La ciudad domesticada

Antes del virus estaba Madrid demasiado asilvestrada, sin rumbo, agresiva y maleducada: igual ahora nos centramos

Calle Preciados, este martes de cuarentena.
Calle Preciados, este martes de cuarentena.Jaime Villanueva Sánchez

Me he imaginado muchas veces a Madrid como una bestia rampante sobre dos patas, con las garras amenazantes y las fauces afiladas. Una vez, incluso, soñé que Madrid no era una ciudad, con sus calles y sus edificios, sino una alimaña que no sé si lograba domesticar, porque el sueño se acaba abruptamente igual que se acaba cuando el avión se precipita sobre el océano....

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