Los católicos barceloneses lanzan un mensaje al Vaticano y piden que las mujeres puedan ordenarse y los curas, casarse

El sínodo de la diócesis concluye que la Iglesia debe ser más transparente y preocuparse por las víctimas de los abusos sexuales

Cardenales Juan José Omella, arzobispo de Barcelona, y Carlos Osoro, arzobispo de Madrid, en el Vaticano
Cardenales Juan José Omella, arzobispo de Barcelona, y Carlos Osoro, arzobispo de Madrid, en el VaticanoEUROPA PRESS (Europa Press)

Los feligreses católicos de la diócesis de Barcelona han debatido, durante semanas, sobre el futuro de la Iglesia y han concluido que el Papa y los obispos deberían romper moldes que llevan enquistados en el seno de la religión católica desde hace siglos. Los católicos barceloneses han pedido que se “dialogue” para hacer posible el sacerdocio femenino y que, además, el celibato actual de los curas sea opcional y no obligatorio. Todas estas conclusiones han quedado recogidas en el documento de síntesis del Sínodo 2021-2023 y se incorporarán, el 11 de junio, a las conclusiones de la asamblea final del Sínodo de España donde se reunirán los representantes de todas las diócesis españolas. EL PAÍS ha podido consultar las conclusiones de este proceso con el sacerdote Enric Termes que es vicario episcopal y responsable de la fase diocesana del Sínodo en Barcelona. Es la primera vez que la jerarquía eclesiástica pregunta a los feligreses sobre el futuro de la institución y ya han aparecido propuestas que nada tienen que ver con el inmovilismo que en muchas ocasiones ha caracterizado a la curia.

Termes recuerda que el primer sínodo se celebró en 1965. “Fue una iniciativa del papa Pablo VI que promovió una reunión de obispos para tratar temas que le ayudaran en el gobierno de la Iglesia. Desde entonces se han hecho 40 sínodos, algunos generales, otros específicos, otros territoriales. Juan Pablo II y Benedicto XVI ya advirtieron que el sínodo habría que ir renovarlo y el papa Francisco concluyó que en el sínodo no sólo se debe escuchar a los obispos sino a todo el pueblo de dios”, destaca el vicario. Por primera vez en la historia de la iglesia se está escuchando a los feligreses en un sínodo que tendrá varias fases. “La primera fase es diocesana. En todas las diócesis del mundo se acuerdan reuniones en las parroquias para que todos los miembros de la iglesia puedan hablar en libertad. Una segunda fase será el encuentro que tendrá dos momentos: un encuentro de continentes , en octubre de 2023, un encuentro final en Roma. La tercera fase será el retorno de las conclusiones a la diócesis”, recuerda.

Los feligreses llevan semanas contestando varias preguntas (muy abiertas) con las que se ha confeccionado el informe de la diócesis. Termes resume cuales son los enunciados que se les ha pedido contestar a los católicos barceloneses: “¿Cuál es nuestra experiencia en el caminar juntos? ¿Qué elementos positivos surgen de estas experiencias y qué dificultades? Y, finalmente, ¿Qué creemos que el espíritu santo nos está diciendo para el futuro camino por el que debe avanza la diócesis?”.

Se han hecho 280 aportaciones en el obispado de Barcelona. “No todas lo dicen todo, ni con la misma intensidad”, advierte. “Pero es verdad que hay una música de fondo que aparece aquí y allá”, asegura el vicario. El documento remarca algunas reivindicaciones de los feligreses que no dejan lugar a la interpretación. Respecto a la petición de un mayor papel femenino en la institución las conclusiones del documento son claras y lo reclaman de esta forma: “Ha aparecido reiteradamente y con fuerza la demanda por la falta de igualdad entre hombre y mujer en la iglesia, que así se percibe jerárquica, autoritaria, machista, antidemocrática: “se la oye más que se la escucha”; “la mujer ocupa un lugar secundario aunque es mayoría en número y presencia: lamentamos que no puedan asumir los ministerios diaconales y presbiterales”. Los participantes en el sínodo concluyen que es necesario que se otorgue a la mujer “el papel que le corresponde, dando visibilidad a las que ya ejercen un papel de responsabilidad”.

No es el único tema que aparece en el documento sino que los feligreses también reclaman que los sacerdotes (o las futuras sacerdotisas) no tengan que cumplir con el celibato de forma obligatoria. De esta forma se pide la “posibilidad de acceso al presbiterado de los hombres casados tal y como pasa en las iglesias del mundo oriental latino-católico”. Los católicos creen que deben poder elegir a párrocos y obispos y acusan a la jerarquía de “falta de coherencia entre aquello que se predica” y lo que se hace al no ver “bien el amor entre personas del mismo sexo”.

La última crítica de los católicos de Barcelona hacia sacerdotes tiene que ver, nuevamente, con los escándalos de corrupción y abusos sexuales en el seno de la iglesia. Aquí la respuesta es clara: “La iglesia no puede esconderlos (los abusos) y debe dar voz a las víctimas, pronunciar ante estos hechos una palabra creíble que vaya acompañada de gestos claros y evidentes”. Además añaden que se debe “reconocer los errores cometidos, pedir perdón y permitir las medidas para prevenir nuevos casos”.

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Termes cree que desde la iglesia de Barcelona se pedirá que se continúe reflexionando sobre todos estos temas en las siguientes fases del sínodo. “Nuestra gota se añadirá a la de toda la iglesia de España y se recogerá en un documento que se trabajará el 11 de junio. La iglesia es muy grande y hay muchas sensibilidades y ya veremos que pasa”, asegura. “Debe quedar claro que estas conclusiones no son resultado ni de una votación ni de un referéndum”, concluye.

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