Barcelona recoge las naranjas amargas de la vía pública para hacer mermelada
Unos 60 alumnos del Instituto Verdaguer inician una semana de espigueo contra el desperdicio alimentario en una campaña comunitaria
En una mañana soleada de viernes, después de varios días de lluvia en Barcelona, la actividad del día es recoger naranjas. Un grupo de 60 niños del primero año de la ESO del Instituto Verdaguer, ubicada en el centro del Parque de la Ciutadella, inaugura una serie de actividades comunitarias impulsada desde 2021 por el Ayuntamiento de Barcelona en colaboración con la Fundación Espigoladors y los centros educativos. Entre las cajas, ganchos y chalecos negros, los alumnos recogen durante una hora las naranjas amargas que serán convertidas en mermelada. Entre los días 6 y 11 de febrero el espigueo recorrerá los distritos de Ciutat Vella, Les Corts, Eixample, Gràcia, Horta-Guinardó, Sant Martí, Sant Andreu y, por primer año, en Sarrià – Sant Gervasi en actividades abiertas a toda la ciudadanía.
Las naranjas recolectadas no se consumirán en fresco. Su destino es EsImperfect, el obrador de inserción sociolaboral vinculado a la Fundación Espigoladors, donde personas en situación de vulnerabilidad reciben formación y empleo en la transformación de alimentos. Allí se elaboran mermeladas, patés y otros productos derivados que después se distribuyen a entidades sociales y comedores comunitarios.
Antes de empezar, los responsables del taller piden dejar sudaderas y mochilas a un lado y explican con detalle cómo usar el gancho para no dañar las naranjas. “Si quieren probarla no pasa nada, pero al 90% de las personas no les gusta”, repite uno de los instructores entre risas, mientras el grupo se reparte por el parque.
La recogida comunitaria de naranjas es una iniciativa del programa Mans al Verd de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Barcelona, dentro de una licitación pública, que busca promover la consciencia alimentaria y ecológica. La actividad inaugural ha sido destinada a los alumnos del instituto, pero las actividades en los distritos están abiertas a toda la ciudadanía. “Los árboles son de todos, pertenece a la ciudadanía, por lo tanto, es un bien común”, ha comentado Mireia Abril Janet, responsable de parques y jardines del Ayuntamiento.
Pese a la escasa difusión, según comenta una de las organizadoras, la participación suele ser elevada en grupos que pueden llegar a grupos de 70 personas. “Es un beneficio para todos. Además de limpiar las calles y atender a las quejas de los vecinos, evitamos el desperdicio”, comenta Pablo Castro, biotecnólogo y técnico de investigación de Espigoladors, que participa en las sesiones educativas. “La educación alimentaria es súper importante también para la consciencia ambiental”, comenta.
Cada caja que se va llenando y acumula unos 20 kilos de naranjas. “Casi no quedan”, comenta uno de los niños mientras observa los árboles ya más despejados. La actividad forma parte de una estrategia que combina acción social, lucha contra el desperdicio alimentario y educación ambiental. Además de la recogida, el proyecto incluye talleres en escuelas centrados en la concienciación sobre el valor de los alimentos, el bien común y la sostenibilidad. “Trabajamos la sensibilización desde edades tempranas, vinculando ecología, alimentación y responsabilidad colectiva”, explica Pablo Castro.
Barcelona cuenta actualmente con unos 3.300 naranjos, alrededor del 1,5% del arbolado urbano, concentrados sobre todo en distritos como Sant Andreu, donde la iniciativa comenzó en 2021. Cada invierno, la fruta cae al suelo si no se recoge. Convertirla en mermelada es, para los impulsores del proyecto, una forma de cerrar el círculo: reducir el desperdicio, generar empleo social y reforzar el vínculo entre la ciudad y su paisaje cotidiano.
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