El Raimat Arts Festival une gastronomía y música clásica para una acción social

Los beneficios ayudarán a la formación de tractoristas en Lleida

De izquierda a derecha: Francisco Fullana, Serena Sáenz, Sophia Bacelar y Pablo Sáinz-Villegas durante una actuación conjunta en el festival Raimat Arts Festival. Foto: DAVID DEL VAL (RAF)
De izquierda a derecha: Francisco Fullana, Serena Sáenz, Sophia Bacelar y Pablo Sáinz-Villegas durante una actuación conjunta en el festival Raimat Arts Festival. Foto: DAVID DEL VAL (RAF)

Cerca de las nueve de la noche del sábado, el reconocido guitarrista Pablo Sáinz-Villegas se subió al escenario ante la mirada expectante de una sala de conciertos llena, montada entre las bodegas vinícolas de Raimat, en la comarca del Segrià, en Lleida. Pronto pidió que, al finalizar la pieza (una interpretación de Recuerdos de la Alhambra, de Francisco de Tárrega), se guardaran unos segundos de silencio, para sentir la melodía. El compromiso de los más de 350 visitantes iba in crescendo en el Raimat Arts Festival, que estrenaba su primera edición este fin de semana. Pero la noche todavía les reservaba unas cuantas sorpresas.

El concierto de música de cámara era la gran apuesta del festival, que se extendió hasta la mañana del domingo, con eventos familiares en torno a la cultura vinícola junto a los viñedos de Raimat. A las 10 de la noche del sábado, sin embargo, el público ya estaba entregado ante artistas como el violinista Francisco Fullana, la violonchelista Sophia Bacelar o la catalana Serena Sáenz, la soprano lírica que, entre otros papeles, ha interpretado a Pamina en La Flauta Mágica de Mozart en la Ópera Estatal de Berlín.

Las bodegas modernistas de Raimat, con más de 100 años de historia, no representaban el espacio habitual para un concierto de estas características. Pero la proximidad del público concedió un ambiente más “intimista” que el de una gran ópera, había intuido Sáenz horas antes del concierto, según sugirió a este diario.

Entonces llegó el cierre de la noche. Después de interpretar piezas de autores como Isaac Albéniz, Enric Granados o Manuel de Falla, los cuatro intérpretes se subieron al escenario y presentaron por primera vez la pieza Elegía, pensada especialmente para el festival por el granadino Pedro Osuno, compositor de música de cámara, además de creador de piezas para películas de Hollywood. Al finalizar, el aplauso duró cinco minutos.

Recaudación de fondos

Todo había comenzado en la víspera. Entonces tuvo lugar un encuentro privado en el castillo de Raimat, al que siguió una cena en el restaurante La Boscana, de Joel Castanyé, una de las estrellas Michelin del entorno de Lleida que también participó en el proceso del festival. El objetivo del encuentro del viernes, al que asistieron sobre todo empresarios, en su mayoría estadounidenses, era recaudar fondos para llevar a cabo proyectos sociales a lo largo del territorio leridano. “Queremos crear sinergias”, recordaba Elena de Carandini, la presidenta de la Fundación Comunitaria Raimat, que organiza el festival.

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Los beneficios de esta primera edición se destinarán a la formación, a partir de enero, de tractoristas en el mundo agrario leridano, para paliar la problemática de la falta de estos profesionales en una región eminentemente agrícola. El aprendizaje estará coordinado por la Fundación United Way y la empresa estadounidense John Deere, especialista en la fabricación de tractores.

La inspiración estadounidense es clara. El espejo está, sobre todo, en Napa Valley (California), donde hace 17 años se gestó un festival que ha contribuido a atajar la falta de formación humanística en los programas educativos estadounidenses. “Lleida nos recuerda a la experiencia de Napa”, concedió a este diario el presidente ejecutivo de la cita californiana, Richard Walker, mientras los visitantes empezaban a llegar a las bodegas de Raimat el día sábado para realizar un recorrido gastronómico con productos locales, antes del concierto de música clásica. Walker calcula que los encuentros de Napa Valley han servido para formar a millones de personas, entre actividades directas o indirectas. De aquí que la organización californiana, hermanada oficialmente con el nuevo festival leridano, también haya contribuido a la planificación del evento este fin de semana.

Ambiente en el Raimat Arts Festival. Foto: DAVID DEL VAL (RAF)
Ambiente en el Raimat Arts Festival. Foto: DAVID DEL VAL (RAF)

“Queremos mostrar Lleida al mundo”, agregó el domingo la presidenta de la fundación, que también se ha propuesto promover el turismo en la zona. De ahí la visita al restaurante de Castanyé, pero también la integración, en el marco del festival, de productos locales, además de la participación de otras reconocidas figuras del mundo de la restauración en tierras leridanas como, entre otros, Xixo Castaño del Restaurante Malena; Gonzalo Ferreruela, del Restaurante Ferreruela, en el centro de la ciudad, o Jesús Gimena de L’Espurna.

La apuesta por la música clásica del Raimat Festival responde a uno de los cuatro ejes que se ha propuesto desarrollar la fundación, que se distingue de otro tipo de asociaciones por integrar en su patronato a miembros de la comunidad, lo que contribuye a identificar aquellos ámbitos locales en los que es necesario intervenir. Solo hay una decena de organizaciones de carácter “comunitario” en España, según explica De Carandini. Además de la vertiente artística y social se desarrollarán proyectos de innovación, para lo cual se ha creado el Raimat Lab, en un nuevo espacio junto al castillo; a lo que se sumará en el futuro una cuarta rama de acción, con proyectos sobre biodiversidad y cambio climático.

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