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La Rambla perderá tráfico y ganará tres plazas para recuperar vecinos

El paseo tardará cinco años en rehacerse y prescindirá de uno de los carriles de bajada

Las obras de la Rambla de Barcelona tardarán seis años.
Las obras de la Rambla de Barcelona tardarán seis años.

El Ayuntamiento de Barcelona ha presentado las estrategias y reurbanización del paseo más icónico de la ciudad: La Rambla de Barcelona. El equipo de Ada Colau apuesta por activar culturalmente la avenida e invertir en estrategias para que los barceloneses la recuperen. En la práctica, para que los vecinos vayan a la Rambla se invertirán 1,4 millones en diferentes estrategias que buscan acercar al barcelonés más allá del día de Sant Jordi. Urbanísticamente se gastarán 35,6 millones en eliminar un carril de circulación de bajada, ampliar las aceras y el tronco central del paseo, reubicar los quioscos y construir tres plazas.

Críticas de los restauradores

El Gremio de Restauración de Barcelona, junto con la Asociación de Vendedores del Prensa de la Rambla, denunciaron ayer el proyecto: “No han contado con la visión de los que pisamos cada día la Rambla, vendedores de prensa, floristas, estatuas humanas”, lamentaron. El director del Gremio de Restauración, Roger Pallarols, desconfió públicamente de cómo se hizo el concurso del proyecto y cómo se otorgó al equipo de Itziar González. Pallarols denunció que el proyecto limita a 300 (ahora hay 400) las mesas en las terrazas del paseo y elimina cuatro de los 11 quioscos existentes. El equipo de Bcomú niega la acusación asegurando que todavía no se han discutido el número de mesas y quioscos.

El pavimento con forma de olas de la Rambla tiene los días contados, tal y como aseguró el equipo interdisciplinario km-ZERO, capitaneado por la arquitecta y exconcejal de Ciutat Vella Itziar González, que se adjudicó el concurso municipal para diseñar el proyecto de transformación urbana del paseo. “La Rambla es un ecosistema que debe reequilibrarse. La especialización en el monocultivo turístico la está matando. Necesita un rediseño”, aseguró González.

A partir de un plan especial y varios procesos participativos se han confeccionado dos documentos: uno se centra en las estrategias de actuación (más presencia de la cultura y una oferta comercial de mayor calidad y de servicio a los vecinos) y el otro es el anteproyecto de urbanización (las intervenciones físicas).

Medidas para recuperar La Rambla

Declarar la Rambla área de rehabilitación y conservación. Esta medida, no desarrollada, pretende movilizar las viviendas vacías y equilibrar tensiones del mercado inmobiliario dando un derecho de adquisición preferente a la administración.
 
El plan pretende promover y defender las artes de calle y la acción teatral y artística como uno de los papeles de recuperación de la Rambla.

El proyecto pretende cooperar con los restauradores para fomentar la calidad gastronómica y el desarrollo de los modelos empresariales del paseo.

Las mesas y sillas de las terrazas de la Rambla se guardan, en la actualidad, en el mismo paseo. El proyecto apuesta por una brigada de personas vulnerables socialmente que se encargue de montar y desmontar las terrazas. Una propuesta que no agrada al Gremio de Restauración

Creación de tres grandes plazas en la zona Moja-Betlem, Pla de l'Os-Liceu y Pla del Teatre-Teatre Principal.

El memorial a las víctimas del 17-A se debatirá con los afectados. También las medidas de seguridad, pese a que las aceras tendrán una altura de entre ocho y 12 centímetros. 
Medidas para limitar y ordenar las actividades de los guías turísticos e incluso limitar los espacios de parada.

La Rambla dejará de tener uno de los carriles de bajada y como si fuese un tablero se recolocarán quioscos, floristas, sillas y bancos. La pretenciosa obra pretende, según la arquitecta, “conectar la Rambla con el mar y el Eixample”. En el mejor de los casos los obreros no comenzarán a trabajar hasta finales de 2019 y la actuación cronificará la presencia de máquinas y operarios durante un mínimo de cinco años en los que, de forma escalonada y de mar a montaña, se transformarán los diferentes tramos (Colon-Santa Madrona, Santa Madrona-Arc del Teatre, Arc del Teatre-Liceu, Liceu-Portaferrissa y Portaferrissa-Canaletes).

La Rambla tiene una longitud de 1.235 metros con anchuras variables. La transformación pretende construir tres pequeñas plazas “agradables con una mejor permeabilidad y movilidad”. Desaparecerá un carril de bajada de tal manera que el tráfico solo dispondrá de un carril de circulación por sentido de 3,5 kilómetros de anchura. Esos carriles garantizarán el paso de autobuses y vehículos de servicio. Las aceras serán las grandes beneficiarias de la reforma, al ganar el espacio que perderá el espacio dedicado ahora a la circulación. Para el transporte público se ubicarán tres paradas de autobús de subida y tres de bajada.

El tramo central también crecerá ligeramente por ambos lados. Los árboles ya no rozarán la calzada. La anchura del tronco central del paseo será variable a lo largo del trazado, pasando de 11 metros en el tramo más estrecho a 30 en el más amplio. Las aceras, tanto la central como las laterales, estarán elevadas y delimitadas. Junto a las aceras habrá espacios para la carga y descarga. un sistema de luces led habilitará esos espacios para carga y descarga o para otros usos según la franja horaria.

La singularidad de La Rambla se verá proyectada en tres grandes espacios distribuidos por el paseo. Son los principales puntos donde se cruzan el Gòtic y el Raval y que coinciden con la ubicación de diferentes equipamientos culturales. Los puntos son el espacio Moja-Betlem, el Pla de l’Os-Liceu y el Pla del Teatre-Teatre Principal. Serán tratados como plazas o puntos de encuentro.

El anteproyecto diseña una apertura al mar en Colón-Drassanes donde se generará “un nuevo espacio urbano” compuesto por arbolado y 34 bancos (ahora hay 10) y 113 sillas (ahora hay 64). Km-ZERO propone crear espacios de reposo y estancias con sillas y banco en los laterales de todo el paseo. El pavimento será unificado de fachada a fachada. Los quioscos de prensa se reubicarán para que no estén enfrentados entre ellos. Estarán entre los espacios de árboles y no en la Rambla de las Flors que queda reservada para las floristas. Las 13 floristas también serán reordenadas para que no queden una delante de la otra. Se eliminarán las cabinas de teléfono.

Una de las estrategias del Consistorio es declarar la Rambla como un espacio de “excepcionalidad cultural” de tal manera que permitirá al Ayuntamiento tomar decisiones sobre las autorizaciones de ocupación de la vía o sustituir la oferta comercial de productos de “baja calidad”. También se creará unas marcas: “Cultura las Ramblas” y “Rambla dels museus”. Se reconvertirán cuatro quioscos del paseo en lugar de información y venta de equipamientos como el MACBA, CCCB, FILMOTECA, Liceu…

En cuanto a la “calidad gastronómica” se trabajará para que los restaurantes aumenten la calidad de la oferta. En cuanto a la preocupación por la relación de los vecinos y el turismo se priorizarán las acciones comunitarias y de los vecinos en el paseo. Y se impulsarán medida para contabilizar a los turistas, ordenar la actividad de los guías y reducir la presencia del fenómeno street food.

La principal entidad que defiende los intereses del paseo, Amics de la Rambla, aprueba el plan pero ha exigido que hasta que comiencen las obras se realicen una serie de mantenimientos en el paseo.

 

  

    

  

 

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