Vacunación con Janssen: encontrar a los invisibles para recibir una segunda dosis de refuerzo

La Generalitat y las entidades sociales intentan localizar a los colectivos vulnerables que se protegieron con la vacuna monodosis para aumentar su efectividad

Una sanitaria vacuna la dosis de refuerzo contra la covid a un usuario de la Fundació Arrels en Barcelona.
Una sanitaria vacuna la dosis de refuerzo contra la covid a un usuario de la Fundació Arrels en Barcelona.Carles Ribas (EL PAÍS)

Javier vivió siete años en una barraca en la montaña de Montjuïc, en Barcelona. “Me la construí yo solo con palés que encontraba en la calle, uno a uno”, explica este usuario de la Fundació Arrels, de apoyo a los sin techo, en la puerta de su sede. “La tenía escondida y vivía allí como podía”, insiste. Tiene 61 años y ha pasado gran parte de su vida viviendo en la calle. Hasta que sufrió un ictus. Le ingresaron primero en el Hospital del Mar de Barcelona y después pasó al Hospital de la Esperanza en plena quinta ola por coronavirus. “La covid era lo que menos me importaba entonces”, explica ahora.

Los médicos le dieron el alta, pero Javier tuvo que renunciar a su chabola. “No podía vivir solo”. Arrels le ofreció un piso, donde vive desde hace aproximadamente dos meses. La entidad benéfica le avisó hace poco de que podía vacunarse con la dosis de refuerzo tras recibir en junio la vacuna monodosis Janssen. Y no se lo pensó. “Conozco un compañero de la calle que estuvo un mes y medio intubado”, explica. “Salió afectado, y ahora que estoy bien, prefiero protegerme”. Un equipo de sanitarios estuvo vacunando este martes a los usuarios de la fundación, y el jueves realizará otra jornada de pinchazos. Los profesionales también inoculan a la vez la vacuna de la gripe.

Inma ha recibido este jueves la dosis contra la covid y contra la gripe. Tiene 49 años y está sin trabajo. Su vida ha sido un ir y venir. Recuerda perfectamente la primera vez que durmió en la calle. “Tenía 17 o 18 años y a mi familia la desahuciaron”, explica. Sus padres y ella no tuvieron donde ir, y estuvieron unos días durmiendo cerca de las oficinas de Correos cerca de la Via Laietana de Barcelona. “Imagina lo que significó aquello para mí, siendo una niña. Fue durísimo”. La influencia de los sin techo la atrapó. “Me junté con quien no debía. La gente se pinchaba y bebía”. Perdió a los amigos de la infancia y se dio a la mala vida. Incluso cuando su madre encontró un sitio donde dormir, después de la muerte del padre, ella prefirió seguir en la calle. “No teníamos buena relación”, explica. Ahora confía en encontrar algún empleo que le ayude económicamente.

Monodosis para colectivos vulnerables

Los estudios determinaron que la efectividad de Janssen es “algo inferior” a las vacunas de ARN mensajero, según el Ministerio de Sanidad, tanto frente a la infección como a hospitalización. La Comisión de Salud Pública acordó la incorporación de una dosis de recuerdo con Pfizer o Moderna al menos tres meses después del primer pinchazo. Al ser un antídoto monodosis, la vacunación se centró en aquellos colectivos vulnerables de difícil acceso, como trabajadores temporeros o personas sin hogar, precisamente por requerir solo un pinchazo. Ahora el Govern y las entidades sociales buscan recuperar el censo de personas protegidas con este suero para administrarles una vacuna de refuerzo. “Es una incógnita la respuesta de la gente”, admite Ferran Busquets, presidente de Arrels. “Las personas que viven en la calle sobreviven y es complicado avanzar previsiones. Las jornadas que hicimos en junio para el primer pinchazo captó a 62 personas. Comparado con las 1.100 que viven en la calle en Barcelona, es poco”.

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El Departamento de Salud de la Generalitat también está realizando una campaña de captación en Lleida, donde en mayo vacunó masivamente a al menos 10.500 trabajadores agrarios. Los técnicos de la consejería sanitaria trabajan con las empresas de la zona para convocar de nuevo a sus trabajadores. El problema es que muchos de los empleados que obraron durante la campaña de la fruta ya no están contratados por las mismas compañías, o directamente trabajaron sin contrato. De momento, los dos primeros días de campaña en Lleida congregaron a 355 personas. “Las personas que recibieron un primer pinchazo de Janssen que no estén actualmente en el censo recibirán un mensaje a través del móvil para concertar una cita, como toda la población general”, explica una portavoz de Salud. La campaña para inocular la dosis de refuerzo se inició el pasado martes y se llevará a cabo hasta el próximo 27 de noviembre.

Sobre la firma

Bernat Coll

Periodista centrado actualmente en la información sanitaria. Trabaja en la delegación de Catalunya, donde inició su carrera en la sección de Deportes. Colabora en las transmisiones deportivas de Catalunya Ràdio y es profesor del Máster de Periodismo Deportivo de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona.

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