durante 10 años tras salir de prisión.

El Supremo, que confirma la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid de julio de 2019, considera que la muerte no fue un accidente debido a que la cantidad de gas que presentaba la anciana, de 86 años, en su cuerpo era elevada. Añade también que queda claro que la acusada, se aprovechó de la “situación de indefensión prácticamente absoluta” en que se encontraba la víctima dada su edad, su estado de salud y su discapacidad visual.

Al detectarse varias muertes rápidas de origen desconocido en el Hospital Príncipe de Asturias, la brigada de homicidios de la Policía, colocó, con autorización judicial, una cámara en los pasillos de la planta 5ª en donde se produjeron los fallecimientos sospechosos. Fue a través de las cámaras que los agentes detectaron la presencia de la auxiliar y se descartó que hubiese sido la enfermera quien introdujera el gas en el cuerpo de la anciana. La sanitaria tan solo estuvo 16 segundos sola en la habitación, mientras Beatriz López Doncel permaneció 97 segundos, tiempo más que suficiente para realizar las acciones de las que es acusada.

La acusada había denunciado la autorización de la instalación de estas cámaras y el Supremo ha señalado que la investigación de muertes violentas a manos sospechosas en un hospital de uso público, “no solamente es que produzca, como es lógico, una evidente alarma para la ciudadanía, sino la perpetración de muy graves delitos que han de ser investigados”.

Asimismo, el Tribunal ha explicado que la colocación de las cámaras en el pasillo y no en las habitaciones es una medida que invade menos la intimidad de las personas que se encuentran ingresadas. En cuanto a la vulneración de la presunción de inocencia, denunciada también por la acusada, el Supremo ha indicado que el jurado analizó las pruebas y llegó a la conclusión de que ella era la única que tuvo la ocasión y el tiempo suficiente para llevar a cabo la acción criminal.

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