Ayuntamiento de Madrid

Los vendedores ambulantes del Rastro aceptan reabrir pero sin hacerse responsables de señalizar el mercadillo

El 57% de los participantes en una votación aceptan parcialmente la última propuesta del Gobierno municipal

Manifestación el pasado julio de comerciantes ambulantes en la plaza de Cascorro en protesta por la falta de acuerdo con el Ayuntamiento
Manifestación el pasado julio de comerciantes ambulantes en la plaza de Cascorro en protesta por la falta de acuerdo con el AyuntamientoLuis De Vega Hernández

La mayoría de miembros de la principal asociación de vendedores ambulantes del Rastro ha aceptado las condiciones propuestas por el Gobierno municipal para reabrir excepto la que les obliga a balizar el mercadillo. Es la primera vez en meses de conflicto que los comerciantes y el Ayuntamiento están tan cerca de un acuerdo. Hay que esperar en todo caso a conocer cómo reacciona el Consistorio para saber cuándo volverá El Rastro.

El 57% de los participantes en una votación celebrada en las últimas 48 horas se ha mostrado partidario de volver a la actividad dominical tras ocho meses de cierre. Así dan su visto bueno de forma parcial a la que es la quinta propuesta, que fue enviada desde la Junta Municipal del distrito Centro el pasado jueves excepto el punto 4.b, que se refiere a la obligación de los comerciantes de marcar en el suelo con cinta el espacio por el que está autorizado pasar.

“La vía pública es competencia exclusiva del Ayuntamiento de Madrid, es quien tiene que velar por la seguridad y salud de los madrileños”, ha declarado a EL PAÍS Mayka Torralbo, vicepresidenta de la asociación El Rastro Punto Es. En este sentido aseguran que hay un “retroceso” que en anteriores propuestas del Ejecutivo pues entienden que es “ilegal” que sean ellos los que asuman la función de señalar en la vía pública.

El viernes fue el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, el que acercó posturas al dar marcha atrás en otro punto problemático de las negociaciones, pues hasta entonces el Consistorio obligaba a los vendedores ambulantes a responsabilizarse también del control del aforo a las zonas acotadas en las que han de desarrollar su actividad en tiempos de pandemia.

El máximo de personas que, según la propuesta municipal, pueden estar a la vez en la zona de puestos ambulantes es de 2.702 personas, unas condiciones que no se exigen a otros mercadillos como los navideños que abrirán próximamente. El Gobierno municipal se defiende amparado en que son las condiciones mínimas que Sanidad exige para salvaguardar la salud en tiempos de coronavirus.

El Rastro abrió por última vez el domingo 8 de marzo y en los últimos meses tanto los vendedores de los puestos como el Ejecutivo que lidera Almeida no han llegado a un punto de acuerdo tras varias reuniones. Los comerciantes de las tiendas del barrio, muchas almonedas, sí reabrieron el pasado junio.

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