OKUPACIÓN

Los datos sobre la okupación en Madrid que desmienten la alarma de Almeida y de Vox

Hay 4.000 viviendas ocupadas, según los datos facilitados a este periódico por la Consejería de Vivienda, las mismas que hace cuatro años

El solar ocupado ubicado en la calle Antonio Grilo bajo el nombre Patio Maravillas.
El solar ocupado ubicado en la calle Antonio Grilo bajo el nombre Patio Maravillas.KIKE PARA

Tres pasos. Se colaron en el portal. Reventaron la puerta. Y okuparon el piso. Sucedió hace poco más de un año en un edificio de la calle de Atocha, en pleno centro. Los vecinos cuentan que han pasado un año durísimo. El piso en cuestión es propiedad de un banco. Un bajo de apenas 30 metros cuadrados con una minúscula habitación. Ahí dentro convivieron hasta 15 jóvenes. Hicieron de la casa un mercadillo de droga ambulante incluso durante el confinamiento. El final de esta historia llegó el pasado 8 de julio. La empresa Desokupa, una especie de cobradores del frac en versión inmobiliaria, se presentó en el rellano de la puerta con tres empleados enormes tras ser solicitados por los vecinos. Allí aparecieron tres armarios empotrados, con tatuajes y de mirada desafiante. Atemorizaron a los okupas en menos 10 de minutos. Se marcharon de allí ante la mirada atónita del vecindario y de millones de españoles. La hazaña se retransmitió en directo en El Programa de Ana Rosa. Las historias de okupas multiplican las audiencias. Por allí, claro, aparecieron después más televisiones y más conexiones en directo. El vídeo del desalojo se compartió cientos de veces en redes sociales. Hoy el piso está tapiado y a la venta. El banco pide 157.000 euros por él. “No creo que lo vendan nunca”, cuenta ahora una vecina. ¿Es la okupación uno de los principales problemas de Madrid?

Para el Ayuntamiento, sí. “Todos sabemos, aunque algunos se empeñan en no reconocerlo, que el problema de la okupación afecta cada día a más madrileños”, dijo el concejal de Desarrollo Urbano, Mariano Fuentes, el pasado jueves. “Los okupas ya no solo se centran en la okupación de viviendas, sino incluso en naves industriales y solares”. Para Vox, que ha visto en esto un auténtico caladero de votos, también. “El Gobierno alienta los ataques a la propiedad privada”, dijo Santiago Abascal el pasado lunes. “Los madrileños ya saben que Carmena aplaude a los okupas", dijo el portavoz en el Ayuntamiento, Javier Ortega Smith, hace justo un año. “Nosotros estamos con los vecinos a los que han robado su propiedad. Y si a alguno no le gusta que se meta en la casa de Iglesias, que es muy amplia”.

“A casi nadie le ocupan su vivienda habitual, siempre suelen ocupar viviendas de bancos”, indica un portavoz de la Consejería de Vivienda

La okupación, sin duda, está en las sobremesas, en los anuncios de radio, de televisión y, sobre todo, en los grupos de WhatsApp familiares. Madrid ha entrado al debate. Acaba de cerrar un contrato de vigilancia por 1,4 millones de euros para prevenir la okupación en solares municipales hasta 2022. El concejal, durante el anuncio, fue tajante: “El fenómeno de la okupación se está acentuando en Madrid”. La realidad es bien distinta. Las denuncias por viviendas okupadas han disminuido en Madrid un 9,5% en el último año, según las cifras del Ministerio de Interior.

El Ayuntamiento, no obstante, también va a crear en las próximas semanas una oficina para asesorar al ciudadano que haya sido víctima de una okupación. “Tolerancia cero contra los okupas”, dice el alcalde, José Luis Martínez Almeida, que habló de la okupación este miércoles en el debate sobre el estado de la ciudad. “Combatiremos siempre la okupación”, insiste habitualmente la vicealcaldesa, Begoña Villacís. Ante la ausencia de datos públicos, el concejal de Desarrollo Urbano precisó que 657 viviendas habían sido okupadas este año según sus propios cálculos, sin entrar en detalles. Se desconoce cuántas de estas casas son de vivienda habitual, de segunda vivienda o propiedad de un banco, como la vivienda okupada de la calle de Atocha. “657 son los datos que manejamos porque la Delegación de Gobierno no publica las cifras desde hace dos años. El delegado del Gobierno se tiene que tomar en serio el problema de la okupación”, explicó el concejal.

