La Generalitat suspende el certificado covid en bares y gimnasios por el colapso de la web como mínimo hasta el lunes

La medida entró en vigor la medianoche del jueves y se ha paralizado temporalmente a mediodía por los problemas de la red

Aplicación La Meva Salut del sistema catalán de salud, CatSalut, colapsado por la gran cantidad de peticiones del pasaporte covid.
Aplicación La Meva Salut del sistema catalán de salud, CatSalut, colapsado por la gran cantidad de peticiones del pasaporte covid.Carles Ribas (EL PAÍS)

La página web de La Meva Salut, imprescindible para descargar el pasaporte covid que ha entrado en vigor a partir de la medianoche de este jueves en bares, restaurantes, gimnasios y residencias en Cataluña tras el aval judicial, ha estado colapsada durante buena parte de la mañana por la alta demanda de descargas hasta que, finalmente, el departamento de Salud ha decidido suspender la medida, en principio, hasta el lunes. El consejero de Salud, Josep Maria Argimon, ha confirmado que la imposibilidad de solventar los problemas técnicos han hecho aconsejable prorrogar la obligatoriedad de presentar el certificado. Desde el departamento confían en que las incidencias que han imposibilitado descargarse el certificado a las miles de personas que lo han intentado a lo largo de esta mañana queden resueltas. El margen hasta el lunes da más tiempo a los usuarios de La Meva Salut a obtener el certificado.

El portal ya tuvo problemas este jueves por la tarde debido a un aumento de solicitudes que causó “lentitud” en el acceso al espacio La Meva Salut, según informó el Departamento de Salud. Este jueves se descargaron 170.000 documentos covid. A primera hora de esta mañana, un portavoz de la consejería explicaba que el acceso funcionaba con lentitud. En bares y restaurantes solo se exigirá para acceder a espacios interiores, y tanto en este sector como en los demás los menores de 12 años estarán exentos de presentarlo. El documento acredita que la persona se ha vacunado contra el coronavirus, que se ha recuperado de la enfermedad en los últimos seis meses o que se ha hecho un test que ha dado negativo en las últimas horas. La medida ya se aplicaba en Cataluña al ocio nocturno, festivales y banquetes con baile.

A primera hora de la mañana, en bares y cafeterías la tónica habitual era que los camareros pedían que se exhibiera el certificado cuando se iba a pedir la consumición, ya dentro del local. “Por ahora no hemos tenido problemas, la gente lo enseña porque ya lo llevan en la aplicación del móvil”, explicaba una camarera de una cafetería de la calle de Córcega de Barcelona, que ya había colocado en la puerta el cartel que advertía de la obligatoriedad del certificado.

El principal problema ha sido para los que todavía no se habían bajado la aplicación. Muchos, personas mayores: “A primera hora de la mañana sí hemos tenido algunos abonados que no lo tenían y han optado por ir al CAP para tenerlo en papel”, explicaban desde el gimnasio Perill, en el barrio de Gràcia. Era en la puerta del centro de asistencia primaria donde había más problemas, con una cola en la calle de personas que aguardaban a entrar porque tenían visita, otros que tenían hora para la vacuna de la gripe y otros, como Jorge, que quería el certificado: “Ya vine ayer porque no me lo pude descargar. El sistema me decía que no me reconocía. Y no me lo pudieron solucionar porque tenían el sistema colapsado. Esta mañana lo he vuelto a intentar. Nada. Así que hoy he vuelto para ver si a la segunda va la vencida. Claro que estoy vacunado, y necesito el certificado si quiero entrar en un bar”, explicaba ante la mirada de sorpresa de otra mujer que aguardaba para otra cosa: “Ah, ¿ahora necesitamos un certificado para entrar en un bar?”

“Pues a mí no me han pedido nada”, confesaba un joven que salía de otro bar. La cuestión es qué hacer si alguien se niega a salir de un local si no tiene el certificado. Esa es una de las preguntas que ha hecho el gremio de los restauradores a la Generalitat. “Nosotros pedimos la colaboración de los clientes, pero si alguien se pone terco en que no lo tiene y que no piensa salir del bar no sabemos qué hay que hacer. No somos policías”, explicaban desde el gremio el jueves horas antes de que la norma entrara en vigor. Otra pregunta que hizo el gremio era qué hacer cuando algún cliente no tenga el certificado comunitario.

El Departamento de Salud ha dejado a los locales la responsabilidad de establecer los mecanismos de verificación de cada cliente, a lo que el director del gremio de restauración, Roger Pallarols, respondió que será menester buscar la solución más adecuada, en función de las características de cada negocio y alertó de la falta de tiempo para planificar cómo hacerlo.

Ayerim Flores, encargada en una gran cadena de comida rápida en la zona comercial de la avenida Diagonal de Barcelona, señala que la mitad de los clientes que han venido durante la mañana de este viernes han preferido marcharse “por el tiempo que les toma descargar el pasaporte”. La aplicación para escanear el código QR, apunta, ya la tenían, pero el problema ha sido diseñar un protocolo con los trabajadores en tan poco tiempo. En cuanto al perfil de los clientes, apunta que “los mayores son los que más saben del tema; los jóvenes, aunque se les exige para entrar a las discotecas, se muestran un poco más reticentes”.

El restaurante vegetariano y vegano Sopa, en la zona empresarial de Poblenou, en el distrito 22@, recibe a muchos clientes extranjeros. Muchos de ellos se quedan durante la mañana trabajando. Ainhoa Muñoz, una cliente joven, se sienta en la terraza del local. Tiene el pasaporte, pero acaba de cambiar de móvil y ha intentado descargar la aplicación de La Meva Salut esta mañana: no ha podido. Según Ely Flors, responsable del establecimiento, la decisión de la administración ha sido un poco precipitada, porque hay “clientes frecuentes que no se han podido descargar el certificado”. Y lamenta: “Hoy hemos intentado ser un poco más flexibles, porque hay problemas como gente que ha venido hoy de Estados Unidos que nos ha mostrado el certificado [de vacunación], pero de su país. En este caso, la hemos dejado entrar. ¿Cómo se van a solucionar estos problemas?”.

Colas para vacunarse

La sexta ola de coronavirus no para de crecer en Cataluña, que registra más de 1.200 nuevos contagios diarios y cuatro fallecidos por covid de media al día, lo que está aumentando considerablemente los ingresos hospitalarios, que rozan ya los 600 y los pacientes graves en UCI, que ya superan los 130. Cataluña rebasó ayer, además, las 10.000 visitas de enfermos de covid en los ambulatorios, algo que no ocurría desde el pasado 23 de agosto. Todo parece indicar que la entrada en vigor del certificado covid para más actividades ha movido a más gente que no estaba vacunada a acudir a los puntos de vacunación y en los últimos días se a ver han vuelto a ver colas, principalmente de gente joven, por ejemplo en el punto de vacunación de Sant Pau. Esta tarde las colas eran en el centro de La Maquinista. Una vez más de gente joven: “No soy partidario de la vacuna pero sino te dejan hacer nada, pues tendré que hacerlo”, explicaba un joven a cámara de TV3.


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