Un pacto contra Illa y contra ERC

No hay contenidos en el acuerdo de los firmantes, salvo el veto a apoyar al candidato socialista para impedir que llegue a la presidencia de la Generalitat

El vicepresidente de la Generalitat en funciones y candidato de ERC a la Presidencia, Pere Aragonès, en un acto de campaña.
El vicepresidente de la Generalitat en funciones y candidato de ERC a la Presidencia, Pere Aragonès, en un acto de campaña.MARC PUIG - ERC / Europa Press

La habilidad de Junts per Catalunya para atosigar y condicionar a la centenaria ERC se pone de manifiesto cada vez que los primeros intuyen que los republicanos pueden perjudicar sus planes. El documento firmado entre soberanistas e independentistas —incluida la plataforma Catalans per la Independencia, formada por exdirigentes de la Assemblea Nacional Catalana y promotora del veto al PSC— coloca a ERC en el campo de los opositores al “Estado” sin margen para establecer alianzas con los socialistas y con En Comú Podem. El acuerdo está sellado: los firmantes se comprometen a no pactar la formación de Gobierno con el PSC. La rúbrica por parte republicana de Sergi Sarriá y no del candidato, Pere Aragonès, da alas a Junts para no aflojar en su guerra electoral con Esquerra y deslizar alguna duda sobre lo que, finalmente, harán los republicanos, dirigidos por Oriol Junqueras. Hasta el momento de ir a las urnas, las dos formaciones se mantienen como acérrimas adversarias, siendo la candidatura de Laura Borràs la que sale más al ataque en el intento de colocar siempre a los republicanos a la defensiva. Los acuerdos de ERC con el PSOE en el Congreso para sostener al Gobierno de coalición son una evidencia y no tienen discusión posible, al margen de los beneficios que hayan podido aportar.

No hay contenidos en el acuerdo de los firmantes, salvo el veto a apoyar a Salvador Illa para impedir que llegue a la presidencia de la Generalitat. En el discurso independentista, el candidato socialista, como su partido, el PSC, y la organización hermana, el PSOE, “forman parte del 155”, el artículo de la Constitución por el que Cataluña fue intervenida por el Gobierno central con el voto de los socialistas después de que el Parlamento catalán declarase ilegalmente la independencia. Con o sin documento de veto, la probabilidad de que ERC, si no queda por delante de Junts, de la presidencia a Laura Borràs siempre ha estado entre las hipótesis del PSC. El interés de los socialistas por el mejor resultado posible para los republicanos era, y aún lo es, casi mayor que el que tiene Illa por el suyo.

Los movimientos de voto que hipotéticamente se produzcan por este “todos contra Illa” por escrito pueden teóricamente provocar algún vaivén. El candidato socialista ahondará en su llamada a todo el voto constitucionalista, desde luego a Ciudadanos, pero también al de Unidas Podemos. Esta fuerza, encabezada por Jéssica Albiach, aspira a hacerse con el apoyo de votantes de ERC que no quieran la repetición de un Gobierno esencialmente independentista encabezado, además, por Junts. En el campo de la izquierda las descalificaciones serán donde más duelen. Nada más firmarse el acuerdo, la candidata de la CUP, Dolors Sabater, ha cargado contra En Comú Podem, hermano de Unidas Podemos: “Los comunes se han situado en el espacio de apuntalamiento del régimen del 78”, ha dicho. Todos se examinan, pero ERC tiene la responsabilidad de decidir el color del Gobierno. Antes de que se vote ya ha optado. O independentismo o repetición de elecciones.

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