Es cierto. Los últimos datos oficiales sobre viviendas okupadas en la región son de 2017. Un portavoz de la Delegación de Gobierno aclara que fue en 2016 cuando se creó una unidad policial para atajar a las mafias dedicadas a la okupación de los pisos. Este fenómeno, según indica el portavoz, era un problema por aquel entonces. “El problema desapareció en 2018 y por eso se dejaron de publicar los datos”. La policía dejó de hacer un balance porque se concluyó aquella misión. Esa unidad ya no existe y no está previsto que vuelva. “Una cosa es la realidad y otra cosa es lo que se percibe. El problema de esto es la repetición de las imágenes”, subraya. Por eso, asegura, se ha extendido el miedo a que los okupas entren en las casas de los ciudadanos. Aquellos datos indicaban que en 2016 se okuparon 3.807 viviendas en la región y en 2017, los últimos disponibles, 3.918.

¿Y en 2020? En la Comunidad de Madrid existen ahora mismo 4.000 viviendas okupadas, según los datos facilitados a este periódico por la Consejería de Vivienda. Es decir, prácticamente las mismas que hace cuatro años. “A casi nadie le okupan su vivienda habitual, siempre suelen okupar viviendas de bancos”, indica un portavoz de la Consejería. “Nosotros declaramos la guerra a la okupación. Queremos que exista una ley para que se eche a los okupas en menos de 48 horas”, subraya.

Pese a los continuos bulos que circulan al respecto, la policía puede actuar en cualquier momento si los okupadores ilegales han entrado en la vivienda habitual (aunque hayan pasado más de 48 horas desde la okupación) y desalojar a los okupadores ilegales: se consideraría un delito flagrante.

“Muchos medios venden que uno baja a comprar el pan y a la vuelta le han okupado la casa”, cuenta Javier Gil, portavoz del sindicato de inquilinos de Madrid. “Okupar la vivienda habitual sería un allanamiento de morada y no una okupación”, subraya. “Lo que sucede es que se mezclan conceptos. Ahora se le llama okupación a todo, incluso al narcotráfico. Desde el sindicato vemos que está habiendo una campaña de criminalización. Ha habido grandes medios que hasta a la situación de impago del alquiler le han llamado okupación”.

Enrique López, consejero de Justicia de la Comunidad y secretario de Justicia e Interior del PP, admitió a este periódico que las okupaciones de los pisos de particulares son una minoría. El pasado domingo propuso endurecer el delito de usurpación para asegurar la expulsión en todos los casos, incluidos los que son propiedad de los bancos y están vacíos, donde sí es cierto que la demora en la expulsión puede durar varios años. La Fiscal General del Estado, Dolores Delgado, anunció al respecto una inminente instrucción a los fiscales el pasado lunes. Se conocerá en los próximos días.

La okupación de solares

¿Y qué ocurre con los solares? El concejal madrileño de Desarrollo Urbano también puso el foco en la okupación de fincas municipales como otro de los principales problemas de Madrid. Según sus datos, 14 de ellos están okupados ahora mismo. El objetivo es desalojarlos todos. El Solar Maravillas de la calle Antonio Grilo, ubicado a cinco minutos a pie de la Gran Vía, tiene los días contados. Tiene 465 metros cuadrados y fue okupado hace diez años. La Comunidad anunció que quiere construir ahí un centro de salud. Las personas que forman parte de este colectivo estarían dispuestas a abrir un diálogo con las instituciones, según indican en un comunicado publicado en el portal Change.org. “Les instamos a buscar una solución o, al menos, la permanencia del proyecto hasta que realmente exista una adjudicación para la construcción del centro de Salud y comiencen las obras”, indican. Han logrado el apoyo de 15.000 firmas.

El solar, visible desde una puerta de metal, cuenta con una gran arboleda, un huerto, grafitis y decenas de sillas para las sesiones de cine de verano. Sergio Sarabia, de 27 años, acude con frecuencia. Hace justo un año alquiló un piso al lado del solar. Dice que es un sitio muy tranquilo. “Hacen sesiones de cine con documentales de autor muy interesantes. Pero en estos últimos días sí que es que no paran de cantar la canción del no nos moverán”.

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