Barcelona descarta postularse para albergar la Exposición Universal de 2030

El PSC y las principales instituciones de la sociedad civil se habían mostrado partidarias de competir para ser la sede del acontecimiento

Recinto de la Fira de Barcelona en Montjuic, lugar donde se celebró la Exposición Internacional de 1929.
Recinto de la Fira de Barcelona en Montjuic, lugar donde se celebró la Exposición Internacional de 1929.MASSIMILIANO MINOCRI (EL PAÍS)

Las principales instituciones de la sociedad civil de Barcelona han reclamado este año que la ciudad se postule para albergar la Exposición Universal de 2030. La carpeta de la Expo ha estado abierta en el Ayuntamiento y se ha estudiado, aunque con discreción. No ha habido debates públicos, ni mociones a favor, pero la cuestión sí se ha tratado en los despachos. Ahora caerá con toda probabilidad en saco roto. El plazo para presentar la candidatura termina el próximo 29 de octubre, según establece el reglamento de la Oficina Internacional de Exposiciones (BIE, por sus siglas en francés). El Ayuntamiento no tiene intención de oficializar su interés porque el asunto “nunca ha estado formalmente sobre la mesa”, según indica el departamento de comunicación del Consistorio.

El principal valedor político de la Exposición era Jaume Collboni, líder municipal del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC). Collboni concurrió a las elecciones locales de 2019 con la propuesta de acoger la Exposición Universal de 2030. El PSC ha renunciado a la iniciativa y tiene como prioridad que la ciudad Condal sea la sede de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2030, explica la concejal socialista Rosa Alarcón. “Barcelona necesita un proyecto colectivo en el medio plazo que traiga optimismo”, valora Alarcón, “una oportunidad es la Exposición, pero otro con más posibilidades y que genera más consenso son los Juegos Olímpicos de Invierno”.

Las exposiciones universales se celebran cada cinco años. Este 2021 se desarrolla en Dubai la edición de 2020 —aplazada por la pandemia de la covid-19—. En 2025 será el turno de Osaka, en Japón. El proceso para formalizar las candidaturas para albergar una exposición universal terminan seis meses después de que se haya postulado la primera ciudad. En el caso de 2030, Moscú fue la que inició la cuenta atrás el pasado 29 de abril. Solo Busan (Corea del Sur) ha tomado oficialmente el guante de Moscú, aunque el primer ministro italiano, Mario Draghi, comunicó este septiembre que Roma también se presentará. Es el Gobierno del Estado quien debe solicitar al BIE la petición de una ciudad para ser anfitriona de estas exposiciones internacionales. Previamente es necesario que la ciudad formalice su interés, algo que el Ayuntamiento de Barcelona no tiene previsto hacer.

ERC pide un debate

La empresaria Helena Guardans, que encabeza el movimiento civil a favor del proyecto, coincide con el PSC en que Barcelona necesita un proyecto que la saque de un letargo y la anime. Guardans defiende que la Expo no sería un objetivo incompatible con los Juegos porque estos solo se celebrarían durante dos semanas, y sobre todo en el Pirineo, mientras que la exposición supone una agenda de seis meses de actividades y delimitada al ámbito de la capital catalana.

Jordi Coronas, concejal de Esquerra Republicana (ERC), la principal fuerza de la oposición a la coalición de Gobierno de comunes y PSC, opina que la Expo y los Juegos Olímpicos “no serían incompatibles sino complementarios”. ERC ve con buenos ojos presentar a Barcelona como sede de una Exposición Universal. “Antes de desestimar cualquier propuesta es necesario que se creen los espacios adecuados para debatir formalmente”, dice Coronas.

Para el edil republicano, las Expos celebradas hasta hoy “no aportan mucho ni a la ciudad ni a la ciudadanía, y seguramente es un concepto desconectado de las preocupaciones de los barceloneses”. Sin embargo, ERC sí cree que la coincidencia de la Expo con la Agenda 2030 sería una oportunidad para reformular el modelo y que Barcelona lidere la discusión global sobre la sostenibilidad. “La ciudad está perdiendo liderazgo internacional y cualquier acontecimiento a nivel internacional nos sitúa en el mapa. Pero hay que hacer las cosas diferentes”, afirma Coronas.

