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OPINIÓN
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

El laicismo nacional

Cataluña está a la vanguardia de la laicidad en el conjunto de España, y es la comunidad donde se celebran menos matrimonios confesionales (católicos o de otro tipo): un exiguo 8,45%.

monasterio de Montserrat
El monasterio de Montserrat, en Cataluña.getty images
Albert Branchadell

El pasado 29 de marzo la Fundació Ferrer i Guàrdia publicó su estudio Laicidad en cifras de 2023. El estudio constata que el 40% de los españoles se declara no creyente, un porcentaje que en 40 años se ha multiplicado por cinco. Y el pronóstico para el futuro del sentimiento religioso en España no es nada halagüeño: entre las generaciones más jóvenes la suma de ateos, agnósticos e indiferentes ronda el 60% de la población.

Según los datos que maneja la fundación, Cataluña está a la vanguardia de la laicidad en el conjunto del país. Junto con el País Vasco, por ejemplo, Cataluña es la comunidad autónoma donde menos alumnos de Primaria y ESO cursan la asignatura de religión. Y Cataluña también es la comunidad donde se celebran menos matrimonios confesionales (católicos o de otro tipo): un exiguo 8,45%.

Respecto a Cataluña, el estudio de la Fundació Ferrer i Guàrdia no descubre nada que no supiéramos ya gracias a los sondeos del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO) de la Generalitat. En la última encuesta sociopolítica del CEO, que se publicó también el pasado marzo, los datos son indicativos al respecto. El 41% de los entrevistados señala el catolicismo como religión con la cual se identifica, mientras que la suma de los agnósticos, los ateos y los que prefieren no contestar se eleva al 43%. Por edades, el contraste es espectacular. Mientras que dos de cada tres mayores de 65 años se identifican como católicos, entre los jóvenes de 16 a 24 años solo lo hace uno de cada seis.

En realidad, lo más interesante de la última encuesta sociopolítica del CEO no es la información sobre el estado del sentimiento religioso en Cataluña sino una pregunta hasta ahora inédita sobre la identidad subjetiva de la población. Ante una batería de posibilidades, los entrevistados deben escoger los tres elementos con los que se identifican mejor. Pues bien, los “elementos de identidad” que escoge la mayoría son “mi generación” y “mi barrio o pueblo”. De manera previsible, “mi religión” solo lo escoge uno de cada 10 entrevistados; lo que sorprende es que “mi país” solo sea un elemento de identidad principal para poco más de un tercio de los interpelados. Si cruzamos esta variable con la edad, la sorpresa va en aumento: entre los jóvenes de 16-24 y 25-34 años el porcentaje de los que se identifican con “mi país” no llega al 30%. Ante estos datos surge la pregunta: como posible secuela del procés, ¿podría ser que estuviésemos viviendo una oleada de laicización en el plano nacional? Sobre esta cuestión hay un dato en la encuesta que llama la atención: cruzando la variable de la identidad subjetiva con la simpatía de partido, descubrimos que los entrevistados que escogen “mi país” como elemento de identidad principal solo son mayoritarios entre los simpatizantes de dos partidos. Entendiendo que tras “mi país” hay dos países distintos, se trata de Vox y de Junts. Da que pensar.

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