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El PSC recupera el ‘gobierno en la sombra’ de Pasqual Maragall

Salvador Illa organiza el grupo parlamentario socialista como un ejecutivo alternativo para demostrar que está listo para tomar las riendas en Cataluña

El presidente del grupo parlamentario del PSC, Salvador Illa, junto a su portavoz, Alicia Romero.
El presidente del grupo parlamentario del PSC, Salvador Illa, junto a su portavoz, Alicia Romero.Massimiliano Minocri (EL PAÍS)
Cristian Segura

Veinte años después, el Parlamento de Cataluña volverá a tener un gobierno en la sombra. El grupo socialista se organizará y trabajará como un Ejecutivo paralelo, siguiendo el precedente de los años en la oposición del expresidente de la Generalitat Pasqual Maragall (1999-2003). El Govern alternativo del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC) dará un cargo simbólico a cada uno de sus 33 diputados. Maragall, como líder de la oposición, contaba con 52 escaños y solo 17 de ellos eran miembros del gobierno opositor.

El PSC quiere recuperar el espíritu con el que se presentó Maragall en las elecciones de 1999: los socialistas están preparados para alcanzar la Generalitat y poner punto final a una época política. Hace veinte años se trataba de enterrar el pujolismo y hoy, según los socialistas, el objetivo es finiquitar una década de inestabilidad independentista. Las quince consejerías en la sombra las ocupan nombres de referencia del partido, fichajes recientes como la escritora y exdiputada en el grupo de los Comunes Gemma Lienas, que asumirá las políticas de igualdad, o Ramon Espadaler, el líder de Units, la formación democristiana coaligada con los socialistas, que se responsabilizará del área de Seguridad y Convivencia, es decir, de Interior. Otro miembro de Units, Albert Batlle, es el concejal de Seguridad de Barcelona en el gobierno municipal de coalición entre los Comunes y el PSC.

Salvador Illa, presidente del grupo parlamentario del PSC, que es formalmente jefe de la oposición, asumirá las tareas de réplica y diálogo con el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès. El segundo nombre en relevancia será Alicia Romero, la portavoz del grupo, que se responsabilizará de Economía, Hacienda y Sociedad del Conocimiento. Romero apunta a EL PAÍS que no contemplan ampliar el Gobierno alternativo a En Comú Podem. Illa ha explicitado que su prioridad es formar una coalición en la Generalitat con los comunes.

Romero no sería la persona elegida para ostentar la Consejería de Economía en un hipotético Gobierno socialista en la Generalitat: Illa anunció durante la campaña de las elecciones autonómicas del pasado febrero que el responsable de Economía en su Ejecutivo sería Maurici Lucena, el presidente del gestor aeroportuario Aena. Otro de los nombres que Illa reveló durante la campaña como titular de consejería en su Govern era el de Olga Pané, gerente del hospital del Mar. Al no ser Pané diputada, la oposición en Sanidad la asumirá Assumpta Escarp, veterana del PSC que ya ha sido la portavoz socialista en la comisión de salud del parlamento.

Escarp tendrá un rol fundamental porque la lucha contra la pandemia del coronavirus, y el fortalecimiento del sector sanitario, es la prioridad número uno de la legislatura, según los socialistas. Otra prioridad será la gestión de los fondos de reconstrucción europeos para salir de la crisis ocasionada por la covid-19. El PSC ya solicitó la semana pasada a Aragonès que activara las mesas de debate de los proyectos que deben recibir las subvenciones con el mundo económico, local y político, unos órganos que el parlamento pidió al anterior Ejecutivo que pusiera en marcha.

Los fondos europeos marcarán la actividad de todos los miembros del shadow cabinet de Illa. El Gobierno en la sombra de Maragall se inspiró en la tradición de la oposición en Gran Bretaña de organizar su acción con diputados que hagan el cuerpo a cuerpo a cada ministro. Tanto Maragall en aquel momento como el PSC actual prefieren utilizar el término “Gobierno alternativo”. El resto de consejeros paralelos de la oposición serán Raúl Moreno (Asuntos Sociales e Infancia), Jordi Terrades (Infraestructuras, Territorio y Vivienda), Òscar Ordeig (Industria, Empresa, Comercio, Turismo y Agenda Digital), Pol Gibert (Trabajo), Esther Niubó (Educación), Rosa Maria Ibarra (Agricultura, Ganadería, Pesca y Reto Demográfico), Sílvia Paneque (Transición Ecológica), Cultura (Rocío García), Justicia (Rubén Viñuales), Marta Moreta (Mundo Local, Función Pública y Deportes) y David Pérez (Transparencia y Medios Audiovisuales).

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Eva Granados y Ferran Pedet, representantes del PSC en la mesa del Parlamento, asumirán lo que el partido define como Comisionados que dan apoyo al president Illa: Granados será Comisionada de Presidencia para la Cataluña de 2050, y Pedret, Comisionado para el impulso federal, el memorial democrático y la ley electoral. En la lista de retos inmediatos que tiene el Gobierno en la sombra socialista, también se encuentran los más de cien cargos, de más de 25 organismos públicos, que están pendientes de un amplio consenso en el parlamento para ser renovados, y la búsqueda de un acuerdo para definir un plan que aporte pluralismo a la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales, además de conseguir por fin una ley electoral propia de Cataluña.

Rodaje para dar el salto a la Generalitat

El Gobierno alternativo de Illa funcionará de forma similar al de Maragall. El lema central es que no debe ser solo oposición sino actuar con responsabilidad institucional. Ambos siguen un esquema que sitúa como motor de trabajo al llamado Consejo Técnico, que elabora los informes que serán la base de posibles leyes o de documentos de trabajo. El urbanista Oriol Nel·lo, que fue consejero en la sombra con Maragall, recuerda que algunos de aquellos informes terminaron siendo leyes en la legislatura siguiente, cuando los socialistas encabezaron el primer Gobierno tripartito. Casos paradigmáticos, dice, fueron la ley de barrios o la de paisaje: “El Gobierno alternativo fue muy importante para formar en la práctica de gobierno”. El cerebro de aquella experiencia fue el catedrático de Ciencia Política Josep Maria Vallès, recuerda Nel·lo, “con un rigor extraordinario”. Vallès confirma a este diario que ganar experiencia con una “oposición constructiva y responsable” es su utilidad principal. Para él, los dos puntos débiles de la figura de un Ejecutivo alternativo es que no cuenta con la misma información y bagaje que la Generalitat, y que puede caer en una acción determinada por la presión mediática. Nel·lo añade que el problema del Gobierno en la sombra es que muchas de las líneas de trabajo marcadas se desdibujaron una vez alcanzado el poder ejecutivo y repartir las consejerías con los socios de coalición.


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Sobre la firma

Cristian Segura
Escribe en EL PAÍS desde 2014. Licenciado en Periodismo y diplomado en Filosofía, ha ejercido su profesión desde 1998. Fue corresponsal del diario 'Avui' en Berlín y en Pekín. Desde 2022 cubre la guerra en Ucrania como enviado especial. Es autor de tres libros de no ficción y de dos novelas. En 2011 recibió el premio Josep Pla de narrativa.

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