La Rambla de Barcelona inicia con un tramo de 150 metros una transformación que se alargará hasta 2030

Vecinos y comerciantes del paseo más famoso de Barcelona piden que las obras no se alarguen tanto

La piqueta inicia las obras de remodelación de La Rambla de Barcelona, este lunes.
La piqueta inicia las obras de remodelación de La Rambla de Barcelona, este lunes.Carles Ribas

Con tres años de retraso y en un tramo simbólico, de apenas 150 metros entre Colón y el Museo de Cera, han comenzado este lunes las obras del paseo más famoso de Barcelona, La Rambla, que se alargarán hasta 2030 en cinco fases. Unos trabajos largamente reivindicados en su entorno para devolver el espacio, ahora tomado por los turistas, a la ciudad, con menos coches, más espacios de uso vecinal, oferta cultural y comunicación con los barrios colindantes: Raval y Gòtic. Las obras del primer tramo durarán 18 meses, tienen un presupuesto de 10 millones de euros, y llegan a ocho meses de las elecciones. De hecho, las de La Rambla son las últimas en comenzar después del inicio de otras grandes obras como las de la Via Laietana (15 millones de euros y 14 meses que comenzaron en febrero), la Superilla del Eixample (arrancaron este verano, durarán diez meses y tienen un presupuesto de 53 millones) o la Meridiana, con dos tramos terminados.

Minutos antes de que una excavadora comenzara a picar el pavimento, las autoridades se han congratulado del inicio “imparable” de las obras de La Rambla; mientras vecinos, comerciantes y las autoras del proyecto de transformación han recordado que van muy tarde y han instado al equipo de la alcaldesa Ada Colau que acorte los plazos. Fermín Villar, de Amics de la Rambla, ha señalado que la entidad exige la transformación desde 2013: “Estamos contentos de que comience, pero habría que acelerar las obras para compensar el retraso”, ha afirmado. Carme Casal, vecina de una de las pocas fincas del icónico paseo, se ha referido al cansancio de los vecinos por la deriva turística del espacio y ha confiado también “en que las obras no sean tan largas”. Casal ha aplaudido al equipo redactor del proyecto, fruto de un proceso participativo: “No nos dejarán a la estacada”, ha asegurado.

La arquitecta y ex concejal de Ciutat Vella Itziar Gonzàlez, que capitaneó el proceso participativo del proyecto KmZero ganador del concurso en 2018, ha apremiado también a ejecutar las obras y ha celebrado que después de las aportaciones técnicas de las distintas áreas del Ayuntamiento “el plan mantiene el espíritu ciudadano en un 90%”. “No se ha descafeinado”, ha asegurado. “Siempre se dice que La Rambla no tiene remedio, y sí lo tiene: eliminaremos las cosas feas como las cabinas telefónicas y el desorden, se ampliarán los alcorques de los árboles, el verde ganará mucha visibilidad y habrá muchas zonas de estancia y descanso”. Este diario hizo recuento de asientos públicos gratuitos y asientos de pago, en terrazas, y la proporción era de 73 contra más de mil. En el plan que ahora arranca están previstos 156 bancos: a cuatro asientos por cada uno, las plazas para descansar se multiplican hasta más de 600.

Ayuntamiento de Barcelona.

La teniente de alcalde de Urbanismo, Janet Sanz, ha asegurado que “todas las calles de la ciudad están sujetas a transformación” y que la futura Rambla “será de la cultura y para los vecinos, con más vivienda, espacio público y un pavimento del siglo XXI, para que los barceloneses rambleen y el paseo sea la extensión de su casa”. En esta primera fase el paseo se alargará unos metros, hasta la actual isleta que hay frente a la rotonda de Colón, y también se intervendrá en el paseo de las Drassanes. El concejal de Ciutat Vella, Jordi Rabassa, ha explicado que el consistorio está realizando un trabajo “puerta a puerta”, para “fijar vecinos, explicarles cuáles son sus derechos y cómo pueden afrontar la presión inmobiliaria”. Rabassa también ha celebrado que en esta primera fase las obras intervengan también en el Raval Sud.

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El concejal Jordi Rabassa sobre los antiguos pajareros: "No aportan nada, es una oferta turística que no queremos. Saben que se tienen que marchar y no pagan alquiler"

El concejal de Ciutat Vella, Jordi Rabasa, ha explicado cuál es la situación de las antiguas paradas de animales en la parte alta de la Rambla y ha sido muy claro: "No aportan nada, es una oferta turística que no queremos. Saben que se tienen que marchar y no pagan alquiler". El edil ha explicado que los puestos ya no son concesiones del Ayuntamiento, ya vencidas, y que sus propietarios están ocupando el espacio público sin pagar alquiler mientras "hacen caja". Los antiguos pajareros, ha lamentado, han llevado el caso a los tribunales y el consistorio está pendiente de las sentencias para echarles. Mientras, los dueños de los puestos han entrado en el Parlament una propuesta de Iniciativa Legislativa Popular para declarar los puestos como patrimonio a conservar. "Piden declarar las pajarerías patrimonio, cuando ya no lo son", ha valorado Rabassa.


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Sobre la firma

Clara Blanchar

Centrada en la información sobre Barcelona, la política municipal, la ciudad y sus conflictos son su materia prima. Especializada en temas de urbanismo, movilidad, movimientos sociales y vivienda, ha trabajado en las secciones de economía, política y deportes. Es licenciada por la Universidad Autónoma de Barcelona y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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