CRÍMENES SIN RESOLVER

La reconstrucción del crimen de Déborah Fernández reabre el caso al límite de la prescripción

Un testigo clave que vio a la joven antes de desaparecer ha vuelto a ser interrogado en el juzgado

Imagen de uno de los carteles en los que se denunciaba la desaparición de Deborah Fernández.
Imagen de uno de los carteles en los que se denunciaba la desaparición de Deborah Fernández.EFE

Un testigo que se consideró clave hace casi 20 años, cuando se inició la investigación sobre la desaparición y muerte de Déborah Fernández-Cervera, al ser la última persona que probablemente la vio con vida, ha declarado este jueves en el juzgado para tratar de aportar algún dato nuevo en la reconstrucción del caso.

Este testigo se cruzó con Déborah el 30 de abril de 2002 en la zona de Samil donde ella fue a correr, donde posteriormente se le perdió la pista. Un testimonio que se considera necesario en la reapertura del caso que se instruye en el Juzgado de instrucción número dos de Tui, justo al límite de su prescripción.

Esta persona ya había testificado al inicio de la investigación policial. Sin embargo, su comparecencia esta mañana se ha prolongado aproximadamente una hora, según han comunicado a Europa Press fuentes próximas al caso.

Además de las pruebas testificales, la causa se ha retomado una vez más, en base a un nuevo informe de la Guardia Civil sobre el contenido del disco duro del ordenador de Déborah, así como otras documentales del Instituto de Medicina Legal de Galicia (Imelga) sobre la autopsia de la joven, tras el hallazgo de unas fibras.

La familia de la víctima ha demandado estos últimos años la reapertura del caso y ha vuelto a pedir la colaboración ciudadana para que en este último intento por aclarar la muerte de Déborah se pueda aportar la máxima información posible que pueda ayudar a la causa, incluso aquella que en principio pueda no parecer “relevante”.

“Los pequeños detalles pueden cambiar muchísimo la investigación”, ha trasladado la hermana de Déborah Fernández a Europa Press. En este marco, la familia tiene en marcha una campaña, Justicia para Déborah, y ha aportado un correo electrónico (justiciaparadeborah@gmail.com) para pedir la colaboración ciudadana.

Déborah Fernández-Cervera desapareció en 2002, cuando tenía 22 años de edad, después de salir a hacer deporte por la zona viguesa de Samil. Pese al enorme dispositivo de búsqueda, su cuerpo fue encontrado una semana después. Estaba desnudo y perfectamente colocado y adornado con flores y en la penumbra de una cuneta fue descubierto por unos viandantes en el municipio de O Rosal, a unos 40 kilómetros de distancia de donde ella vivía en Vigo.

Aunque el caso se cerró provisionalmente hasta en quince ocasiones por falta de pruebas, en noviembre de 2019 el Juzgado de Instrucción número 2 de Tui (Pontevedra) acordó su reapertura para proceder a la práctica de nuevas actuaciones. Desde entonces, más de una decena de personas han prestado declaración en el marco de esta causa.

Desde la reapertura del caso, los abogados de la familia de la joven han denunciado “negligencias” en las investigaciones policiales y “contradicciones” en las declaraciones realizadas por distintos testigos que no se contrastaron, así como pruebas consideradas importantes para la causa que se pasaron por alto.

Un equipo especializado de la UDEV (Unidad contra la Delincuencia Especializada y Violenta) es el sexto grupo que investiga este intrigante crimen, además de la Policía y Guardia Civil. Y tres jueces han instruido el caso en estos casi veinte años en busca del autor que ha dejado indicios de que es alguien muy próximo a la víctima.

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