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Tres experiencias artísticas para espantar al bajón posvacacional

Instalaciones para bailarlas, vivir una escultura sonora o una exposición espectral son los planes alternativos de la semana

Instalación 'Accumbens,' de Pedro Torres, para 'Art meets Apolo'.
Instalación 'Accumbens,' de Pedro Torres, para 'Art meets Apolo'.Art Meets Apolo

No es fácil asumir la vuelta al tedio y la rutina. Para quienes estén de regreso, y para los que no se marcharon y resistieron en el verano más torrefacto que se recuerde, Barcelona ofrece una curiosa ruta artística para bailarla, replantearse la existencia o atender a nuestros sentidos de una forma distinta.

Art meets Apolo: arte para bailarlo

¿Qué relación tiene una galería del arte con el clubbing? A primera vista, no parece una muy íntima. “Mientras la primera se asocia a la observación y la quietud, el otro tiende a relacionarse con la agitación y el caos”, dicen desde la sala Apolo, que se ha propuesto converger esos dos universos no tan paralelos para establecer un diálogo con los cuerpos, el arte y la pista de baile. La iniciativa se llama Art meets Apolo y ya se puede admirar en el club de Nou de la Rambla, que ha iniciado este 2023 un diálogo con artistas de la ciudad para probar que esas dos esferas, juntas, multiplican el efecto de una experiencia intensa e inmersiva.

Alineado con la galería LAB 36, el proyecto paralelo a Galería Senda, y la agencia cultural Screen Projects (LOOP Barcelona), la iniciativa ya cuenta con dos instalaciones en sala que se pueden admirar en horario de concierto y sesión de club. El artista Pedro Torres -un nombre a recordar porque también exhibe House of the Sun ahora mismo en el Preludi: Intenció Poètica del Macba- ha abierto la veda con Accumbens, una obra basada en la imagen en movimiento y de carácter site-responsive, que ahonda en la investigación sobre la percepción y nuestra relación con el tiempo, una de las obsesiones del artista. La instalación enlaza varios estímulos visuales que serán procesados, entre otras, por las neuronas del núcleo accumbens, un grupo del encéfalo involucradas en momentos como el placer, el miedo, la agresión o la adicción.

'Accumbens', de Pedro Torres, en 'Art Meets Apolo'.
'Accumbens', de Pedro Torres, en 'Art Meets Apolo'.Art Meets Apolo

“La experiencia espaciotemporal que se da en una sala de baile es única y parto de ella para relacionarme con el público a través de varios vídeos que se van enlazando. Entre ellos, unos ojos que se mueven y unas manos que bailan. Miremos con los poros, bailemos con los ojos. Manos al aire y que nos impacten los fotones!”, explica el artista sobre su obra.

A la de Torres se suma Phsycoflage, de la artista electrónica y programadora creativa, Mónica Rikić, formada por módulos electrónicos dotados de un sistema de IA que influye en su comportamiento: hinchándolos, deshinchándolos y cambiando su luz interior. Una propuesta lúdica que transforma el hall en una fantasía psicodélica multicolor.

Nou de la Rambla, 107

Una expo espectral en La Capella

Tras Narcohumanisme en Bòlit de Girona o Las Malas en La casa encendida de Madrid, la catalana Núria Gomez Gabriel se ha convertido en una de las comisarias culturales del momento. Ahora presenta en La Capella, hasta el 24 de septiembre, ángel peligrosamente búho [duelos, espectros y materialidad]. Una muestra en la que “les artistes proponen una materialidad espectral como ética de la desorientación” para leer el presente y que busca “proporcionar al tiempo actual una dimensión colectiva en lugar de productiva, repetitiva en lugar de lineal, y reflexiva en lugar de progresiva”.

En la exposición dialogan una intervención de Manuel Alba Montes que subvierte los ejes cartesianos, una composición sonora multicanal de Violeta Mayoral, la coreografía eléctrica de Las lámparas de Leticia Skrycky, entre otros, junto a una publicación con participación de las imperdibles Marta Echaves o Sabina Urraca.

C/ Hospital, 56. Raval.

Últimos días de Trena

Así es ‘Trena’, de la artista Laia Estruch (en la imagen).
Así es ‘Trena’, de la artista Laia Estruch (en la imagen). Gianluca Battista

Si todavía no se han adentrado en este desafío museográfico en la Sala Oval del MNAC, ya están tardando. Trena, la escultura inmersiva de Laia Estruch que se ha instalado en ese espacio y que ocupa 35 metros longitud y 6,6 metros de altura, estará disponible hasta el domingo. En esta ruta sonora, se plantean nuevos caminos para habitar el museo, transitarlo y, lo más importante, aprender a escucharlo.

MNAC: Palau Nacional, Parc de Montjuïc, s/n,

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