El recuerdo del Fórum 2004

Guardans, que también es vocal del consejo de administración de la Fira de Barcelona, ha intentado convencer a la alcaldesa, Ada Colau, de la conveniencia de acoger este certamen. Colau, según explica Guardans, fue reacia desde la primera reunión que mantuvieron, en septiembre de 2020, por el rechazo que podía causar un proyecto de esta envergadura entre la ciudadanía. El recuerdo del faraónico Fórum de las Culturas de 2004 continúa vivo, concede Guardans. Añade que para ella el Fórum no fue un fracaso, pero si lo hubiera sido, no significa que los errores deban repetirse: “Si tengo una mala experiencia en el amor, no quiere decir que no pueda volver a enamorarme”.

Colau instó al equipo de Guardans a presentar un plan alternativo para hacer más sostenible la iniciativa. Este plan se presentó el pasado junio con el apoyo de más de cuarenta entidades de referencia, entre las cuales se cuentan el Colegio de Abogados, las patronales Foment, CECOT y Pimec, la Universidad Pompeu Fabra, el Fútbol Club Barcelona, el Gremio de Hoteles de Barcelona o la Cámara de Comercio. Este proyecto gira en torno a tres ideas básicas: por un lado, el acontecimiento coincidiría en 2030 con el centenario de la exposición universal de 1929; por otro, se celebra el mismo año en el que deben presentarse los resultados de la Agenda 3030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, lo que situaría a la capital catalana en el centro del debate sobre cómo hacer frente a la crisis climática y a las desigualdades sociales, argumentan sus promotores. Por último, el proyecto plantea que la exposición se organice sobre todo en instalaciones y servicios ya existentes en Barcelona y en su área metropolitana.

Guardans y Collboni se reunieron el pasado enero con el secretario general del BIE, Dimitri S. Kerkentzes, según relata la empresaria. Kerkentzes les comunicó que una exposición universal requiere de como mínimo 150 hectáreas disponibles para levantar los pabellones. Guardans replica que en las ciudades europeas es muy difícil contar con este espacio, por lo que se sugirió al BIE que podían aprovechar las infraestructuras ya existentes. Pese a ello, el informe que su equipo hizo llegar al Ayuntamiento cuantifica las inversiones necesarias para acoger la exposición en una horquilla de 5.500 a 6.200 millones de euros, de los cuales, aproximadamente la mitad serían inversiones que ya se prevén más allá de la organización del acontecimiento.

La Avenida de la reina Maria Cristina durante la Exposición Internacional de Barcelona de 1929.
La Avenida de la reina Maria Cristina durante la Exposición Internacional de Barcelona de 1929. Arxiu Fotogràfic de Barcelona

Casimir de Dalmau trabajó como asesor de la acción internacional de la Fira de Barcelona. De Dalmau, que fue director del Patronat Català Pro Europa y delegado de la Generalitat en Bruselas, tiene una dilatada experiencia diplomática y de trabajo entre la sociedad civil y la administración pública. Entre 2018 y 2020, una de las tareas que se le encomendó fue explorar las opciones que podía tener la ciudad para albergar la exposición de 2030 y estudiar su marco legal. Dalmau asegura que el BIE veía con buenos ojos la candidatura de Barcelona, por la coincidencia del centenario y por querer vincular el acontecimiento a de la Agenda 2030 de la ONU. Pero el interés del BIE ha contrastado con la indiferencia de las administraciones, según Dalmau: “Lamentablemente, la preocupación por el interés general ha desaparecido de nuestro horizonte social y político”.

Un portavoz de la Fira afirma que la institución da apoyo a proyectos que potencien a Barcelona, y este puede ser uno, pero que en ningún caso ha encabezado una posible candidatura. La Fira es un ente público y privado que tiene como presidenta del consejo general a la alcaldesa de Barcelona. El departamento de comunicación del Ayuntamiento subraya que nunca se ha tratado formalmente la posibilidad de la Expo 2030, ni a nivel del Consistorio, ni con la Generalitat ni en los órganos de decisión de la Fira.


Sobre la firma

Cristian Segura

Escribe en EL PAÍS desde 2014. Licenciado en Periodismo y diplomado en Filosofía, ha ejercido su profesión desde 1998. Fue corresponsal del diario Avui en Berlín y posteriormente en Pekín. Es autor de tres libros de no ficción y de dos novelas. En 2011 recibió el premio Josep Pla de narrativa.

Normas

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS