Crisis económica Coronavirus

La nueva ola de recortes en la banca destruye 3.100 empleos en Cataluña

Los despidos agravan la pérdida de puestos de trabajo de los últimos 15 años: más de 14.100

Una oficina de CaixaBank
Una oficina de CaixaBank

La última oleada de recortes de plantilla en la banca acabará con la destrucción de 3.100 empleos en Cataluña, consecuencia de las regulaciones de empleo en las que están embarcados CaixaBank y BBVA y los anunciados antes por Santander y el Sabadell. La comunidad será el escenario del 18% del total de bajas planteadas en el conjunto español por las cuatro entidades (17.128 empleos), lo que supone agravar la merma de plantillas bancarias desde que se inició el proceso de integraciones y desaparición de las antiguas cajas de ahorro.

La desaparición de puestos de trabajo en las entidades bancarias ha sido continua desde 2010, cuando la Gran Recesión mostró las debilidades de un sector financiero que se había subido a lomos del ladrillo en busca de rentabilidad, pero que también representaba un modelo de gran capilaridad: miles de oficinas repartidas por todo el territorio. La destrucción de puestos de trabajo empezó con las fusiones entre las propias entidades de ahorro y se agravó cuando las que quedaron fueron finalmente absorbidas por los bancos, con pautas de reducción de plantillas marcadas por la Unión Europea. Ese proceso es el que ha provocado que el número de trabajadores en entidades bancarias haya pasado de 42.500 de 2010 a los 28.400 de 2019 en Cataluña, según cuentan los anuarios de las patronales de banca (AEB) y de cajas de ahorros (CECA). La reducción es portentosa, de un 33%, pero mayor ha sido la de la desaparición de oficinas. En el mismo periodo las sucursales pasaron de 7.240 a 3.160, un 56% menos.

“La actual situación un poco sí que está vinculada a aquella presencia de diez cajas de ahorro, que tenía mucha presencia en pequeños municipios. Pero ahora la banca está en estado de pánico y está yendo muy deprisa en los procesos de concentración”, dice Antoni Bisquert, vicepresidente de la Comisión de Economía Financiera del Colegio de Economistas de Cataluña. Se refiere a la situación de bajos tipos de interés que ha debilitado la rentabilidad bancaria, a las necesidades de inversión en digitalización y a la sobrevenida crisis de la pandemia, que amenaza con lastrar los balances de las entidades. La fusión de CaixaBank con Bankia, como la de Liberbank y Unicaja o la fracasada entre BBVA y el Sabadell, iban en la dirección de solventar esos contratiempos.

Una vez fusionada con Bankia, CaixaBank prevé recortar 8.291 empleos, de los que en Cataluña serían 750. Antes de esa operación, sin embargo, su evolución ya era sintomática de lo que ha sucedido en el sector bancario en los últimos lustros, con 1.054 oficinas en Cataluña en 2019 pese a que diez años antes tenía 800 más. Pese a haber engullido el equivalente a seis entidades de ahorro, pese a tener más clientes y tener que gestionar más créditos y más depósitos, su red de oficinas se ha reducido de forma sustancial. Con la absorción de Bankia, se repite la situación de nuevos recortes.

BBVA, por su parte, plantea un ERE para 3.572 personas, de las que 1.197 que perderán su empleo trabajan en Cataluña. El Sabadell ha planteado un recorte de 645 personas de sus 1.800 globales. Y el Santander se desprenderá de otros 750.

“Ni mucho menos hay sobresaturación de oficinas, pero los bancos van hacia un modelo de oficinas más grandes y digitalización del servicio aunque aquí tenemos todavía muchas oficinas de dos o tres trabajadores”, critica Joan Sierra, secretario general de la Agrupación del Sector Financiero de CC OO. Asegura que en España, por cada 10.000 habitantes hay 37 empleados bancarios, un ratio que se eleva hasta los 54 trabajadores en el caso de la media de la eurozona.

Carme Coronado, responsable hasta ahora del sector de UGT en Cataluña, considera que los actuales despidos están vinculados con las pasadas integraciones de cajas, aunque lamenta que directivos y mandos de aquellas entidades se han escapado de los ERE. “Nunca o casi nunca les han afectado los despidos, por lo que no sé si los últimos ERE se pueden considerar el final de las cajas de ahorros”, dice.

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