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Cataluña adelanta el inicio del curso, que empezará el 5 de septiembre en escuelas y el 7 en institutos

El aumento de días lectivos se compensará con una jornada continuada durante el mes de septiembre y dos días de vacaciones más

Inicio colegio Cataluña
Inicio de curso en una escuela de Badalona.Joan Sanchez

Vuelco al calendario escolar. El próximo curso arrancará en Cataluña el 5 de septiembre en infantil y primaria y el 7 en secundaria, y no el 12, como hubiera sido lo previsto. Así lo ha anunciado este jueves el Govern en un acto conjunto entre el consejero de Educación, Josep Gonzàlez-Cambray y el presidente catalán, Pere Aragonès. El cambio en el inicio del curso 2022-23, con más días lectivos, se compensará con la realización de jornada continua en primaria durante el mes de septiembre y con dos días festivos más. Los institutos mantendrán el horario. “Este cambio nos acerca más a Europa y racionalizamos el calendario escolar”, ha justificado Cambray.

Tradicionalmente, el curso escolar en Cataluña empieza justo después de la Diada, así que el próximo curso habría empezado el lunes 12 de septiembre. Esto provoca que Cataluña acostumbre a ser la comunidad que más tarde empieza las clases, pero con esta modificación se equipara también al resto de autonomías. De hecho, muchas de ellas —especialmente las del sur— ya realizan jornada continuada durante el mes de septiembre para evitar las horas de más calor de la tarde. De todos modos, esta no será la primera vez que se adelanta el inicio de clases en Cataluña. Ya lo hizo el consejero Ernest Maragall al final de la era del tripartito; entonces, el curso 2010-11 empezó el 7 de septiembre y se incluyó la llamada semana blanca en el segundo trimestre. La medida duró solo un curso porque fue fulminada por la nueva titular del departamento, Irene Rigau.

Pero Educación ha decidido, de forma inaudita, empezarlo una semana antes, el lunes 5 para las escuelas de infantil y primaria, mientras que los institutos (ESO, Bachillerato y FP) lo harán dos días más tarde, el 7. Ello obliga a reajustar los días de vacaciones y se añaden dos festivos: uno para Navidad, de modo que las clases finalizarán el 21 de diciembre, y un día más de libre elección para el segundo trimestre. El fin de las clases en verano será el 20 de junio para las escuelas y el 22 para los institutos.

El hecho de que haya más días lectivos se compensará también con la implantación de la jornada continuada en primaria durante el mes de septiembre, incluyendo el servicio de comedor, tal y como sucede ahora durante el mes de junio en las escuelas públicas. Así, las clases finalizarán a las 13.00 o a las 15.30 si se hace uso del comedor. Para cubrir la hora restante, hasta las 16.30, que es la hora habitual de finalización de las clases de primaria en la pública, los centros podrán organizar actividades, que serán gratuitas para las familias y cuyo coste asumirá Educación. La jornada intensiva de septiembre será obligatoria tanto para escuelas públicas como concertadas y privadas, mientras que la de junio, ha recordado Cambray, depende de la decisión del consejo escolar de cada centro.

Para Educación, esta modificación beneficia a los alumnos (se acortan las largas vacaciones y se evitan las tardes todavía calurosas de septiembre), a las familias (muchas han empezado a trabajar ya) y a los docentes (en septiembre tendrán más horas de coordinación). Cambray ha asegurado que este cambio no supondrá un cambio en los horarios de los profesores.

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Asimismo, el consejero ha anunciado que también se avanza un mes —de finales de julio a finales de junio— el nombramiento de los sustitutos que formarán parte de la plantilla estructural del centro. “Así las direcciones tendrán más tiempo para organizar el curso”, ha terciado.

El calendario y el horario escolar acostumbran a ser el foco del debate, especialmente relacionado con la conciliación laboral de las familias. Una de las quejas más repetidas entre madres y padres es que las vacaciones estivales son demasiado largas y las dos primeras semanas de septiembre son difíciles de gestionar para las familias, ya que muchas ya se han incorporado al trabajo y la oferta de casals y actividades lúdicas es inferior a la del mes de julio.

El próximo curso, además de calendario, también estrenará nuevo currículo escolar (que determina qué y cómo estudian los alumnos). A raíz de la entrada en vigor de la nueva ley educativa estatal, la Lomloe, hace un año, las comunidades han adaptado los contenidos de las materias de infantil a posobligatoria. El nuevo currículo se empezará a aplicar en septiembre en los cursos impares de primaria y ESO, y en el primer curso de Bachillerato.

Sorpresa entre las direcciones

Cambray ha asegurado que durante la mañana ha enviado un correo electrónico informando a las direcciones del cambio en el calendario, pero el cambio no ha sido negociado con la comunidad educativa, solo ha habido “consultas informales”, ha reconocido Cambray, con familias y docentes. De hecho, el anuncio ha causado sorpresa, y cierta indignación, hasta en el equipo directivo de la escuela Baldiri Reixac, en cuyo patio se ha organizado la rueda de prensa para dar a conocer el cambio de calendario. Las docentes han admitido que han conocido la noticia al mismo tiempo que se anunciaba ante los medios de comunicación.

Los sindicatos también se han mostrado muy críticos con el modo en que se ha planteado el cambio. “Una propuesta así no se puede plantear sin pasar por los organismos de debate y decisión, como el Consejo Escolar de Cataluña”, ha valorado Iolanda Segura, portavoz del sindicato Ustec. Para Segura “la medida no tiene ni pies de cabeza porque va en contra del tiempo de organización y preparación del curso. Aunque nombren a los sustitutos a finales de junio, estos no se incorporan hasta el 1 de septiembre”. Desde Ustec ven el hecho de hacer jornada intensiva todo el mes de septiembre como un “regalito” hacia el colectivo de profesorado para aplacar posibles críticas.

Eclipsar la sentencia del 25%

El Govern ha querido darle empaque a este inesperado anuncio en pleno debate sobre el futuro del modelo de la inmersión lingüística —uno de los pilares del sistema educativo catalán— tras la sentencia, ya firme, que obliga a impartir el 25% de las clases en castellano. De forma singular, el president Aragonès ha acompañando al consejero Cambray en una visita a dicha escuela, ubicada en pleno Park Güell, en la primera comparecencia del titular de Educación ante los medios desde el inicio del curso escolar, pero también desde que ha empezado a correr el reloj de los dos meses que tiene el departamento para ejecutar de forma voluntaria la sentencia.

El anuncio del nuevo calendario ha logrado eclipsar, en gran parte, la temática lingüística, pero Cambray ha tenido que responder sobre cómo se aplicará la resolución judicial. “Entendemos que es imprescindible avanzar hacia un nuevo marco normativo que se adapte a cómo aprendemos en las escuelas, no aprendemos del mismo modo que hace 20 años, y así adaptamos también el aprendizaje de las lenguas a cómo se lleva a cabo este aprendizaje más competencial”, ha zanjado.


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