La crisis del coronavirus

De hotel a hospital: 24,81 euros por paciente al día

Los trece hoteles que ha habilitado la Comunidad para atender a más de 1.700 contagiados leves por el coronavirus abren una vía inesperada de gastos en los Presupuestos

Ambiente en torno al Hotel Miguel Angel, que ha sido medicalizado, con la llegada de la UME y varios pacientes.
Ambiente en torno al Hotel Miguel Angel, que ha sido medicalizado, con la llegada de la UME y varios pacientes.LUIS SEVILLANO

Los trece hoteles que ha habilitado la Comunidad para atender a más de 1.700 contagiados leves por el coronavirus han abierto una vía inesperada de gastos en los Presupuestos: el Ejecutivo valora en casi 25 euros por paciente y día el pago por limpieza, lavandería, restauración y recogida de residuos biosanitarios, y ha llegado a presupuestar en 309.396,99 euros lo que le costará mantener abierto uno solo de esos centros, según información obtenida por EL PAÍS a través de los portales de contratación y transparencia. En paralelo, el Gobierno ha habilitado dos hoteles para atender a ancianos de residencias (275.000 euros) y 22 para alojar a profesionales sanitarios (algunos de estos centros comparten función).

“El coste final se conocerá una vez que finalice esta situación y se puedan evaluar todos los costes en los que se han incurrido, y repercutirlos entre el número de pacientes que finalmente han estado alojados en estos hoteles”, argumenta el Gobierno, que se usa como ejemplo los gastos calculados para los dos meses de vigencia de los contratos firmados para abrir los dos primeros hoteles medicalizados de Madrid: el Ayre Colón (24,81 euros por paciente y día) y el Marriott Auditorium (24,46 euros).

¿Qué ocurre de puertas adentro? ¿Cómo se acondicionan estos hoteles, algunos de lujo, para su nueva función? ¿Cuántas cosas han cambiado para recibir a estos pacientes, que llegan para una estancia recomendada de al menos 14 días tras el alta de los hospitales de agudos, y para evitar el riesgo de contagiar a algún familiar, o porque no pueden hacer cuarentena en casa?

“Para nosotros está siendo una experiencia única, esto te cambia. Es un antes y un después”, explica Mónica Parra, directora del hotel Ilunion Atrium, “Las habitaciones han pasado a ser algo totalmente minimalista. Hemos ido retirando todos los elementos accesorios: minibar, butacas, cortinas, lámparas… todos los elementos difíciles de desinfectar”, describe. “Las moquetas también las hemos tapado con un material de pvc, y hemos sacado la mesilla de noche de la habitación al acceso para que cuando traen la comida no haya contacto con el cliente”, añade. “Dentro se ha quedado la cama, la mesa, la tele y poco más”, cuenta. Y reconoce: “Es algo distinto a lo que estamos acostumbrados. Los pacientes, cuando entran, aceden por un ascensor exclusivo directamente a la habitación, y no tienen más contacto hasta que salen. Está todo sectorizado. Un circuito limpio, otro circuito sucio, para garantizar la seguridad. Son itinerarios de uso exclusivo. La ropa, los deshechos, son tratados en un cuarto en el que se almacena en cajas habilitadas, toda la ropa sucia se devuelve por un montacargas”.

El virus es un enemigo invisible que ya se ha cobrado casi 8.000 vidas en Madrid. Para evitar que cave su trinchera en estos hoteles no solo se quitan todos los elementos decorativos que podrían ayudar a su permanencia. Los contratos con los centros establecen que hay que desinfectar los carros de las comidas cada vez que sirven un turno. Se prohíbe acceder a las habitaciones al personal no autorizado. Y se instala un servicio de seguridad en los accesos.

En medio de las normas late la lucha por la vida, y el miedo a la muerte. Hay llamadas de familiares intentando localizar en el hotel a ese ser querido que no se encuentra en ningún lado. Solidaridad: donaciones de agua, café o bombones, propuestas para redactar cartas para los pacientes, programas para prestarles libros que les entretengan, ipads para que se comuniquen en videollamadas con los suyos… “Que no sientan soledad”, dice Parra.

En el trasfondo, la organización de un hospital trasladada a un hotel. "Al principio hubo mucho estrés, pero ahora ya funciona todo a la perfección. Los pacientes se van contentos y, sobre todo, curados. Y nosotros nos sentimos útiles aquí", explica Maria José del Olmo, la supervisora de enfermería de los dos hoteles mediatizados que dependían del 12 de Octubre, el Catalonia y el Vértice.

El primero, con 70 plazas en la calle Atocha, lo cerraron el viernes pasado. El segundo, con unas 200 que no se han llegado a ocupar en ningún momento, sigue abierto y se encuentra en un polígono industrial de Villaverde. Tardaron entre 24 y 48 horas en reconvertirlo, en utilizar habitaciones para almacenar material, en organizarse e inventarse un sistema nuevo, "puesto que no había experiencias previas".

“A los pacientes les explicamos las normas y están en aislamiento dentro de las habitaciones, donde entramos a controlarles la temperatura, a llevarles la comida o a casos concretos, como controlar una diabetes o a hacerles alguna cura", explica la enfermera, que forma parte de un equipo médico de unas 30 personas al que se sumaron también dos trabajadoras sociales y una psicóloga, tanto para los pacientes como para el personal sanitario. "Al final este trabajo ha sido diferente en todos los sentidos, porque hemos acabado haciendo todos de todo. No teníamos celadores, por ejemplo, y hemos arrimado todos el hombro, pero cuando se quiere que algo salga bien, pues se consigue".

La asociación empresarial de hoteleros de Madrid ha ofrecido decenas de hoteles para el programa. A 6 de abril, Madrid ya había atendido a 1.670 pacientes solo en los 13 hoteles medicalizados para ellos. Eso supuso algo más que facilitar la recuperación de personas que no tenían quienes les cuidasen en casa, o que preferían no retornar a su domicilio porque convivían con familiares en riesgo de contagio (inmunodeprimidos, embarazadas…). También liberó casi 2.000 camas de hospital en el momento de más saturación en la lucha contra el virus, cuando la pandemia amenazaba con desbordar el sistema y dejaba imágenes de salas de emergencia abarrotadas de dolor, fiebre y asfixia.

El programa se ha ampliado ahora con dos hoteles con 90 plazas habilitadas para trasladar a personas mayores no dependientes y que hayan dado negativo por covid-19 en los test que se les ha realizado. Es otra forma de luchar contra el infierno de la pandemia en las residencias, donde ya han muerto 5.558 personas por causas vinculadas al coronavirus. Y por ahora, da resultado: según retrocede el demoledor impacto del virus, comienzan el cierre de los hospitales medicalizados.

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